Pogačar va a por la grande que le falta: los favoritos de una Vuelta con un cartel enorme

Pogačar busca en La Vuelta 2026 la única grande que le falta. Roglič persigue un quinto título récord y Enric Mas vuelve a ser la principal baza española.

Tadej Pogacar celebra con el maillot amarillo al cruzar la meta de la última etapa del Tour de Francia en París
Tadej Pogacar celebra con el maillot amarillo al cruzar la meta de la última etapa del Tour de Francia, en París, el 26 de julio de 2026. AP Photo/Mosa'ab Elshamy

Tadej Pogačar llega a La Vuelta con una sola cosa pendiente. Le falta la ronda española para completar las tres grandes, y confirmó su presencia el 3 de agosto después de meses de dudas sobre su calendario.

El esloveno solo ha corrido esta carrera una vez. Fue en 2019, con 20 años recién cumplidos: ganó tres etapas y acabó tercero, por detrás de Primož Roglič y Alejandro Valverde. Sigue siendo su peor resultado en una gran vuelta.

Siete años después, con otro currículum

Vuelve convertido en otra cosa. Es campeón del mundo en ruta y ha ganado cinco Tours de Francia: 2020, 2021, 2024, 2025 y 2026. En las dos ediciones que no ganó, terminó segundo.

El recorrido de este año le encaja. Hay poca contrarreloj, apenas 41 kilómetros entre las dos cronos, y siete finales en alto que premian al que sepa atacar en solitario y aguantar sin equipo delante.

UAE Team Emirates lo arropa con João Almeida, Jay Vine, Pavel Sivakov, Pablo Torres, Kevin Vermaerke, Domen Novak e Ivo Oliveira. No está Isaac del Toro, tercero en el podio del último Tour, que se queda fuera de la lista.

Almeida es la segunda carta, aunque su 2026 aconseja moderar lo que se espera de él. Fue subcampeón de la pasada edición, a 1:16, pero este año ha encadenado una enfermedad larga tras el podio del Algarve, una ausencia en la París-Niza y abandonos en el Tour de Polonia.

La lectura que se repite en las previas es que su mejor papel aquí es el de gregario de lujo más que el de recambio en el liderato.

El resto del equipo está montado para la montaña. Jay Vine es un cazaetapas que ya ha ganado en esta carrera y Pablo Torres representa la apuesta joven de la estructura, con el papel de acompañar arriba en los puertos largos.

La ausencia de Del Toro es la decisión más comentada de la lista, y tiene una razón dicha en voz alta: el UAE lo reserva por control de carga después del Tour. No es el único que falta. Tampoco están Jonas Vingegaard, que da por cerrada la temporada, ni Juan Ayuso, que apunta al Mundial.

Roglič y el récord que le falta

El otro nombre grande es Primož Roglič. Ha ganado La Vuelta cuatro veces y comparte el récord histórico con Roberto Heras. Una quinta lo dejaría solo en lo más alto de la lista de vencedores.

Lidera al Red Bull-BORA-hansgrohe y conoce el terreno mejor que nadie en el pelotón, pero llega tocado y con la preparación rota. A finales de julio lo atropelló un coche mientras entrenaba, y el golpe le costó la Clásica de San Sebastián y la Vuelta a Burgos, que eran justo sus dos últimas carreras de preparación.

No compite desde el campeonato de Eslovenia de finales de junio. Es además su última gran vuelta con los colores de Red Bull: deja el equipo a final de temporada.

A su favor juega que este trazado castiga los errores más que la falta de punta de velocidad. Roglič rara vez pierde tiempo por descuido, y en una carrera con tantas llegadas en alto la regularidad vale tanto como el ataque.

La segunda línea

Por detrás espera un grupo que puede aprovechar cualquier grieta, y el aval más fuerte no tiene tres meses sino tres semanas.

Felix Gall ganó la Vuelta a Burgos el 8 de agosto, con victoria de etapa incluida el día 6, y lo hizo trepando en Lagunas de Neila: forma de ahora y en puertos españoles, que dice bastante más que su segundo puesto del Giro.

Con él aparecen Richard Carapaz, comodín del EF para la general, y Oscar Onley, que lidera al Netcompany-INEOS precisamente tras recuperar sensaciones en Burgos.

Mattias Skjelmose es la baza del Lidl-Trek para la general. El danés ha ido creciendo en las grandes vueltas y encuentra en este recorrido, con poca crono y mucha montaña corta, un escenario favorable.

Enric Mas vuelve a ser la principal opción española. El jefe de filas del Movistar ha dejado el Tour fuera de su calendario para centrarse en la carrera de casa, donde ya ha subido tres veces al podio.

Completan la lista Mikel Landa, Pello Bilbao y Carlos Rodríguez, que lidera al Netcompany-INEOS. Ninguno parte como favorito, pero los tres saben moverse en el tipo de etapa que abunda en esta edición.

Rodríguez es el caso más interesante de los tres. Es el único que llega con galones de jefe de filas en un equipo grande, y esta Vuelta le sirve para medir si sostiene ese papel tres semanas seguidas.

Las etapas también tienen dueño

Al margen de la general hay una carrera paralela por las victorias parciales, y ahí los nombres cambian. Wout van Aert corre con el Visma y Mads Pedersen con el Lidl-Trek, los dos en su terreno favorito.

El recorrido les deja cuatro etapas llanas y cuatro onduladas, además de varias medias montañas donde una fuga puede llegar. Es poco para un velocista puro y mucho para corredores de clásicas con capacidad de aguantar repechos.

Pedersen viene de dominar ese registro en los últimos años. Van Aert, que también apunta al Mundial de Montreal a finales de septiembre, usará la carrera como preparación sin renunciar a llevarse alguna jornada.

Lo que puede romper el guion

El favoritismo de Pogačar es tan marcado que la discusión se ha desplazado a otra pregunta: no quién gana, sino por cuánto. Con 23 equipos en la salida, la mayoría llega con objetivos de etapa, no de general.

Hay dos factores que pueden alterarlo. El primero es el calor del bloque andaluz, con diez de las doce últimas etapas en el sur y temperaturas que castigan más que los puertos en algunos tramos.

El segundo es el propio diseño del final. El Collado del Alguacil no se ha subido nunca en una gran vuelta, y la etapa de Granada obliga a cuatro ascensiones a la Alhambra el último domingo.

Es decir, quien llegue líder a la penúltima jornada todavía tendrá que defenderlo dos veces más. En una carrera con este cartel, esa es la única garantía de tensión hasta el 13 de septiembre.

Los rivales de Pogačar tienen además un problema de aritmética. Con tan poca contrarreloj, la única forma de sacarle tiempo es atacarlo cuesta arriba, que es justamente el terreno donde lleva tres temporadas sin perder un duelo directo.

La alternativa pasa por el desgaste. Tres semanas con siete finales en alto y calor andaluz dejan margen para un día malo, y ese día malo es lo único que espera la segunda línea de la clasificación.