El fútbol griego está de enhorabuena, tras una victoria muy sonada ante Alemania y un parón de la Nations League en el que algunas de sus figuras más jóvenes y relevantes están dando la cara con la camiseta de la selección, habiendo logrado, de momento, un paso invicto por la competición.

Una nueva mirada hacia dentro

Aunque no es un número especialmente llamativo, son un total de 10 elegidos de la selección procedentes de equipos griegos. Eso hace que más de un 30% de los jugadores de Grecia en este parón de la Nations League militen dentro del fútbol heleno.

Una nueva mirada hacia el interior de la competición en Grecia ha permitido encontrar nuevas gemas para potenciar el nivel de la selección entrenada por Jovanović, esencialmente de clubes como Olympiakos (2), PAOK (3) y Panathinaikos (3).

Tres equipos que, en los últimos tiempos, han tratado de mantener su estatus y su capacidad para gestionar un buen ritmo de producción de talento y conseguir consolidarlo en torno al desafío competitivo, no solo del ámbito nacional, sino también continentalmente, con presencia recurrente en Champions, Europa y Conference League.

Viejos y nuevos héroes

Que lleguen a asomar nuevos talentos no significa que las riendas no las lleven algunos de las figuras más destacadas del fútbol heleno en los últimos años. Jovanović sigue apostando por algunos de estos pesos pesados por su capacidad para potenciar al equipo y, especialmente, por su nivel en ligas potentes en Europa.

Casos como el de Odysseas Vlachodimos, del Sevilla; Konstantinos Mavropanos, del West Ham; Kostas Tsimikas, del Liverpool; o Vangelis Pavlidis, del Benfica. Este último es la gran estrella de los últimos años en el conjunto heleno junto a Anastasios Douvikas, uno de los grandes exponentes en ataque en el fútbol italiano en el Como de Cesc.

La entrada de sangre nueva no hace sino avivar la llama de una selección que ha visto cómo se ha ido disipando el recuerdo del título continental cosechado en el año 2004. Un legado que no ha dejado demasiados posos en cuanto a un tejido futbolístico asentado dentro de la realidad del fútbol heleno.

Muchos han ido sumándose a una generación ya de por sí joven, con Christos Tzolis, Fotis Ioannidis o Konstantinos Tzolakis, alimentando las opciones de que esta nueva generación pueda seguir avanzando y cultivar un sentido futbolístico que aporte algo más que esperanzas.

Las grandes perlas del equipo griego

Algunos de los grandes jugadores que están apareciendo en el horizonte del fútbol griego, y que ya cuentan para Jovanović, nacieron con el título del año 2004 ya ganado. Por lo tanto, no vivieron ese periodo de gloria, aunque crecieron oyendo hablar de esa enorme gesta.

Tres de esos jugadores están convocados en esta última cita de Nations League, siendo además algunos de los talentos más señalados dentro del panorama griego: Charalampos Kostoulas, atacante del Brighton; Christos Mouzakitis, mediocentro del Hull City; y Konstantinos Karetsas, mediapunta del Borussia Dortmund.

El caso de Mouzakitis es de los más sonados. Surgido en la cantera de Olympiakos, es uno de los futbolistas jóvenes más vistosos y llamativos, pues el año pasado conquistó la medular de Mendilibar en su etapa en el equipo de El Pireo. Hoy, con 19 años, es uno de los grandes artífices de la esperanza de dominar con balón en el fútbol continental.

Con Charalampos Kostoulas pasa algo parecido y su destino también ha sido la Premier League. Hijo de Athanasios Kostoulas, ex de Olympiakos o Kalamata entre otros, sus comienzos en el Agia Anna y su desarrollo como futbolista profesional en el equipo de El Pireo le han dado alas para conquistar Brighton, donde ya lleva dos goles y una asistencia en apenas 400 minutos.

Pero el caso más esperanzador, a pesar de todo, es el de Konstantinos Karetsas, que tiene en su haber el honor de ser el gran elegido del fútbol heleno para tomar la responsabilidad del futuro. Con solo 18 años y ya a bordo de un gigante europeo como el Dortmund, Karetsas encarna perfectamente el tipo de futbolista mágico que necesita el fútbol griego, con una versatilidad ofensiva y una creatividad claves para su desarrollo.

Los tres encarnan las esperanzas que tiene el público griego depositadas en el equipo de cara a los siguientes torneos. Especialmente, con la mirada en la Eurocopa de 2028, donde tendrán la oportunidad de demostrar si con la calidad de algunos de estos jugadores es posible afianzar un nivel más alto de competitividad a corto plazo.

Seguir acumulando logros

Más allá de la gesta ante la nueva Alemania de Jürgen Klopp (victoria y empate), la victoria ante Serbia y el empate ante otro gigante como los Países Bajos representan esa nueva realidad competitiva que está esperanzando a Grecia hacia un nuevo amanecer en la próxima Eurocopa.

Aunque lejos aún de los mínimos exigibles en la realidad del fútbol de élite europeo, el crecimiento del equipo de Jovanović es evidente. Asentado en un férreo dibujo de 1-4-4-2 que no permite fisuras defensivas, el sistema garantiza que, en las alas, jugadores como Tzolis y Karetsas tengan el espacio suficiente y la libertad para montar el ataque.

Con la fiabilidad ofensiva de un jugador como Pavlidis para aprovechar las ocasiones junto a un Ioannidis que garantiza ese trabajo e intensidad arriba, Grecia está logrando, con ese pragmatismo que siempre la ha caracterizado, soñar en grande de nuevo, 22 años después del golpe encima de la mesa de Charisteas en la final europea de Lisboa.