La NASCAR corona a su campeón el domingo 8 de noviembre en Homestead-Miami. Es la última de las diez carreras del Chase, el formato que la categoría ha recuperado este año, y el título se decide por puntos y no en una final a cuatro.

El cambio es el más relevante en una década. La NASCAR ha retirado el sistema de eliminatorias que usaba desde 2014 y ha vuelto a un esquema parecido al que funcionó entre 2004 y 2013, aunque ahora con los 16 clasificados vivos hasta el final.

Qué es exactamente el Chase

La temporada se divide en dos bloques. Los 26 primeros grandes premios forman la fase regular y de ahí salen los 16 pilotos que acceden a la postemporada, ordenados por puntos al cierre de esa primera fase.

Al llegar al Chase, esos 16 reinician su puntuación. El mejor de la fase regular arranca con 2.100 puntos y el decimosexto, con 2.000, así que la ventaja acumulada se reduce a 100 puntos como máximo.

A partir de ahí se disputan diez carreras seguidas y todos los clasificados suman en todas. No hay rondas de 16, de 12 ni de 8, ni un duelo final entre cuatro pilotos: gana quien más puntos acumule al terminar la última prueba.

Ese detalle cambia por completo la estrategia. En el sistema anterior, ganar una carrera daba el pase automático a la siguiente ronda; ahora una victoria suma mucho, pero no garantiza nada por sí sola.

El reseteo es, de hecho, la clave del sistema. Premia haber hecho una buena fase regular, pero solo con una ventaja pequeña, de modo que el campeonato se decide en el tramo final y no en verano.

Cómo se reparten los puntos

La NASCAR ha subido el premio por ganar. El vencedor de cada carrera pasa a llevarse 55 puntos, en lugar de los 40 anteriores, lo que aumenta el peso de cada triunfo en la clasificación general.

Los puntos de etapa siguen existiendo. Cada carrera se divide en tramos y el ganador de cada uno se lleva diez puntos, con reparto para los diez primeros, así que hay premio antes de la bandera a cuadros.

También han desaparecido los llamados puntos de playoff, el bonus que arrastraban los pilotos por sus victorias previas. Con el Chase, el único arrastre es el reseteo inicial de la clasificación.

Y hay un extra económico. El ganador del Chase se lleva un millón de dólares adicionales sobre sus ingresos de la temporada, un premio directo por el título al margen de lo ganado en pista.

La NASCAR ha retocado además otros detalles del reglamento. El punto extra por vuelta rápida deja de otorgarse a quien haya pasado por el garaje durante la carrera, aunque luego vuelva a pista.

La fase regular, en cambio, mantiene su recompensa: su líder conserva una ventaja de 25 puntos sobre el segundo al empezar el Chase.

El recorrido hasta Homestead

El Chase arrancó el 6 de septiembre en Darlington, con la Southern 500, una de las carreras más clásicas del calendario. Desde ahí, la postemporada ha recorrido óvalos de perfil muy distinto, sin ningún trazado mixto.

Por el camino han quedado citas como Bristol, Kansas, Las Vegas, Phoenix, Talladega y Martinsville. Charlotte, además, ha vuelto a su óvalo y ha dejado atrás el Roval, el trazado mixto que acogía desde 2018 la carrera del Chase.

Homestead-Miami cierra el curso. Es un óvalo de milla y media (2,4 kilómetros) con curvas peraltadas de forma progresiva, lo que permite trazadas distintas y suele dejar finales muy abiertos.

El circuito de Florida tiene además su propia historia como sede del desenlace. Durante años fue el escenario fijo del último fin de semana y el campeonato volvió a él después de una etapa con Phoenix como cierre, un regreso que la afición pedía.

Kyle Larson llega a la final como líder, con 67 puntos de ventaja sobre Christopher Bell y 70 sobre Denny Hamlin, los únicos pilotos con opciones matemáticas al título. Si lo gana, será el tercero de su carrera y el primero en revalidar el título desde Jimmie Johnson.

Por qué importa el cambio de formato

El sistema de eliminatorias había convertido el título en una final a una carrera. Cuatro pilotos llegaban vivos a la última prueba y ganaba el que mejor terminaba ese día, sin contar lo hecho antes.

Ese esquema generaba espectáculo, pero también críticas. Un piloto podía dominar la temporada y perder el campeonato por un pinchazo en la última vuelta del último domingo, algo que el Chase corrige.

Con el formato actual, la regularidad vuelve a pesar. Diez carreras dan margen para recuperarse de un mal día, y el campeón suele ser quien más constante ha sido en el tramo final.

El reverso es que el desenlace puede llegar antes. Si un piloto acumula ventaja suficiente, el título puede quedar resuelto antes de la última carrera, algo que el sistema anterior evitaba siempre.

El calendario completo da la medida del esfuerzo. La temporada reparte 32 carreras en óvalos, tres en circuitos de trazado mixto y una urbana, además de las pruebas no puntuables, unos nueve meses de competición.

Cómo seguirlo desde España

La carrera está programada para las tres de la tarde en la costa este de Estados Unidos, lo que en España supone las nueve de la noche, ya con el horario de invierno en vigor.

La NASCAR reparte sus derechos entre varias cadenas estadounidenses y plataformas, con emisión internacional en función del mercado. En España, la categoría se sigue sobre todo por DAZN, plataforma de pago que emite las carreras en directo.

Para el aficionado europeo, el atractivo está en el formato. Es un campeonato con coches de especificación única, reglas propias y una cultura de circuito que no se parece a nada del automovilismo europeo, ni en formato ni en ambiente.