Sevilla estrena equipo en la élite del balonmano español
El Cajasol Sevilla BM Proin debuta en la Liga ASOBAL 26/27: primer club sevillano en la élite y un derbi andaluz de estreno.
El balonmano español estrena mapa esta temporada. Por primera vez, la Liga ASOBAL contará con un equipo de Sevilla: el Cajasol Sevilla BM Proin, campeón de la División de Honor Plata, debuta en la máxima categoría. El estreno llega el sábado 12 de septiembre con un derbi andaluz en Amate, y detrás hay una ciudad que faltaba en la élite.
Un hueco que llevaba décadas en blanco
Sevilla es la cuarta ciudad de España por población y nunca había tenido representación en la primera división del balonmano. La élite se repartió durante décadas entre plazas del norte, del Levante y de Cataluña, con Andalucía sostenida casi en solitario por el Ángel Ximénez. La capital hispalense era en ese reparto un hueco que nadie llenaba.
El intento tenía antecedentes a medias: el histórico BM Montequinto llegó a rozar el salto sin completarlo, y esa espera convirtió el ascenso del Proin en un asunto de ciudad más que de club. Cuando se certificó la subida, el alcalde, José Luis Sanz, habló de un sueño anhelado durante años.
De Segunda Nacional a la élite en un lustro
El club no venía de un pasado glorioso, sino de una escalada vertiginosa. Fundado en 1978 como CD Balonmano Triana, militaba en Segunda Nacional, la cuarta categoría, en 2019-20, y a principios de 2026 mudó su sede al pabellón de Amate, en un barrio obrero. En cinco años ha encadenado ascensos hasta la cima, un recorrido que explica por qué se habla de sueño.
La confirmación llegó el 2 de mayo de 2026 en un Amate lleno hasta la bandera. El Proin venció por 29-21 al Alcobendas, ya descendido, y se llevó el título a falta de una jornada, con 23 victorias en la fase regular.
Al frente del proyecto están el presidente, Juan Ramón Jordán, y el director deportivo, Juan Andreu, expívot internacional que aporta al despacho conocimiento directo de la élite.
Nuevo banquillo y ocho caras nuevas
El ascenso trajo consigo una decisión llamativa en el banquillo. Víctor Montesinos, el técnico que dirigió el salto desde las categorías modestas, no seguirá al frente en la élite y pasa a hacerse cargo de la cantera del club.
En su lugar se sienta Antonio García Robledo, exjugador del Granollers y bronce olímpico con España en Tokio 2020, que firma hasta 2029 y afronta en Sevilla su estreno como primer entrenador.
El nuevo técnico es historia viva del balonmano español. Lateral izquierdo de 42 años, sumó 205 goles en 103 partidos con España: oro mundial en 2013, bronce olímpico en Tokio 2020 y tres medallas europeas. Y no llega de cero: pasó 2025-26 como asistente en el Granollers, donde jugó hasta retirarse siendo MVP de la Liga ASOBAL.
La plantilla, en paralelo, ha vivido una revolución con ocho incorporaciones. Las más mediáticas son el portero brasileño Leo Terçariol, con 11 temporadas en la Liga ASOBAL, y el lateral izquierdo Chema Márquez, internacional absoluto que llega de cuatro cursos en el Saint-Raphaël francés y eleva de golpe el ataque.
Con ellos aterriza el lateral derecho chileno Rodrigo Salinas, que aporta jerarquía a la segunda línea, y el pívot hispano-cubano Rolando Uríos, hijo del mítico internacional del mismo nombre. El joven extremo Pau López llega cedido por el Granollers, mientras capitanes como Víctor Deco renuevan para sostener el bloque que obró el ascenso.
La lista la cierran cinco jugadores jóvenes, varios internacionales en categorías inferiores: Pablo Sánchez, Alfonso Rodríguez, Gerard Román de Mingo y los ya citados Pau López y Uríos. Con ocho salidas, entre ellas Miguel Llorens y Ángel Montoro, medio vestuario cambió de cara.
Un debut con sabor a derbi
El calendario no ha dado tregua al recién llegado. El sorteo deparó que Sevilla estrene la élite recibiendo en Amate al Cajasol Ángel Ximénez de Puente Genil, el sábado 12 a las 19:00. El primer partido de su historia en la máxima categoría será, así, un derbi andaluz de estreno.
El ensayo general ya se ha jugado y con el mismo rival. En semifinales, el 29 de agosto, el Proin apeó al Trops Málaga por 31-25. Y el 5 de septiembre, en el Naranja Arena de Palma del Río, batió al Ángel Ximénez por 32-30 y levantó su segunda Copa de Andalucía.
El arranque no da respiro después. En la segunda jornada, también en Amate, llega el Dicorpebal Logroño La Rioja, subcampeón de la temporada pasada, y a continuación el Proin encadena tres desplazamientos seguidos: Cuenca, Nava y Bidasoa. El calendario aprieta cuando el recién llegado todavía se está reconociendo.
El cruce tiene doble lectura, porque por primera vez desde que el Ángel Ximénez llegó a la élite en 2013 conviven dos clubes andaluces. El Ángel Ximénez afronta su decimocuarta temporada consecutiva en la élite y ejerce de veterano frente a un vecino novato, en un duelo que se repetirá en la jornada 16, esta vez en Puente Genil.
Su técnico, Toni Malla, ya avisó de la exigencia del arranque en cuanto se sorteó el calendario. La liga gana de paso un derbi territorial que antes no existía.
El estreno comparte cartel con la Copa ASOBAL, que regresa el viernes 11 con un Logroño-Barça. El club ya ha fijado el tono: quiere competir de tú a tú y no ser un invitado de paso.
Un ascenso que también abre mercado
El interés del caso va más allá de lo deportivo. Un equipo en la primera división coloca a Sevilla en el circuito de los grandes clubes, con visitas de Barça, Granollers o Bidasoa a una plaza que quedaba fuera del mapa. Sumar a la cuarta ciudad del país es, en la práctica, abrir un mercado nuevo.
Hay una fecha marcada en rojo. El Barça, campeón de Europa, visitará Amate en la segunda vuelta y lo hará en plena Feria de Sevilla, algo que Antonio García lamentó no tener en septiembre pero asume como escaparate: la ciudad entera estará mirando ese fin de semana.
El reto, a partir de aquí, es doble. En la pista, el objetivo de Antonio García es asentarse siendo, en sus palabras, humilde y ambicioso; fuera de ella, el club sabe que la permanencia también se juega en las gradas y en su capacidad de enganchar a una ciudad tan futbolera como Sevilla, donde el balonmano pelea por un hueco propio.
La pretemporada arrancó el 28 de julio con los reconocimientos médicos en el CEAR La Cartuja, y el primer entrenamiento llegó el 3 de agosto en el pabellón de San Pablo, mientras Amate remataba unas obras de más de tres millones de euros. Desde el 12 de septiembre se medirá si Sevilla se queda en la élite.