El encordador de Nadal, Serena y Alcaraz que viste las raquetas de España: «Le puse 40 kilos, casi hay que hacer una máquina nueva»

Dani Garde, el encordador oficial del equipo español, cuenta desde Shenzhen cómo ajusta cada raqueta de las tenistas españolas y por qué Serena Williams le llegó a pedir 40 kilos de tensión.

Dani Garde, encordador oficial del equipo español, posa en la pista donde se disputan las finales de la Billie Jean King Cup.
Foto: Álvaro Díaz / RFET

Dani Garde, el encordador oficial de la Selección Española de Tenis, atiende a Relevo desde Shenzhen durante las finales de la Billie Jean King Cup, que se están disputando del 22 al 27 de septiembre en China. El equipo español está formado por Cristina Bucsa, Jessica Bouzas, Kaitlin Quevedo, Marina Bassols, Sara Sorribes y la capitana Carla Suárez.

Once años al servicio de las tenistas españolas

Madrileño, con una tienda de tenis en la capital y licenciado en Educación Física, le llegó la oportunidad de encordar las raquetas de la Selección gracias a la propuesta de Gala León, directora deportiva en su momento de la Real Federación Española de Tenis (RFET). Una puerta que abrió con ganas y ya son once años tejiendo las cuerdas de las raquetas de las españolas. Por sus manos han pasado las armas de leyendas de nuestro deporte, como la actual capitana Carla Suárez Navarro.

A pocas horas del debut de España contra Kazajistán, Garde ha tenido que ir calibrando la tensión de las chicas tras los entrenamientos. Una competición que se juega indoor, y menos mal, porque hay una temperatura de 36° por el día y con mucha humedad: «Fuera es prácticamente imposible jugar a tenis», apunta el encordador oficial de España.

Por tanto, al jugarse bajo techo hay que intentar matizar el tema de la humedad y la altura a nivel del mar: «Es como una especie de microclima jugar en indoor», señala como condicionante a la hora del cordaje.

Las primeras en llegar fueron Marina Bassols, Jessica Bouzas y Sara Sorribes tras acabar antes sus torneos en el circuito. Cristina Bucsa, campeona de su noveno título de dobles en Guadalajara y número uno de España, y Kaitlin Quevedo, que logró su primer título WTA 250 en Sao Paulo, se unieron a la expedición a un día de comenzar la competición. Dani, en lo que a él le compete, se puso manos a la obra para poder calibrar la raqueta de las dos últimas españolas en llegar, ya que vienen de condiciones diferentes.

La labor de Dani Garde al llegar a Shenzhen es estar atento a las primeras sensaciones de las jugadoras cuando empiezan a tocar bola: «El jugador te pide una franja de una tensión de medio kilo, es decir, 24, 24 y medio y 25. Por ejemplo, te piden tres raquetas y se quedan con una de ellas», explica desde la habitación del hotel que se encuentra a 25 minutos del estadio.

«Ellas tienen calculado más o menos lo que suelen utilizar y varían medio kilo para arriba y para abajo y con eso van viendo», dice el madrileño, que ha llegado a encordar 35 raquetas en un día como récord durante un torneo.

Una vez que empieza la competición, Garde se coloca junto al equipo en el box y cuando una jugadora le pide mandar a encordar una raqueta es vital que él esté viendo cómo se va sintiendo en la pista. Cada tenista tiene sus propias cuerdas ya que cada una se siente cómoda con una marca y son ellas las que se lo dan. Y no, no viaja con su propia máquina.

Existe una sala donde tiene su espacio y la máquina para la selección española: «Yo cuando llego está puesta o hay veces que no está montada y lo tenemos que hacer. Pero eso es para ti siempre, aunque lo pueden usar otras selecciones porque es la marca la que lo pone», explica Dani, que además usa un aparato para medir si las máquinas están dando la tensión que se les pide.

Ilusionadas y con una sonrisa, las cinco chicas elegidas por Carla Suárez debutan contra una Kazajistán que tiene la ausencia de última hora de la número uno del mundo, Elena Rybakina. Aunque Dani apunta que «evidentemente nadie le va a negar su calidad, pero si viene fundida de tensión y de trabajo, a lo mejor es más accesible por mucha calidad que tenga».

Lo que está claro es que las raquetas de las chicas están en buenas manos, con la experiencia de un encordador que lleva vistiendo las armas de los grandes jugadores y jugadoras desde hace más de una década.

Dani Garde, Serena Williams y una historia que le dejó asombrado

«Esto sí que es curioso de decir: Mannarino pide tensión de nueve, nueve y medio; y a Serena le he puesto 40 kilos». El mundo del cordaje es desconocido y, sin duda, es un arte. No todo el mundo vale para ello y, menos, se puede permitir una máquina que tiene un valor de 10.000€ a 15.000€. «Aparte de que son muy caras, ahora ya empieza a haber mucho nivel de formación», cuenta Garde, a más de 10.000 kilómetros de distancia de su casa.

Cinco Grand Slams, decenas de Masters 1000 y ATP 500, un sinfín de torneos con miles de raquetas que han pasado por sus manos. Y los dueños han sido leyendas, entre ellos Rafa Nadal, Novak Djokovic y Roger Federer: «Lo que más llama la atención es que por ejemplo el suizo y el serbio juegan con un híbrido, que es una parte de tripa y una parte de poliéster. Federer lo lleva colocado de una manera y Djokovic lo lleva colocado de otra, es decir, la parte que lleva de poliéster en ambos casos está contrapuesta», apunta Dani.

Sin embargo, lo que más le sorprendió fue la tensión que le pidió la ganadora de 23 Grand Slams, Serena Williams. La estadounidense exigió el máximo que se le puede pedir a una máquina: «Curiosamente dan hasta 40 kilos, que son 88 libras. O sea, casi tienes que hacer una máquina nueva para Serena Williams. Estoy convencido de que si de repente le pudieran poner más tensión, no creo que se quejase», añade.

La fuerza que tiene que generar Serena para golpear a la pelota es algo sobrenatural. Evidentemente, no apto para un amateur. Es más, para que se hagan una idea, Carlos Alcaraz juega con una tensión de 23-24 kilos. Eso sí, el tipo de cordaje es diferente al de Serena. El murciano juega con poliéster y no es nada fuera de lo normal: «Depende un poco del torneo y de la superficie donde juegue, cambia un poquito las tensiones, pero es un cordaje muy al uso, no es nada raro», cuenta Dani, quien ha encordado varias veces la raqueta al español.

Y son 40 kilos para Serena, pero con un tipo de cuerda muy diferente. La norteamericana usa tripa natural, que en teoría es el cordaje perfecto para el brazo: «Es más flexible y lo idóneo. Lo que pasa es que es muy sensible. Al ser un material natural, le afectan todos los cambios de temperatura, la humedad y superficie», señala el madrileño.

A pesar de que en relación calidad-precio es muy caro y a nivel técnico es el mejor, también es más propenso a romperse: «Es muy blandito entonces según qué jugadores si pusieran solamente tripa, lo romperían en 10 minutos». Evidentemente, son cordajes profesionales y, como leen, se trata de un mundo muy desconocido, pero que resulta absolutamente clave en este deporte.

Una entrevista realizada por Irene Gómez