Álvaro Valles, del año en barbecho a volver a ser un portero salvador

Álvaro Valles esperó todo un año para regresar al Betis y está volviendo a ser un factor decisivo. Tras brillar en Las Palmas, sus paradas están sosteniendo al equipo de Pellegrini en este inicio de LaLiga.

Álvaro Valles aplaude a los seguidores béticos presentes en el estadio del Lille en el primer partido de los verdiblancos en la Champions League 2026/27.
AP Photo/Jean-Francois Badias

Álvaro Valles esperó un año para jugar en el Betis y ahora el Betis empieza a agradecer la espera. El sevillano ha recuperado esa versión de portero salvador que maravilló en Las Palmas y está sosteniendo a los verdiblancos cuando más lo necesitan.

Villarreal-Betis: otra noche sosteniendo al equipo

Valles volvió a aparecer cuando el Betis peor estaba colocado sobre el césped, respondiendo con varias manos salvadoras y evitando que el Villarreal castigara duramente los momentos de mayor fragilidad defensiva verdiblanca. Una falta de solidez que fue la norma de la primera parte en los de Pellegrini.

Sus paradas, especialmente ante Santi Comesaña en el 10′ de juego con una acción de reflejos marca de la casa, evitaron que el equipo de Iñigo Pérez se adelantase y pasase a jugar con la ventaja del marcador y con más espacios que poder explotar.

Sin embargo, más allá del resultado, la fotografía vuelve a ser reconocible: cuando el rival consigue superar la primera presión y atacar una defensa bética todavía demasiado vulnerables en varios tramos de los encuentros, el portero de La Rinconada está convirtiéndose en un muro por momentos infranqueable.

De Las Palmas a esperar un año por el Betis

Para entender lo que está ocurriendo hay que retroceder dos temporadas. Valles había sido una de las grandes revelaciones de la UD Las Palmas en Primera. Un portero formado en la cantera bética que había tenido que marcharse para crecer y que regresaba al radar de los grandes después de convertirse en uno de los guardametas más destacados del campeonato.

Su 2023/24 lo colocó definitivamente en el escaparate. La UD Las Palmas de García Pimienta necesitaba un guardameta valiente con balón, capaz de defender lejos de su portería y de asumir riesgos, y Valles encontró el contexto perfecto para mostrar todas sus virtudes. El Betis apareció entonces como destino y Valles tuvo claro desde entonces dónde quería jugar.

Tan claro que estuvo dispuesto a pagar un precio extraordinariamente alto. Sin acuerdo para su salida de Las Palmas y con su contrato entrando en el último año, el guardameta decidió esperar. Pasó toda la temporada 2024/25 sin competir mientras su futuro seguía apuntando obstinadamente hacia Sevilla.

Un año en barbecho para un futbolista profesional no es poca cosa. Mucho menos para un portero, una posición en la que las sensaciones, las distancias y la velocidad de reacción se alimentan también de la competición. Valles esperó porque quería volver al club en el que se había formado. Y el verano siguiente, finalmente, volvió a casa.

Un portero poco académico que vuelve a ganar partidos

Valles nunca ha sido el prototipo de guardameta ortodoxo. Hay intervenciones en las que el manual parece quedar en segundo plano: para con las manos, con los pies, con el cuerpo o con lo primero que encuentre. A veces su colocación conduce a una intervención aparentemente extraña; otras, su agresividad para achicar convierte una ocasión clarísima en un disparo sin espacio.

Pero ahí está precisamente parte de su encanto como portero. No siempre parece académico, tira bastante de su intuición, pero muchas veces termina estando donde debe. Casi todas las veces en este inicio de temporada. Posee envergadura, reflejos, valentía en el uno contra uno y una capacidad notable para hacer grande su figura cuando el delantero ya cree tener el gol.

Son características que ya había mostrado en Gran Canaria y que empiezan a reaparecer a su nivel máximo de eclosión después de aquel año prácticamente en blanco. No se trata únicamente de volver a jugar. Valles está recuperando los automatismos que lo llevaron a ser uno de los porteros revelación de LaLiga.

El Real Madrid, la noche que confirmó que estaba de vuelta

Si había un partido para borrar cualquier duda sobre el tiempo perdido, era el del Real Madrid. El Betis ganó 1-0 y Valles terminó convertido en uno de los protagonistas de la noche. Seis paradas y una portería a cero ante uno de los ataques más poderosos del campeonato explican solo una parte de su actuación.

La imagen más evidente llegó desde los once metros. Kylian Mbappé tuvo la oportunidad de empatar, pero Valles detuvo el penalti y Bartra alejó después el rechace. La acción generó incluso una discusión posterior sobre la posición de los futbolistas al ejecutar la pena máxima, aunque el CTA terminó confirmando que el lanzamiento no debía repetirse.

Ese partido resumió lo que Pellegrini está encontrando bajo palos. El equipo puede conceder ocasiones, sobre todo en transición y en el balón parado defensivo, y sufrir cuando pierde el balón, pero antes de que todo eso termine en gol, está apareciendo incólume un portero capaz de corregir los errores colectivos y mantener al Betis, a su Betis, vivito y coleando en el partido.

Los números de uno de los porteros del inicio de LaLiga

Después de las primeras cinco jornadas, Álvaro Valles suma la nada desdeñable cantidad de 23 paradas, una media de 4.6 por partido y un porcentaje de acierto del 79.3% (Joan García tuvo el curso pasado un 77.9% como líder de esta estadística). Es, junto a Julen Agirrezabala, el portero con más paradas ahora mismo en LaLiga y el que más clean sheets suma junto al propio Joan García (3).

En métricas avanzadas, ha evitado exactamente 6.03 expected goals, un dato de locos que permite medir cuánto está aportando por encima de lo esperable ante la calidad de los remates recibidos. En resumen, está salvando estadísticamente más de un gol esperable del rival por partido con el total de sus intervenciones. Casi ná

Antes del encuentro de Villarreal, la estadística más sencilla ya mostraba su impacto: en las cuatro primeras jornadas de Liga había recibido 20 disparos a puerta y detenido 15, con tres porterías a cero en cuatro partidos. La anomalía fue la derrota 5-2 contra el Levante; ante Real Sociedad, Valencia y Real Madrid, nadie consiguió batirlo.

Unas métricas tan sobresalientes siempre tienden a regresar a la media, pero también son un indicador irrefutable del salto de nivel de Valles bajo los palos. Ya no estamos hablando únicamente de buenas sensaciones: está produciendo puntos para el Betis desde la portería y se encuentra en un momento de madurez, liderazgo y brillantez gigantes.

El componente que no aparece en ninguna estadística

Hay, además, una parte imposible de introducir en una hoja de datos. Valles es sevillano, se formó en el Betis y eligió regresar cuando tenía alternativas de postín para continuar su carrera. El club destaca en su perfil oficial un recorrido que comenzó en la cantera verdiblanca antes de pasar por Gerena y Las Palmas y terminar, años después, nuevamente en el primer equipo.

Cuando fue presentado, el propio Betis insistió precisamente en esa dimensión. Valles regresaba siete temporadas después de abandonar la cantera y firmaba hasta 2030. El presidente Ángel Haro puso entonces en valor la importancia de contar con futbolistas «de la casa», que entiendan qué significa el club y cómo piensa su afición.

En su caso resulta difícil separar esa identificación de todo lo ocurrido antes. Valles no simplemente aceptó una oferta del Betis cuando quedó libre: esperó al Betis durante un año entero. Podía haber buscado una salida que le permitiera competir inmediatamente, pero decidió asumir el riesgo de perder una temporada.

Eso no hace que pare más, evidentemente. Ningún sentimiento bético desvía un disparo de Mbappé o Gerard Moreno, pero sí ayuda a entender la dimensión de cada intervención y la energía con la que está viviendo este regreso. Después de pasar tantos meses mirando el fútbol desde el ostracismo de la grada, cada partido parece tener para él algo de oportunidad recuperada.

El salvavidas de un Betis que todavía concede demasiado

La mejor noticia para Pellegrini es Valles. La menos buena es que está necesitando tanto de él. El Betis tiene calidad suficiente para controlar muchos partidos, pero todavía atraviesa fases en las que pierde estructura, concede metros y permite al rival llegar demasiado limpio a las inmediaciones del área.

Ahí el portero bético y sevillano está actuando como red de seguridad. Sucedió ante el Real Madrid y ha vuelto a ocurrir en Villarreal. En un equipo que quiere competir en esta Champions y volver a jugarla el año que viene, pelear arriba en Liga y sostener una propuesta ambiciosa, tener un guardameta que gana puntos cuando el sistema defensivo tiene lagunas es una ventaja enorme.

Asentado al fin como el ‘1’ del Betis sin discusión, Valles conoce además la otra cara de esta historia. Hace poco más de un año era un portero cotizado que había decidido pasar una temporada sin competir para terminar jugando donde quería. Quizá por eso su inicio tiene algo especial. Valles esperó mucho tiempo al Betis. Ahora es el Betis el que, cuando peor vienen dadas, se pone a esperar a que aparezca Valles y active su modo salvador.