Roberto Bautista, de número 9 del mundo a marcar goles con el equipo de su pueblo
Roberto Bautista vuelve al fútbol tras retirarse del tenis. El exnúmero nueve del mundo juega en el CD Els Ibarsos, club de su tierra, y debutó con dos goles.
Roberto Bautista dejó el tenis profesional en julio después de dos décadas en la élite. Un mes después volvió a competir, pero con botas y balón: el exnúmero nueve del mundo ha regresado al fútbol con el CD Els Ibarsos.
Dos goles para empezar una segunda carrera
La primera tarde ya tuvo algo de guion escrito. Roberto Bautista se enfundó el dorsal 11 del CD Els Ibarsos, disputó unos 40 minutos y marcó dos goles en su estreno. Su equipo ganó 4-2 al Morella en el primer amistoso de la pretemporada y el extenista necesitó muy poco para recordar que el balón tampoco le resulta extraño.
Era el 13 de agosto, apenas un mes después de poner punto final a su carrera profesional sobre una pista de tenis. A los 38 años, Bautista cambiaba la raqueta por las botas para incorporarse a un equipo recién ascendido a Primera FFCV, el fútbol regional valenciano y una realidad alejadísima del circuito ATP.
Pero no se trata de un capricho surgido después de la retirada. Bautista llevaba tiempo acercándose al equipo siempre que el calendario se lo permitía. Conocía a varios futbolistas, especialmente al capitán Álex González, y se entrenaba ocasionalmente con ellos incluso cuando todavía era tenista profesional.
El fútbol que dejó para convertirse en tenista
En realidad, el orden de los deportes fue durante mucho tiempo el contrario. Bautista creció con una raqueta en una mano y un balón cerca de la otra. De adolescente llegó a formar parte de la cantera del Villarreal, hasta que tuvo que elegir qué camino quería recorrer.
Escogió el tenis. La decisión parece sencilla vista desde 2026, pero entonces no existían los 12 títulos ATP, las semifinales de Wimbledon ni un lugar entre los diez mejores jugadores del planeta. Había simplemente un adolescente de Castellón obligado a renunciar a uno de los dos deportes que le gustaban.
Más de dos décadas después ha encontrado la manera de cerrar el círculo. Els Ibarsos está a unos 12 kilómetros de Benlloc, la localidad a la que siempre ha estado vinculado Bautista, y existe además una conexión familiar: su padre, Ximo, también jugó en el club.
Del número nueve del mundo a Primera FFCV
La dimensión del cambio se entiende mirando hacia atrás. Bautista terminó su carrera con 12 títulos ATP y 23 finales, más de 700 partidos disputados en el circuito y 436 victorias. El 4 de noviembre de 2019 alcanzó el número nueve del ranking mundial, el techo de una trayectoria construida sobre una regularidad extraordinaria.
Aquel 2019 fue también su mejor temporada en los grandes escenarios. Alcanzó las semifinales de Wimbledon, donde solo Novak Djokovic le impidió disputar su primera final de Grand Slam. Tres años antes había llegado a la final del Masters 1.000 de Shanghái y en 2018 conquistó Dubái, el ATP 500 y título de mayor categoría de su palmarés.
Su carrera, sin embargo, se entiende especialmente bien a través de la Copa Davis que España conquistó en 2019. Bautista dejó la concentración por el fallecimiento de su padre, regresó a Madrid y disputó el primer punto de la final contra Canadá. Ganó a Félix Auger-Aliassime y Rafa Nadal completó después la sexta Ensaladera de la historia española.
También representó a España en los Juegos Olímpicos de Río 2016 y se mantuvo durante prácticamente una década instalado entre los mejores. Una carrera quizá menos estridente que las de algunos de sus contemporáneos, pero de una consistencia difícil de repetir.
Una retirada que tampoco siguió el guion
El final llegó este verano. Bautista había anunciado en abril que 2026 sería su última temporada, pero inicialmente no puso fecha. Tras caer contra João Fonseca en Wimbledon decidió adelantar los planes y se despidió finalmente del tenis en Huelva, durante la Copa del Rey de Tenis.
Tenía 38 años y el cuerpo empezaba a pedirle algo distinto. «Tal y como tengo el cuerpo, no puedo soportar cuatro o cinco partidos por semana», explicó al anunciar su adiós. El tenis profesional se había terminado; las ganas de competir, evidentemente, no.
Porque apenas unas semanas después ya estaba corriendo detrás de otro tipo de pelota. La exigencia no tiene nada que ver con encadenar partidos ATP por medio mundo, pero el regreso al fútbol demuestra que Bautista no buscaba precisamente quedarse quieto después de colgar la raqueta.
Els Ibarsos, mucho más que un entretenimiento
El CD Els Ibarsos afronta además una temporada especial. El equipo acaba de ascender a Primera FFCV y la llegada de un deportista con el historial de Bautista ha disparado una atención mediática a la que un club de una localidad de apenas unos cientos de habitantes no está acostumbrado.
Su nuevo entrenador puede utilizarlo como mediapunta o en posiciones ofensivas. El debut, de hecho, lo encontró más arriba: dorsal 11, unos 40 minutos sobre el césped y dos goles. El salto entre disciplinas no pretende convertir a Bautista en futbolista profesional a los 38 años, pero tampoco parece limitarse a posar con una camiseta.
Roberto Bautista siempre amó el fútbol y ha aprovechado su retirada del tenis para hacerse futbolista “hasta que el cuerpo aguante” a sus 38 años.
Ayer marcó dos goles con Els Ibarsos, equipo en el que jugará en Primera FFCV.
Su cara de felicidad lo dice todo ❤️
📸 Toni Losas pic.twitter.com/ATPO2emOet
— José Morón (@jmgmoron) August 14, 2026
Su condición física y la mentalidad acumulada durante dos décadas de tenis de élite son herramientas poco habituales en estas categorías. Cambian los movimientos, los esfuerzos y la relación con los compañeros, pero no necesariamente esa necesidad de competir que sostuvo toda su carrera.
Volver al punto donde empezó todo
Hay algo especialmente redondo en el destino elegido. Después de viajar durante veinte años por Australia, Estados Unidos, Asia y toda Europa, Bautista no necesitó buscar demasiado lejos su siguiente desafío. Lo encontró prácticamente al lado de casa, en un campo de fútbol de Castellón y en el club donde había jugado su padre.
El adolescente que dejó la cantera del Villarreal eligió correctamente. Aquella renuncia lo llevó al top 10 mundial, a Wimbledon, a unos Juegos Olímpicos y a levantar la Copa Davis. Ahora ya no tiene que escoger. El tenis le dio prácticamente todo lo que podía pedirle y el fútbol que quedó aparcado durante más de veinte años todavía estaba esperándolo.
Su primera tarde terminó con dos goles y una victoria por 4-2. Seguramente ningún resultado que consiga con Els Ibarsos podrá compararse con ganar un punto de una final de Copa Davis o jugar unas semifinales de Wimbledon. Tampoco hace falta. A veces, una segunda carrera no consiste en llegar más lejos, sino simplemente en volver al lugar del que un día tuviste que marcharte y poder seguir disfrutando.