España se juega el Mundial de hockey hierba en un solo día con sus dos selecciones

Los RedSticks masculinos y femeninos llegan vivos a la última jornada del Mundial de hockey hierba de Bélgica y Países Bajos. Se ve en abierto en Teledeporte.

Jugadores de la selección española de hockey hierba durante un partido
La selección española de hockey hierba, durante un partido internacional.

España se juega este jueves algo que solo ha conseguido una vez: meterse en la fase decisiva de un Mundial de hockey hierba con sus dos selecciones a la vez. Los RedSticks masculinos y femeninos llegan vivos a la última jornada.

El Mundial se disputa hasta el 30 de agosto en Wavre (Bélgica) y Amstelveen (Países Bajos). Es la primera vez que dos países organizan juntos los dos torneos, el masculino y el femenino, y en España se ve en abierto por Teledeporte y RTVE Play.

Cómo llegan los dos equipos

La selección femenina de Carlos García Cuenca es la que mejor lo tiene. Abrió con una victoria sufrida ante Irlanda (3-2), resuelta por Xantal Giné en el último cuarto, y después firmó el resultado grande del grupo.

Ese resultado fue el 1-1 ante Bélgica, coanfitriona, una de las favoritas al título y dirigida por Adam Commens. Las RedSticks aguantaron un primer tiempo de dominio local, en el que Stephanie Vanden Borre adelantó a las belgas de penalti córner en el minuto 26, y empataron cuando quedaban 3:20 del tercer cuarto.

«Estamos muy contentos ante un resultado muy positivo. En el primer tiempo no hemos estado a nuestro nivel», reconoció después Commens.

La jugada nació de un penalti córner rechazado que quedó suelto dentro del área. Keenan la domó, Jiménez la levantó y la puso en la escuadra: un gol de reacción, no de pizarra, que es como suelen llegar los puntos grandes.

Con cuatro puntos, España queda empatada con Bélgica en la clasificación del grupo C. Le queda Nueva Zelanda, y la cuenta es sencilla de explicar: puntuar vale el pase.

La masculina lo tiene más justo. Ganó a Sudáfrica en el estreno (3-1) en el Belfius Hockey Arena de Wavre, con una primera parte muy seria: Marc Reyné abrió el marcador tras un envío largo de Iñaki Zaldúa, y un minuto después José «Chefo» Basterra cazó el rechace de una jugada que arrancó Bruno Font y remató Pepe Cunill.

El propio Basterra firmó el 3-0 antes del descanso y se llevó el premio al mejor jugador del partido; Sudáfrica descontó de penalti córner al final del tercer cuarto. Después cayó ante Australia por 0-1.

El rival no era cualquiera. Australia fue subcampeona olímpica en Tokio 2020 y ha estado en semifinales de los doce últimos Mundiales, con tres oros, dos platas y cinco bronces. España compitió y perdió por un penalti.

El jueves, a un partido

Los RedSticks masculinos de Max Caldas se juegan el pase ante Irlanda. Con tres puntos y Australia ya líder del grupo con seis, la eliminatoria se ha reducido a un solo partido. Ese mismo jueves, a las 17:00, la femenina se mide a Nueva Zelanda.

Es un escenario que este equipo conoce bien. En París 2024 llegó a semifinales tras eliminar a Bélgica, campeona olímpica en Tokio, en uno de los mejores resultados recientes del deporte español por equipos.

Aquel grupo dejó una idea que sigue vigente: la de un equipo que compite por encima de su ranking cuando el partido es único. La primera fase de un Mundial premia justo lo contrario, la regularidad, y ahí es donde España ha cedido.

Lo que hay detrás del nombre

Conviene aclarar algo que confunde de fuera: RedSticks es el apodo de las dos selecciones absolutas, la masculina y la femenina. No es un equipo, son dos, y este agosto compiten en el mismo torneo.

La masculina es una constante olímpica. Ha estado en todos los Juegos desde Roma 1960 y acumula cuatro medallas, una continuidad que muy pocos deportes de equipo españoles pueden poner encima de la mesa.

Con una salvedad que ordena el jueves: los hombres llevan veinte años sin medalla en un Mundial. La última fue el bronce de 2006, y esa es la sequía que está en juego.

La femenina tiene un techo más reciente y muy concreto: el bronce del Mundial de 2018, que sigue siendo su mejor resultado en la competición. Todo lo que pase de ahí esta semana sería histórico.

Ese bronce explica por qué el empate ante Bélgica se celebró como se celebró. No es un punto más: es la prueba de que el equipo aguanta el nivel de una candidata al título durante los 60 minutos.

El formato nuevo, y por qué aprieta tanto

El Mundial de 2026 estrena tamaño. Son 32 selecciones, 16 en cada cuadro, frente a las 16 por torneo de las ediciones anteriores, y eso obliga a una primera fase más corta.

Cada grupo es de cuatro equipos y solo los mejores siguen adelante. Con tres partidos por selección, un penalti encajado en el minuto 45 pesa lo que en otros deportes pesa una eliminatoria, y no hay jornada siguiente para corregirlo.

Ese es el reproche razonable al formato y también la razón por la que el jueves importa tanto. España ha jugado bien dos partidos y medio y, aun así, se juega el Mundial en 60 minutos.

El calendario que viene detrás

El Mundial no es una isla en el calendario. La FIH ya ha anunciado que la Pro League 2026-27, la liga de selecciones que reparte plazas olímpicas, arranca el 8 de diciembre en Argentina, y España vuelve a estar dentro.

Esa competición es la que de verdad ordena el ciclo hasta Los Ángeles 2028: el campeón masculino y el femenino se clasifican directamente para los Juegos, y el último de cada cuadro baja a la Nations Cup. España tiene además sede propia en Valencia.

Visto así, el Mundial funciona como el examen de nivel previo. Lo que se mida estos días en Wavre y en Amstelveen dirá con qué expectativa se llega a diciembre y cuánto margen real hay para pelear una plaza olímpica.

Qué se decide después

El torneo se cierra el 30 de agosto con las dos finales. Entre medias quedan cruces directos, y ahí el hockey español ha demostrado durante años que es un rival incómodo para cualquiera.

Más allá del resultado, el Mundial ordena el ciclo. Es la primera gran cita del camino hacia Los Ángeles 2028 y el escaparate en el que un deporte con poca ventana televisiva consigue tenerla en abierto.

Por eso el jueves no es un partido de grupos más. Es la diferencia entre que el hockey español pase diez días en las pantallas o se despida en la primera semana.