La Behobia-San Sebastián celebra su 61ª edición el domingo 8 de noviembre, con 30.000 dorsales entre Irun y Donostia. Detrás hay 107 años de historia, largos parones y un debate abierto sobre su veteranía.

Más de un siglo entre Behobia y Donostia

La primera Behobia se corrió el 30 de marzo de 1919. El Club Deportivo Fortuna trazó un recorrido desde el barrio irundarra de Behobia hasta el hotel María Cristina de San Sebastián, y los atletas lo completaron calzando alpargatas. Miles de personas esperaron la llegada de los corredores en la ciudad.

El ganador fue Juan Muguerza, atleta de Elgoibar, con 1h17:50, por delante de una veintena de rivales. Aquellas primeras ediciones las disputaban atletas de competición, no corredores populares, que todavía no existían como fenómeno. La carrera de masas que hoy llena Gipuzkoa cada noviembre tardaría seis décadas en nacer.

14 ediciones en 45 años

La continuidad fue el gran problema de la primera época. Tras varias ediciones seguidas en los años veinte, la prueba se apagó y reapareció el 29 de marzo de 1936 con otro formato: relevos por equipos de cuatro corredores, cada uno con cinco kilómetros por delante.

La Guerra Civil y la posguerra dejaron la Behobia reducida a citas sueltas, con las últimas de esa etapa en 1949, 1951 y 1963. En total, entre 1919 y 1963 solo se disputaron 14 ediciones, y la memoria de la carrera estuvo a punto de perderse en San Sebastián.

1979, el año de la carrera popular

La resurrección tiene nombre propio. Pancho Gómez, veterano atleta y antiguo directivo del Fortuna, propuso recuperar una prueba casi olvidada. La edición de 1979, la número 15, reunió a unos 1.000 participantes, una cifra que entonces se vivió como un éxito tan grande como inesperado.

Aquel año trajo otra novedad: por primera vez corrieron mujeres en la Behobia. Desde entonces es una cita fija del otoño guipuzcoano, y su palmarés femenino tiene una reina clara, María Luisa Irizar, de Andoain, con siete victorias entre 1980 y 1995.

En hombres, el primer gran dominador fue el madrileño Alfonso Álvarez Valera, con cinco triunfos en los años ochenta. Alberto Juzdado igualó esa cifra entre 1995 y 2004, y Chema Martínez ganó cuatro ediciones consecutivas entre 2005 y 2008, una racha que le convirtió en el gran ídolo del público.

¿La más veterana de España?

La Behobia suele presentarse como la carrera popular más antigua del país, y conviene matizarlo. Es una de las más veteranas, pero no es la más antigua ni la de más ediciones. Ese matiz ayuda a entender su sitio en el calendario, que depende menos de la fecha de nacimiento que del tamaño que alcanzó después.

La Gimnástica de Ulía organizó su Cross de Reyes por primera vez el 6 de enero de 1918, un año antes que la Behobia y también en San Sebastián. Hoy es una 10K que en febrero de 2026 disputó su 95ª edición en el barrio de Gros, con salida y meta junto a la playa de la Zurriola.

La Jean Bouin de Barcelona nació el 1 de febrero de 1920, un año después que la Behobia, pero suma más ediciones que las dos guipuzcoanas. El 29 de noviembre celebrará la 103ª, y Mundo Deportivo, su organizador, la presenta como la carrera en ruta más antigua de España.

La lectura es sencilla. Ulía gana en antigüedad, la Jean Bouin en continuidad y la Behobia en tamaño, con un cupo de 30.000 corredores, frente a los más de 20.000 que reúne la prueba barcelonesa. Su peso real se explica por lo que construyó a partir de 1979, cuando dejó de ser una carrera de atletas.

La 61ª edición, la primera con sorteo

La edición de 2026 estrena sistema de acceso. Hasta ahora los dorsales se repartían por orden de inscripción y se agotaban en cuestión de horas, con caídas de la web incluidas. El Fortuna optó por un sorteo para repartir las plazas que quedaban libres tras atender a los corredores más fieles.

Primero se inscribieron los habituales, quienes habían corrido tres de las últimas cinco ediciones, y los socios del club. Después llegó el sorteo ante notario del 29 de abril: 41.533 aspirantes para 17.287 dorsales, más de dos aspirantes por plaza. Apuntarse costaba un euro, destinado a proyectos solidarios de la carrera.

El cupo total se mantiene en 30.000 corredores y este año hay 29.301 preinscritos. En la 60ª edición tomaron la salida 26.299 de los 27.981 inscritos, y 26.128 llegaron a la meta del Boulevard. Quien busque horarios, precios y servicios del corredor tiene el detalle en la guía práctica de la Behobia.

La organización también persigue un objetivo de igualdad. El proyecto B/SS 50/50/25 aspiraba a que las mujeres fueran la mitad del pelotón en 2025, y esa edición batió el récord de participación femenina, con alrededor de un tercio de mujeres en la salida. Este año, la participación femenina baja al 31 % y el reto de la paridad sigue abierto.

Miracruz, donde se decide la carrera

Desde 2014, coincidiendo con la 50ª edición, la Behobia recuperó el trazado original de 1919 por la antigua N-1. Son 20 kilómetros no homologados, con 192 metros de desnivel positivo y dos subidas que marcan el ritmo: Gaintxurizketa, hacia el kilómetro 7, y el Alto de Miracruz, en el 16.

Ese cambio partió el libro de récords en dos. En el viejo recorrido, Alberto Juzdado firmó 59:19 en 1996. En el actual, Chakib Lachgar fue el primero en bajar de la hora, con 59:56 en 2023, y Katherine Tisalema dejó en 2025 la mejor marca femenina, 1h09:34, por delante del 1h09:44 de Aroa Merino en 2018.

La última edición explicó por qué Miracruz pesa tanto. Raúl Celada, que se estrenaba en la prueba, lanzó su ataque en esa subida y ganó en solitario con 1h01:28, por delante de Diego Méntrida e Iraitz Arrospide. Lachgar, principal candidato al triunfo, se vino abajo en el tramo final.

Raúl Celada defiende el título este domingo ante rivales como Javi Guerra e Iraitz Arrospide, tercero en las dos últimas ediciones. Entre las favoritas figuran Katherine Tisalema, vencedora en 2025, la alavesa Elena Loyo y Mireia Guarner, ganadora en 2024.

El domingo, la élite femenina saldrá a las 9:55 y el pelotón general, por cajones, desde las 10:00 en Behobia. Más de un siglo después de las alpargatas de Muguerza, la demanda sigue superando con mucho a la oferta, y esa es la mejor medida de lo que la Behobia significa para el corredor popular.