Gall y Roglic, los dos que pueden quitarle el rojo a Enric Mas
Un escalador austriaco con un solo podio en grandes y un esloveno con cuatro Vueltas: así son de verdad los dos que persiguen al maillot rojo.
Enric Mas llega a la última semana de La Vuelta 2026 con el maillot rojo y con dos nombres pegados al retrovisor. Felix Gall a 2:06 y Primoz Roglic a 2:10: un austríaco de 28 años y un esloveno que ya ganó esta carrera cuatro veces.
No se parecen en casi nada. Uno no ha ganado ninguna de las tres grandes y solo lleva un podio; el otro tiene el récord de La Vuelta. Conviene saber quién es cada uno antes de dar por hecho de dónde puede venir el susto.
Gall, del Mundial junior de Richmond al podio del Giro
Gall se proclamó campeón del mundo junior en ruta en Richmond, en 2015, pero su primera victoria como profesional no llegó hasta junio de 2023. Nació en Nußdorf-Debant, en el Tirol Oriental, y subió al WorldTour con etiqueta de escalador puro y poco más.
Esa victoria fue en el Tour de Suiza, en la etapa de Leukerbad del 14 de junio de 2023: atacó a más de 20 kilómetros de meta y batió a Remco Evenepoel por 1:01. Se convirtió en líder de aquella carrera, el primer austríaco desde 2005.
Un mes después llegó el 19 de julio y el Col de la Loze. Gall se fue de la escapada y ganó en Courchevel la etapa reina del Tour, con octavo puesto final. Fue quinto en el Tour de 2025, su mejor resultado hasta entonces en una grande.
Esta temporada dio el salto que faltaba. En mayo terminó segundo en el Giro, tras Vingegaard, a 5:22, su primer podio en una gran vuelta después de siete participaciones. En agosto ganó la Vuelta a Burgos y llegó a España como líder único del Decathlon.
Qué clase de escalador es el austríaco
Gall es un escalador de ritmo, no de cambios. Necesita puertos largos y sostenidos para hacer daño, y por eso su día grande siempre llega arriba y tarde. Contra el reloj es el peor de los tres: en la crono de Mónaco cedió 46 segundos en 9,4 kilómetros.
En esta Vuelta se le han visto las dos caras. En el Alto de Aitana, el 30 de agosto, atacó a 6 kilómetros de meta y acabó descolgado; en la Sierra de la Pandera, el 5 de septiembre, fue el único que aguantó a Mas. Entre medias, cinco días de carrera.
Lo que le queda le encaja: dos finales en alto largos, el viernes y el sábado, antes de Granada. Necesita romper la carrera arriba, porque no hay ninguna otra manera de que un corredor con su crono recupere más de dos minutos.
Las cuatro Vueltas de Roglic no se parecen entre sí
Sus cuatro títulos no se parecen. En 2019 fue el primer esloveno en ganar La Vuelta; en 2020 se la disputó a Richard Carapaz hasta la crono final; en 2021 la ganó con Mas segundo y Jack Haig tercero. Tres maneras distintas de ganar lo mismo.
La cuarta, en 2024, es la que más dice de él. Ben O’Connor se fue en una fuga en la etapa 6 y le sacó 4:51. Roglic no se puso nervioso: recortó 18 segundos en Cuitu Negru, 58 en los Lagos de Covadonga, 37 en Padrón.
El golpe llegó en la etapa 19, en el Alto de Moncalvillo, con todo el Red Bull lanzándolo desde el pie del puerto. Ganó, recuperó el rojo tras 13 días de O’Connor y le metió 1:49. Había remontado 5:15 en total.
Lo que ha cambiado en el esloveno
Roglic cumple 37 años en octubre y llegó al ciclismo tarde, a los 23, después de una carrera como saltador de esquí. Su palmarés no cabe en La Vuelta: el Giro de 2023, el oro olímpico de contrarreloj en Tokio 2021, la Lieja de 2020.
También es el corredor que más veces se ha caído en el peor momento. Abandonó el Tour tres años seguidos, dejó la Itzulia de 2024 tras un golpe durísimo y perdió el Tour de 2020 cuando ya lo tenía, en la crono de La Planche des Belles Filles.
Lo que ha cambiado es el margen, y hay una explicación que no es solo la edad. El 31 de julio Roglic anunció que le había atropellado un coche entrenando en Austria, con un hematoma enorme en el muslo, y se cayó de la Clásica de San Sebastián y de la Vuelta a Burgos.
Eran sus dos citas de puesta a punto antes de la ronda española, así que llegó a Mónaco sin apenas rodaje competitivo. En esta Vuelta ha cedido tiempo en casi todos los finales en alto. Ya no gana los puertos, los sobrevive, y por eso Gall lo adelantó el 5 de septiembre.
Su terreno favorable es uno solo: la crono de 32 kilómetros del jueves, donde en Mónaco ya le sacó 11 segundos a Mas en apenas 9,4. Era el favorito antes de empezar, junto a Pogacar, como se veía en la previa de favoritos.
Cómo corren los dos cuando van por detrás
Roglic tiene el manual escrito. Cuando pierde el liderato no ataca de inmediato: administra, espera al puerto que le conviene y descarga una sola vez. Lo hizo en Moncalvillo con 13 días de desventaja acumulada y funcionó a dos jornadas del final.
Gall tiene el patrón contrario y menos vistoso. En el Giro de mayo era cuarto a 2:30 tras la etapa 13 y acabó segundo a 5:22: sube puestos sin recortar tiempo. Gana posiciones porque los demás se apagan, no porque él acelere.
Esa diferencia importa aquí. Mas no se está apagando: ganó en Aitana, arañó tiempo en Calar Alto y volvió a hacerlo en La Pandera. Gall necesita un rival que se rompa, y por ahora el maillot rojo no da ninguna señal.
Dos minutos que valen distinto para cada uno
Los 2:06 de Gall y los 2:10 de Roglic parecen lo mismo y no lo son. El austríaco tiene que ganar tiempo en las dos únicas etapas que le sirven; el esloveno puede recuperar la mitad sin atacar a nadie, sentado en su bicicleta de crono.
La foto de la general antes de la última semana es la que manda. Enric Mas llega de rojo con 2:06 sobre Gall y 2:10 sobre Roglic, con Richard Carapaz cuarto a 4:24 y Oscar Onley quinto a 5:44. Son seis etapas para dos minutos.
Ninguno de los dos ha ganado nada todavía. Gall no ha ganado nunca una grande y Roglic no gana esta carrera desde 2024. Mas, en cambio, nunca ha ganado ninguna: cuatro podios en La Vuelta (2018, 2021, 2022 y 2024) y ni un maillot final.
El domingo 13, junto a la Alhambra, uno de los tres cerrará esa cuenta. El favorito sigue siendo el líder, pero el mejor español de la carrera no se enfrenta a dos rivales cualesquiera: se enfrenta a un currículo y a una progresión.