El calor borró 79 kilómetros de una etapa de La Vuelta

El protocolo de la UCI que recortó la etapa de Córdoba, qué mide el índice WBGT, quién lo activa y qué queda por delante con seis días en Andalucía.

Un pelotón de ciclistas rueda de frente entre olivares resecos bajo un sol de mediodía mientras uno de ellos bebe de su bidón
Un pelotón rueda entre olivares resecos bajo el sol del mediodía, con el aire ondulando sobre el asfalto. Imagen generada con inteligencia artificial.

La Vuelta a España lleva una semana corriéndose contra el termómetro. La etapa 15, del domingo 6 de septiembre entre Palma del Río y Córdoba, se disputó sobre 110,2 kilómetros en lugar de los 189,7 previstos. El calor borró 79,5 kilómetros del libro de ruta.

La ganó Wout van Aert al esprint de un grupo de cinco, su segunda victoria de la semana después de la etapa 13 en Loja. El belga ya había ganado en Córdoba en la Vuelta de 2024, así que el recorte le vino de cara.

Arriba no se movió nada. Enric Mas entró con el resto de favoritos a 2:44 del vencedor y conservó el maillot rojo con 2:06 sobre Felix Gall y 2:10 sobre Primoz Roglic, la misma foto con la que había llegado al día de descanso.

No fue una decisión improvisada ni un gesto de cortesía. La organización activó el protocolo de condiciones meteorológicas extremas de la UCI, un mecanismo que existe desde 2015 y que en 2024 estrenó un capítulo propio para el calor. Esta vez lo pidieron los corredores.

Una semana de 40 grados y tres abandonos

La carrera entró en Andalucía el jueves 3 de septiembre y ya no sale de ella. Ese mismo día el aeropuerto de Córdoba registró 43,1 grados, una medición de estación meteorológica y no una lectura de carretera. Desde entonces, el pelotón encadena jornadas por encima de los 40 y el calor manda sobre el recorrido.

El precio ya está en la lista de abandonos. Pavel Sivakov, Sente Sentjens y Arthur Kluckers se retiraron con cuadros compatibles con un golpe de calor. Joxean Fernández Matxín, director del UAE, reconoció haber perdido a Sivakov por un golpe de calor el viernes.

Las quejas llegaron antes que la medida. Gianni Vermeersch contó a Het Nieuwsblad que la granizada de la primera semana le pareció menos dura que estos días. Otro corredor describió los descensos como entrar en una sauna. Correr cinco horas seguidas cambia todo.

Quién aprieta el botón del protocolo

El protocolo no lo activa un termómetro ni un comisario en solitario. La decisión sale de una reunión entre el Colegio de Comisarios, los representantes de los equipos, los corredores y la dirección de carrera. Hace falta acuerdo entre las cuatro partes, no una orden.

La base reglamentaria es el artículo 2.2.029 bis del reglamento de la UCI, que desde 2015 cubre nieve, lluvia helada, viento fuerte, contaminación y falta de visibilidad. El calor entró en la lista mucho después. El texto original no medía nada: hablaba de condiciones extremas sin cifras.

Javier Guillén, director de Unipublic, lo explicó sin rodeos antes de la salida de Córdoba. «Fue iniciativa de los corredores. Ellos propusieron activar el protocolo por temperaturas extremas y nosotros lo tomamos en consideración», dijo. El impulso vino desde el pelotón, no desde la organización.

La representación de los ciclistas tuvo su propio contratiempo. Hugo Houle, Enric Mas y Jacopo Mosca eran los delegados de la CPA en esta Vuelta; Mas se apartó de las reuniones por su condición de líder y Houle abandonó. Kruijswijk y Gogl ocuparon sus puestos.

El índice que sustituye al termómetro

El capítulo de calor que la UCI añadió en 2024 no mide grados a la sombra. Usa el índice WBGT, que combina temperatura del aire, humedad, radiación solar y viento para estimar el estrés térmico real. Mide lo que sufre el cuerpo, no lo que marca la calle.

El protocolo lo presentó el entonces director médico de la UCI, Xavier Bigard, y el comité director lo aprobó en Praga a comienzos de 2024. Reparte el riesgo en cinco niveles. Cada nivel obliga a cosas distintas, y solo el último permite tocar el recorrido.

La franja naranja va de 23 a 27,9 grados de WBGT y activa medidas de mitigación: zonas de salida a la sombra, chalecos de hielo, más motos neutras repartiendo bebida y hielo, y el levantamiento de las restricciones de avituallamiento. Ahí todavía se corre entero.

Por encima de 28 grados de WBGT se entra en zona roja, y solo entonces el reglamento contempla cambiar horarios de salida y llegada, neutralizar tramos, modificar el trazado o suspender la prueba. En Córdoba se movieron dos palancas: el horario y el trazado.

Lo que se cambió en la etapa de Córdoba

El comunicado salió al terminar la etapa 14, con la Aemet en alerta naranja para el domingo. La salida neutralizada se retrasó a las 14:50 y el banderazo a las 15:00. El recorte llegó con un día de antelación, no la misma mañana.

El cambio de trazado se aplicó a partir del kilómetro 52: en vez de seguir por la A-3075 hacia Villaviciosa de Córdoba, la carrera tomó la CO-3402 rumbo a Santa María de Trassierra. Desapareció el Alto de Villaviciosa y quedaron dos cotas de tercera.

Sobre el asfalto, las medidas se ven en el maletero de los coches. Avituallamiento libre en cualquier punto, más motos de agua asistiendo y hasta 250 bidones repartidos por equipo en un solo día, muy por encima de lo habitual. La hidratación se vuelve disciplina propia.

El resto es un catálogo conocido de cómo luchan contra el calor: chalecos refrigerantes antes de la salida, bolsas congeladas en la espalda y hielo en la nuca durante la etapa. Son parches sobre un problema estructural, y ninguno baja la temperatura del aire.

El debate que el recorte no cierra

Recortar tampoco convence a todos. Vermeersch avisó de que una etapa más corta suele correrse más rápido, así que el esfuerzo se concentra en lugar de aliviarse. La etapa 15 le dio la razón: ataques desde el banderazo y menos de tres horas de carrera.

Matthew Brennan fue más lejos en Eurosport tras rodar a 41 grados de media. «Estoy seguro de que están en oficinas a 20 grados y nosotros dejándonos la piel», dijo. Avisó de posibles golpes de calor esa misma noche entre sus compañeros.

El ciclismo no está solo en esto. El Tour de Francia acortó una etapa por calor en julio de 2026, la primera vez en su historia, y el Tour Down Under de enero canceló su etapa reina por temperatura y riesgo de incendio. El precedente ya no es raro.

Fuera del ciclismo pasa lo mismo. La ATP estrenó en 2026 una regla del calor construida sobre el mismo índice WBGT, con su propio termómetro en pista. El estrés térmico ya se reglamenta igual en deportes que no se parecen en nada.

Seis días más de Andalucía en septiembre

Quedan seis jornadas y todas se corren en Andalucía, entre Huelva, Sevilla, Cádiz, Málaga y Granada. La contrarreloj del jueves está programada entre las 14:06 y las 17:30, la franja más caliente del día. El protocolo puede volver a activarse esta semana.

El debate de fondo no es el protocolo, sino el calendario. Las anomalías térmicas de La Vuelta vienen documentándose desde 2024, y la carrera sigue arrancando en agosto. El problema no es la etapa, es el mes, y ese sí que no lo mueve ningún comisario.