Cadillac en la F1: 527 carreras para empezar de cero

Pérez y Bottas suman 527 carreras y 16 victorias, pero el debut de Cadillac como equipo 11 de la F1 demuestra que empezar de cero cuesta.

Sergio Pérez entra en el pit lane con el Cadillac durante los libres del Gran Premio de Bélgica
Sergio Pérez entra en el pit lane con el Cadillac durante los entrenamientos libres del Gran Premio de Bélgica, en Spa-Francorchamps, en julio de 2026. AP Photo/Geert Vanden Wijngaert

Cadillac llega a la Fórmula 1 en 2026 con la pareja más veterana de la parrilla y una promesa incómoda: la experiencia no compra puntos, y su debut empieza, literalmente, desde cero.

Un debut que empieza en boxes, no en el podio

Ninguna incorporación reciente al Gran Circo reunió tanta veteranía de golpe. Sergio Pérez y Valtteri Bottas, ambos de 35 años, suman 527 Grandes Premios, 106 podios y 16 victorias entre los dos. General Motors compró esa hoja de servicios para el proyecto más ambicioso de la parrilla en una década, con la experiencia como argumento central.

El contraste llegó rápido. Con un coche nuevo, un motor de alquiler y una estructura que aún aprende a caminar, Cadillac completó las once primeras carreras de 2026 sin sumar un solo punto, su mejor bocado siendo el undécimo puesto de Pérez en Mónaco. El undécimo equipo descubrió que debutar cuesta más que fichar nombres.

El nivel real de un debutante en el peor momento

La llegada coincide con el mayor cambio de reglamento en años: coches nuevos, unidades de potencia distintas y una tabla de rendimiento que se reordena entera. Empezar de cero en ese contexto no es una desventaja menor, sino el escenario más hostil para un novato.

Un equipo recién nacido arranca sin datos históricos, sin correlación fina entre túnel de viento y pista, y con piezas que fallan porque nunca rodaron miles de kilómetros. La fiabilidad, y no la velocidad pura, suele ser el primer muro de todo debutante.

Ahí se entiende el arranque de Cadillac. Bottas se retiró en Australia, Mónaco, Barcelona y Austria por problemas mecánicos, y Pérez sumó tres abandonos propios. El equipo terminó muy pocas carreras con sus dos coches, y sin llegar a meta no hay puntos que puedan caer.

En Spa, el 19 de julio de 2026, quedó el retrato del curso: Bottas cruzó la meta decimoctavo y Pérez se retiró en la vuelta 13 con un fallo en la suspensión trasera. Un fin de semana gris que resumió la distancia con la zona templada.

No todo fue ruido de fondo. En un año en el que Aston Martin dio un paso atrás evidente, Cadillac se midió de tú a tú con los últimos de la parrilla y, en varios trazados, se sintió más cerca del pelotón de lo que auguraba el pesimismo de la pretemporada.

Por qué GM eligió veteranía y no un rostro estadounidense

Muchos esperaban un piloto local para un equipo con bandera de Estados Unidos. GM optó por lo contrario: dos subcampeones reales del Mundial. Bottas fue segundo en 2019 y 2020 con Mercedes, y Pérez terminó segundo en 2023 con Red Bull. En la balanza, la madurez pesó más que el marketing.

Hay una simetría curiosa en la pareja. En 2021, Pérez y Bottas estuvieron en bandos opuestos del duelo por el título entre Max Verstappen y Lewis Hamilton, uno de los pulsos más recordados del deporte. Ahora comparten garaje en el equipo más joven de la parrilla.

Los dos aterrizaron con algo que demostrar. Pérez perdió su asiento en Red Bull a finales de 2024 y se tomó un año sabático, mientras Bottas se quedaba sin sitio en Sauber y pasaba 2025 como reserva de Mercedes. Cadillac les ofreció una segunda vida deportiva inesperada.

Su papel real no es ganar, sino construir. Aportan referencias fiables para el desarrollo, calibran un coche que nace verde y fijan el estándar de trabajo interno. Por eso el equipo habló de ellos como pilotos que ayudan a definir lo que Cadillac quiere ser.

De un «no» de la F1 al garaje número 11

El proyecto no nació con Cadillac, sino con Andretti. La Fórmula 1 rechazó su entrada en enero de 2024 al considerar que «no aportaría valor» ni sería competitiva, un portazo que dejó el plan estadounidense a la intemperie durante meses.

El giro llegó cuando TWG Global tomó el mando y Michael Andretti se apartó del frente, señalado como el obstáculo político del proyecto. Con General Motors como respaldo industrial, la parrilla se abrió: en marzo de 2025 la F1 confirmó el undécimo equipo de su historia moderna.

GM pagó una cuota de entrada de 450 millones de dólares, más del doble de lo que se pedía al principio, y se convirtió en el primer debutante desde Haas en 2016. La cifra medía, más que cualquier discurso, la seriedad del compromiso americano.

Para rodar desde el primer día, Cadillac firmó motores Ferrari, igual que Haas, mientras desarrolla su propia unidad de potencia. GM fue aprobada como fabricante para 2029, y hasta entonces el equipo corre con un corazón italiano de alquiler.

Al frente está ahora Marcin Budkowski, exdirector técnico de Alpine que sustituyó a Graeme Lowdon como jefe de equipo el 12 de agosto de 2026, con Dan Towriss y TWG poniendo el músculo financiero. Su discurso no esconde la ambición: quieren, con tiempo, pelear delante y ser el equipo de las Américas.

Qué significa de verdad «debutar» en 2026

La bandera estadounidense no desapareció del plan. Colton Herta, nueve veces ganador en la IndyCar, ejerce de piloto de pruebas y ya disputó sesiones de libres en 2026 con la vista puesta en un asiento futuro. El relevo local sigue cocinándose a fuego lento.

La vara de medir no puede ser el podio. Para un equipo de primer año, el éxito se cuenta en fiabilidad ganada, en décimas recortadas y en carreras completadas. Cadillac disputa su temporada inaugural contra sí mismo, no contra el reloj de los de arriba.

El horizonte real está más allá de 2026. El verdadero salto debe llegar cuando su motor propio entre en juego y el equipo deje de depender de un rival para moverse. Hasta ahí, cada punto que caiga será una foto para enmarcar.

Pérez y Bottas fueron contratados por lo que saben, no por lo que aún pueden ganar. Su reto es traducir 527 carreras de oficio en una estructura que todavía gatea. Y en la Fórmula 1, empezar de cero sigue siendo el trabajo más ingrato de la parrilla.