Alguacil toma el relevo de Mendilibar en el Olympiacos

El ex de la Real llega al banquillo del Olympiacos en sustitución de Mendilibar. Una mala racha de resultados, agravada por la eliminación en la previa de Champions, acabó con el exitoso periplo del técnico de Zaldibar en el club griego.

Imanol Alguacil levanta el dedo para dar indicaciones a sus jugadores durante su etapa como entrenador de la Real Sociedad en un partido de Europa League ante el Midtjylland.
AP Photo/Miguel Oses

El fútbol no entiende de pausas ni de gratitudes eternas y la mejor muestra la ha vivido en sus carnes el bueno de José Luis Mendilibar. Héroe hasta hace muy poco, ha sido fulminado y relevado por Imanol Alguacil en unas últimas horas de decisiones de impacto en El Pireo.

Un Olympiacos que dejaba muchas dudas

A pesar del palmarés reciente, las sensaciones colectivas durante las últimas semanas distaban mucho de ser las ideales para las aspiraciones de su dueño, Angelos Marinakis, y el estatus del equipo griego.

El equipo acusaba una falta alarmante de fluidez ofensiva y mostraba desconexiones severas en los tramos decisivos de los partidos. El último gran golpe fue el del pasado sábado ante el OFI Creta, que logró ganar por la mínima a Olympiacos en su propio feudo.

Las grietas futbolísticas, cada vez más evidentes, de los de Mendilibar acabaron por romper la calma del equipo y la estabilidad del propio entrenador vasco en un club con el que, desde 2024, ha conquistado Conference League, Superliga, Copa y Supercopa de Grecia.

Aun siendo una figura clave con un palmarés envidiable en su estancia en Grecia, la caída en Champions League ante el NEC Nijmegen y la posterior victoria ajustada en Copa, precediendo a esa derrota en liga ante los cretenses, han acabado por sentar las bases de su salida de El Pireo.

El ritmo de juego se había vuelto predecible y falto de la intensidad que caracterizó las mejores noches del curso anterior y diversos integrantes de la plantilla daban muestras de fatiga mental y falta de tensión competitiva sobre el césped.

El Karaiskakis comenzaba a impacientarse ante un fútbol espeso que concedía demasiado espacio a los rivales y Marinakis y la dirección deportiva consideraron que el bloque necesitaba un impacto táctico inmediato para reaccionar.

El adiós a Europa que lo precipitó todo

El detonante de esta crisis y el posterior cese de Mendilibar no parecen estar tanto en los torneos domésticos sino en el escenario continental, donde el Olympiacos tenía fe en poder sumarse a la Champions League.

Una dolorosa eliminación en la fase previa de la competición ante el NEC Nijmegen de Dick Schreuder supuso un zarpazo letal para las ambiciones de la directiva griega, que vio cómo empataban en El Pireo (0-0) y posteriormente caían derrotados en el Goffertstadion por 2-1.

Quedar fuera del máximo torneo europeo antes de tiempo dejó una herida imposible de cicatrizar en la cúpula del club y esa noche aciaga rompió la confianza de los dirigentes hacia un cuerpo técnico que parecía intocable solo unas horas antes.

Aunque el equipo mantenía el pulso competitivo en la Superliga, el estigma del fracaso internacional pesó demasiado en los despachos de El Pireo. El margen de error se redujo a cero y la paciencia del presidente Marinakis terminó por agotarse por completo. Sin ese billete a la Champions, el divorcio entre la junta directiva y el proyecto del técnico vasco se consumó de manera definitiva y fulminante.

La directiva entendió que la dinámica europea ponía en riesgo toda la planificación del curso y la oportunidad de sumarse a la Europa League parecía ahora solo un premio de consolación. Desde entonces, no parecía que se fueran a tolerar más tropiezos, como ha acabado siendo.

La dura labor de Alguacil tras su tropiezo en Arabia Saudí

El elegido no se ha hecho esperar. Siguiendo la fórmula de respetar lo que funciona, Marinakis y su equipo toman la decisión de seguir el patrón vasco y darle el timón a Imanol Alguacil, quien asume la responsabilidad sabiendo que no dispone de ningún margen para las probaturas.

El preparador de Orio llega tras una amarga experiencia en el Al-Shabab saudí, donde fue destituido tras dirigir apenas unos meses. Aquel tropiezo en Oriente Medio obliga al técnico vasco a reivindicarse urgentemente en el escaparate europeo.

A su favor juega una dilatada y brillante trayectoria previa en la Real Sociedad durante seis campañas y media. A pesar de que el idilio se fue apagando a medida que pasaban los años, en Anoeta demostró una capacidad sobresaliente para exprimir plantillas jóvenes, conquistar la Copa del Rey y afianzar al club en competiciones continentales.

Esa misma identidad competitiva es la que busca replicar de inmediato en el fútbol griego y el reto requiere máxima muñeca táctica y temple para gestionar la desmesurada presión de la hinchada de El Pireo que echará de menos a un icono como Mendilibar y que mirará con atención cada movimiento de Alguacil.

La dolorosa baja de Mendilibar

Decir adiós a José Luis Mendilibar supone una grieta emocional profunda para toda la afición rojiblanca. El técnico de Zaldibar se marcha tras haber construido una de las páginas más gloriosas e imborrables de la entidad y su figura ha trascendido lo meramente táctico para convertirse en un icono absoluto entre los hinchas.

Bajo su batuta, el conjunto heleno levantó la histórica Conference League en 2024, el primer título continental del fútbol griego y a ese hito histórico le sumó un triplete doméstico impecable de Liga, Copa y Supercopa durante el año del centenario del club.

Mendilibar deja atrás 127 encuentros dirigidos con un balance envidiable de 79 victorias y cuatro trofeos cosechados, lo que supone un amplio marco victorioso en su paso por el fútbol heleno. El futuro dará la oportunidad a otro entrenador vasco que coge el relevo, pero que tendrá muy difícil igualar el marco comparativo que deja ‘Mendi’.