Katie Taylor se retira en Croke Park, 54 años después de Ali

Katie Taylor se despide en Croke Park el 5 de septiembre ante 80.000 personas y busca su tercer indiscutido, 54 años después de Ali.

Katie Taylor sale al ring antes de su combate contra Amanda Serrano en Arlington, Texas
Katie Taylor sale al ring antes de su combate por el título indiscutible del superligero contra Amanda Serrano, el 15 de noviembre de 2024 en Arlington, Texas. AP Photo/Julio Cortez

Katie Taylor cierra su carrera el 5 de septiembre en Croke Park, ante 80.000 personas y con cinco cinturones en juego. Si vence a Flora Pili, se retirará como campeona indiscutida por tercera vez.

El estadio que no veía boxeo desde Ali

Croke Park no acogía una velada profesional desde julio de 1972, cuando Muhammad Ali derrotó a Alvin Lewis por KO técnico en el asalto 11. Aquella noche entraron poco más de 18.000 personas al templo del deporte gaélico. El 5 de septiembre lo llenarán 80.000.

Llegar hasta aquí costó años. El promotor Eddie Hearn y la dirección del estadio, sede de la Asociación Atlética Gaélica, no se habían puesto de acuerdo por los costes de seguridad y las dudas comerciales. El desbloqueo se anunció el 5 de junio de 2026 y convirtió un sueño viejo en cartel.

Para Taylor, el detalle no es menor. Nacida en Bray, al sur de Dublín, llevaba años hablando de pelear una vez ante los suyos en el estadio de la Asociación Atlética Gaélica. Su regreso a Irlanda en 2023 se había disputado en el 3Arena porque Croke Park se resistía a abrir sus puertas.

Qué se juega en el combate número 27

Taylor sube al ring por vigesimoséptima y última vez. Defiende sus cinturones WBO, WBA, IBF y The Ring del superligero y pelea por el WBC vacante. Ganarlo la devolvería a la condición de indiscutida, la tercera de toda su carrera, porque lo indiscutido lo definen los cuatro organismos grandes y ese es justo el que le falta.

El cinturón WBC estaba vacante por una razón concreta: la campeona Sandy Ryan quedó apartada como campeona en receso al anunciar su embarazo. El organismo ordenó entonces el duelo con Flora Pili, retadora obligatoria, y le abrió a Taylor la puerta para unificarlo todo.

Pili llega invicta, con 12 victorias y dos triunfos por KO, y con un detalle que se suele pasar por alto: la retadora tiene un cinturón que la campeona no tiene. Se llevó el IBO en diciembre, a los puntos, ante la serbia Jelena Janicijevic, después de ganar el europeo en 2023.

Es además la obligatoria del WBC y la número uno del ranking de la IBF. La francesa de Saint-Avold, de 28 años, ha construido su carrera lejos de los focos, casi siempre en Francia. Croke Park es otro universo, pero una retadora invicta nunca es un simple trámite.

El cartel refuerza el carácter de fiesta. Bajo el combate estelar pelean nombres irlandeses como el welter Paddy Donovan y Molly McCann, familiar de Taylor y ex peleadora de la UFC reconvertida al boxeo, junto al veterano inglés Dave Allen. Ocho combates preceden a la despedida.

Una despedida que no quiere ser homenaje

Taylor lo ha dejado claro: quiere una pelea de verdad, no un homenaje. A sus 39 años, con un récord de 25-1 y seis nocauts, sube favorita, pero no ha competido desde julio de 2025. Un año largo de inactividad pesa en cualquier carrera, y más al final.

El análisis honesto es doble. Taylor conserva la técnica, la lectura del combate y el manejo de las distancias que la hicieron número uno, y sabe trabar el clinch, ese cuerpo a cuerpo agarrado, cuando el ritmo se complica. Pili aporta juventud, hambre y el factor de lo desconocido.

El riesgo es real y Taylor lo conoce. La emoción de la noche, el estadio lleno y las lágrimas contenidas pueden jugar en contra de quien pelea. Por eso ha insistido en que no piensa dejarse llevar por el guion perfecto que todo el país imagina para ella.

En lo puramente técnico, el duelo enfrenta oficio y ambición. Taylor domina el jab, el juego de piernas y los cambios de distancia; Pili tendrá que presionar, cortar el ring y llevar la pelea a los intercambios donde la irlandesa ya no es tan explosiva como a los 30.

Para Pili, la ecuación es la contraria. Nadie la espera y todo puede ganar: una victoria en Croke Park la convertiría de la noche a la mañana en referencia del superligero y en la mujer que estropeó el cuento irlandés. Es la aspirante sin nada que perder.

Retirarse por todo lo alto en la última noche no está garantizado, y ahí reside el morbo. Una despedida perfecta la coronaría como la mejor de la historia junto a Shields y Serrano; una derrota mancharía el adiós. Taylor apuesta su relato final a una sola noche de 12 asaltos.

Dos pesos y un legado que cambió el boxeo femenino

El aura viene de lejos. Antes de profesionalizarse en 2016, Taylor había sido oro olímpico en Londres 2012, cuando el boxeo femenino debutaba en los Juegos, y múltiple campeona mundial y europea amateur. Pocos deportistas irlandeses han cargado con tanta expectativa nacional.

Su condición de indiscutida no es nueva. En 2019 unificó los cuatro grandes cinturones del peso ligero al vencer a Delfine Persoon en el Madison Square Garden. Fue la primera reina absoluta de su división y una de las pocas figuras capaces de llenar recintos.

El salto al superligero llegó con dolor. En noviembre de 2023 batió a Chantelle Cameron en Dublín para vengar la única derrota de su carrera, sufrida seis meses antes, y se coronó indiscutida en un segundo peso. Aquella redención selló su estatus de leyenda.

Entre medias construyó la rivalidad que definió la época. Su trilogía con Amanda Serrano arrancó en abril de 2022 en Nueva York, siguió en noviembre de 2024 y se cerró en julio de 2025, de nuevo en el Madison. Taylor ganó los tres.

Por qué esta noche va más allá del cinturón

Y hay una prueba más reciente todavía. El 19 de agosto se confirmó que el combate se verá en abierto en Irlanda, por RTÉ2 y RTÉ Player, con narración de radio en 2FM, mientras DAZN lo emite para el resto del mundo.

Es la señal de que la velada dejó de ser un evento de pago para convertirse en una cita nacional. «El 5 de septiembre es la noche en la que Katie Taylor va a parar Irlanda», resumió Eddie Hearn.

El dato que ordena la velada no es el marcador, sino el aforo. Que una mujer encabece un cartel ante 80.000 personas, en emisión mundial por DAZN y en abierto en su país, habría sido impensable hace una década. El boxeo femenino ha pasado de telonero a acontecimiento nacional.

Buena parte de ese cambio lleva su firma. Taylor arrastró a la disciplina desde el oro olímpico de Londres 2012 hasta los grandes estadios, y abrió una puerta por la que hoy pasan Serrano, Claressa Shields y una generación entera de púgiles.

Queda la incógnita deportiva, la que ningún homenaje resuelve por adelantado. Pase lo que pase esa noche, Katie Taylor ya ha ganado lo más difícil: convertir un deporte que la ignoraba en uno que llena su casa.