Diez estadounidenses en octavos: el US Open que EE.UU. no vivía desde 2002

Cinco hombres y cinco mujeres de EE.UU. en la segunda semana de Flushing Meadows: qué hay detrás de la mayor cosecha local en 24 años.

Alex Michelsen golpea una derecha durante su partido del US Open en Flushing Meadows
Alex Michelsen durante el US Open 2026 en Flushing Meadows, Nueva York. Geoff Burke/Imagn Images vía Reuters

Flushing Meadows lleva diez días sonando a local. El US Open 2026 colocó a 10 estadounidenses en los octavos de final, repartidos a partes iguales entre el cuadro masculino y el femenino, y el torneo ha entrado en su segunda semana con el tenis de casa como asunto central.

No ocurría desde 2002. Aquella edición dejó 11 supervivientes locales en la misma ronda, con Pete Sampras y Serena Williams todavía en activo y camino de los dos títulos individuales. La generación que ha vuelto a llenar el cuadro no tiene ese pedigrí, pero sí una profundidad inédita en 24 años.

La cifra que devuelve a 2002

El recuento de la primera semana ya avisaba. A la tercera ronda llegaron 15 tenistas estadounidenses, ocho mujeres y siete hombres, la mejor marca desde aquel 2002. De ahí salieron los 10 de octavos: Ben Shelton, Frances Tiafoe, Tommy Paul, Alex Michelsen y Learner Tien entre los hombres; Coco Gauff, Jessica Pegula, Emma Navarro, Taylor Townsend e Iva Jovic entre las mujeres.

El dato masculino es el que más pesa. Cinco hombres en la segunda semana de un grande no se veían desde 1995, cuando ninguno de esos cinco había nacido todavía. El cuadro ayudó, porque seis de los diez primeros cabezas de serie cayeron antes de octavos, pero el hueco había que ocuparlo.

Tres en cuartos y un semifinalista asegurado

El domingo 6 de septiembre fue la jornada grande. Tiafoe tumbó a Daniil Medvedev por 7-6(1), 6-4 y 7-6(6); Michelsen despachó a Tomás Martín Etcheverry sin ceder un set; Shelton barrió a Stefanos Tsitsipas por 6-2, 6-3 y 6-4, su mejor partido del torneo. Tres estadounidenses en los cuartos de Nueva York.

De los cinco de octavos cayeron dos, y conviene decirlo. Tommy Paul se topó con Alcaraz el mismo domingo y perdió por 6-4, 6-3 y 6-4; Learner Tien se quedó fuera ante Karen Khachanov. Michelsen firmó su primer cuarto en un grande y Tiafoe, el cuarto en Nueva York en cinco años.

Dos de ellos se cruzan entre sí. El duelo del martes 8 entre Tiafoe y Michelsen garantiza un semifinalista estadounidense en Flushing Meadows. Michelsen, de 22 años, es el primer jugador sin cabeza de serie de este siglo que alcanza los cuartos en Nueva York sin perder una manga.

Shelton, octavo favorito y campeón en Montreal el mes pasado por segundo año seguido, se mide al vigente campeón del torneo. Es el mejor situado del grupo: fue semifinalista aquí en 2023 y arrancó la temporada como número uno estadounidense del ranking, cinco puntos por delante de Taylor Fritz.

El quinto se quedó a las puertas. Tien cayó ante Khachanov con 20 años y una etiqueta que impresiona: es el estadounidense más joven en la segunda semana del US Open desde Andy Roddick en 2002. Volverá a esta ronda.

El cuadro femenino pone la otra mitad

Pegula y Navarro ya tienen su sitio entre las ocho mejores. La tercera favorita despachó a Sorana Cirstea por 6-3 y 6-4, y Navarro, semifinalista aquí en 2024, superó a Anna Kalinskaya. Dos estadounidenses en cuartos antes incluso de que Gauff saltara a la pista.

Gauff resolvió el lunes por la noche en la Arthur Ashe. Ganó a Iva Jovic por 6-1 y 6-4 y volvió a los cuartos del US Open por primera vez desde el título de 2023; le espera Mirra Andreeva. Son seis estadounidenses entre los ocho mejores de los dos cuadros, la mejor cifra desde 2002.

La campeona de 2023 cierra la ronda ante Iva Jovic, de 18 años, en un cruce entre compatriotas que añade una tercera cuartofinalista segura. Jovic ya es la estadounidense más joven en alcanzar los octavos de tres grandes en un mismo año desde Venus Williams en 1998.

Townsend completó la nómina y cayó ante Aryna Sabalenka por 6-4 y 6-3. A sus 30 años repitió los octavos de 2025 después de un curso entero sin ganar un partido de cuadro principal en un grande hasta llegar a Nueva York. La veterana también sostuvo la cifra.

Por qué la cosecha llega toda a la vez

El origen está en una decisión de despacho tomada en 2009. La USTA rehízo su programa de desarrollo y montó una red nacional de campamentos para detectar talento antes de la adolescencia. La inversión en la base pasó de 10,4 millones de dólares en 2007 a 15,6 millones en 2010.

Después llegó el ladrillo. El campus nacional de Lake Nona, en Orlando, centralizó la formación con 100 pistas y acogerá desde 2028, durante 10 años, los campeonatos universitarios de la NCAA. Orlando concentró lo que estaba disperso en academias privadas repartidas por medio país.

Y llegó la universidad. Shelton salió de Florida con el título individual de la NCAA de 2022 y es el ex universitario mejor clasificado del circuito. Michael Zheng alcanzó aquí la tercera ronda compaginando Columbia con el circuito profesional. La universidad dejó de ser un desvío.

Las rutas, en cambio, no se parecen entre sí. Tiafoe se crió en el centro de College Park donde su padre, emigrado de Sierra Leona, trabajaba en el mantenimiento. Tien entrenó con el suyo antes de entrar en el programa federal. Cuatro caminos distintos, una misma cosecha.

En la pista, además, se parecen bastante. Casi todos comparten un tenis de saque grande y derecha pesada, el patrón que la superficie rápida premia y que el circuito juvenil del país lleva años perfeccionando. Un mismo molde para casi todos: potencia primero, matices después.

El deporte que creció por debajo

Nada de esto ocurre en el vacío. Estados Unidos pasó de 17,7 millones de practicantes en 2019 a 27,3 millones en 2025, seis años seguidos de crecimiento, y la federación se ha fijado 35 millones para 2035. La base creció un 54% desde 2019.

El torneo también engordó. El US Open reparte este año un récord de 108 millones de dólares en premios, un 20% más que en 2025, y el Arthur Ashe está a mitad de una reforma de 800 millones. El dinero llegó antes que los resultados.

Lo que sigue sin caer: un grande

Ahí está el matiz. Ningún tenista estadounidense gana un Grand Slam masculino desde que Roddick levantó este mismo torneo en 2003, el único de su carrera: 23 años sin campeón masculino. Es el agujero que el vestuario evitaba nombrar en 2024.

Lo más cerca fue esa misma edición. Taylor Fritz venció a Tiafoe en la primera semifinal entre estadounidenses desde 2005 y alcanzó la primera final de un local en un grande desde Roddick en 2009. Fritz rozó el título en 2024 y perdió.

Este año ni llegó a la segunda semana: cayó en tercera ronda ante Francisco Cerúndolo con dos sets de ventaja. El femenino no arrastra la misma carga, porque Gauff ganó aquí en 2023, pero la lectura de conjunto se repite en los dos cuadros. Profundidad no equivale a campeón.