Fernando Alonso firmó una de sus mejores actuaciones de la temporada en el Gran Premio de Baréin, disputado excepcionalmente en el circuito de Sepang (Malasia). El asturiano remontó hasta la octava posición en una carrera marcada por el caos en la vuelta de formación.
Un fallo del software de lluvia impuesto por la FIA afectó a varios monoplazas durante la vuelta de formación, entre ellos el Ferrari de Lewis Hamilton, que se quedó parado en la cuneta. La dirección de carrera decidió detener la salida y recomponer la parrilla con el orden de la clasificación, lo que devolvió a Hamilton a su segunda plaza pese al incidente.
Alonso no entendió la decisión y cargó contra la FIA: «Estaba Hamilton en la cuneta, hubo estrés y pararon para que volviese a salir», ironizó el piloto de Aston Martin, que calificó lo sucedido de «un poco raro».
El asturiano recordó que sus propios abandonos no habían recibido el mismo trato: «Cuando yo abandono no se para la carrera. He tenido abandonos en la mitad de las carreras de este año y nunca se paró, tendrán que explicarlo», lanzó, dejando entrever una sensación de trato desigual.
Pese a la polémica, Alonso protagonizó una sólida remontada: superó a Stroll, Ocon y Lindblad, se benefició del abandono de Russell y de un error de Norris, y resistió el acoso de un McLaren gestionando la batería en los tramos finales para asegurar el octavo puesto.
El propio Alonso reconoció después que el Aston Martin sufrió sobreviraje durante toda la carrera, aunque el octavo puesto supone su mejor resultado de la temporada.