MUNDIAL DE CATAR

Lo mejor y peor de la primera jornada: entre el caballo de Troya japonés y un fantasmal Hazard

Estas han sido las notas positivas y negativas de los primeros 16 partidos del torneo.

Richarlison marcó uno de los goles de la jornada. /GETTY
Richarlison marcó uno de los goles de la jornada. GETTY

Estas han sido las notas positivas y negativas de los primeros 16 partidos del torneo.

Jordi Cardero

Jordi Cardero

Cinco días después, todas las selecciones ya han disputado su primer partido. Algunas selecciones, como España o Brasil, salen reforzadas y se reafirman como aspirantes al trono mundial. Argentina, con su derrota, o Bélgica, pese al triunfo, se llenan de dudas. Apenas hay tiempo de reflexión, el viernes ya empieza la segunda jornada. Esto ha sido lo mejor y lo peor de la primera tanda:

El caballo de Troya japonés

Los dos goleadores ante Alemania, protagonistas de la remontada, juegan en la Bundesliga. Ritsu Doan es el delantero del Friburgo y Takuma Asano juega en el Bochum. La victoria de Japón ante los de Flick viene tras años de una generación japonesa ejerciendo de caballo de Troya en tierras teutonas. Yoshida e Ikatura, centrales nipones, juegan en Alemania, igual que los mediocentros Tanaka y Endo. Uno de los futbolistas más determinantes de Moriyasu, el híbrido Kamada, también. "Sentí que no todo el mundo quería el balón", reconoció Gündogan al final del partido. Japón hizo que a los alemanes, siempre firmes, les temblaran los pies. La opción de pasar a octavos ya es una realidad.

Richarlison dispara primero

Se podría constituir un once de Brasil con únicamente atacantes. La lista de delanteros que maneja Tite es la más talentosa y variada del campeonato. Puede combinar en un mismo once a Neymar, Vinicius, Raphinha, Richarlison y Paquetá y que en el segundo tiempo participen Rodrygo, Gabriel Jesús, Antony y Martinelli. Entre todos ellos, uno de los que tenía menos cartel, Richarlison, fue el futbolista decisivo. Tite, que dejó fuera del Mundial a Firmino, podía elegir entre el delantero del Tottenham, Gabriel Jesús e incluso Neymar como falso nueve. Richarlison es el menos pulcro -el menos brasileño, de algún modo- de todos ellos. Ni la gran temporada de Jesus con Arteta le arrebató su presencia en el once. Y cumplió. Su segundo gol, de tijera, será uno de los mejores del torneo. Esta Brasil asusta.

España saca el rodillo

Con un regusto al 4-0 a Ucrania en 2006, España debutó por todo lo alto. La Roja demostró que no hay mejor futbolista más diferencial que el propio equipo, el bloque. Pedri pilotó un centro del campo que se movió con libertad, creció de las sinergias con los delanteros y se apoyó en el Asensio delantero. España jugó como en 2010 y 2014, fue la mejor versión de los de Luis Enrique. Eso sí, ante una de las selecciones con menos talento del torneo. La selección de Luis Enrique -más equipo que selección- llegaba a Catar envuelta de dudas. Su carta de presentación fue incluso demasiado bonita para ser verdad. Está para plantearle cara a cualquiera.

Bellingham lidera a la mejor Inglaterra

A pesar de ser semifinalista en el último Mundial y finalista de la Eurocopa del pasado verano, Southgate nunca termina de escapar de las dudas que rodean a Inglaterra. Gareth se deshizo de la estructura de tres centrales que siempre le acompañó y los Three Lions volaron. Siguiendo la batuta de Bellingham, uno de los mejores en la goleada ante Irán, Inglaterra arrolló. Los de Southgate mostraron una versión casi inédita. Y lo hizo en el escenario y momento ideal: fue la confirmación a una misma de que son capaces de ganar y de hacerlo reconociendo el talento individual en la propuesta colectiva.

Argentina se desvanece

Qué mejor final habría en la carrera de Messi que verlo levantando el Mundial. Sin la presión de antaño, olvidada con la Copa América ganada, Argentina llegaba a Catar en el mejor momento posible. Demasiado bien, para algunos argentino. No fue solo caer, fue cómo y contra quién. Scaloni, con la baja de Lo Celso, tocó teclas y, en contra de lo esperado, descosió al equipo. Messi se perdió por el tablero, De Paul fue el del Atlético y Argentina perdió el invicto. Los soldados de Hervé Renard se multiplicaron. Las dudas, ahora, no están en la propuesta -a pesar de que podrían haber cambios en el once- sino en si una Argentina históricamente frágil logrará rehacerse.

Messi marcó de penal, pero estuvo lejos de su mejor versión.  GETTY
Messi marcó de penal, pero estuvo lejos de su mejor versión. GETTY

Doce años de proyecto al traste

Catar fundó la academia Aspire, lo más parecido que el fútbol tiene a la NASA. Ficharon a los mejores preparadores del mundo. Lo hicieron a dedo. Durante doce años, Catar se preparó específicamente para el debut, el partido ante Ecuador. Doce años edificando un proyecto sobre una misma ideología, sobre una metodología, para que en su gran puesta en escena se olvidara del balón. Y de competir. El miedo escénico se zampó a los jugadores cataríes. Poco les importó el largo camino que durante doce años Catar recorrió hacia su Mundial a sus aficionados: antes de acabar el primer tiempo, centenares de ellos abandonaron el estadio.

Tres puntos para tapar costuras

Bélgica ganó, pero quedó lejísimos de dejar una buena imagen. Catar estaba marcada en rojo en la agenda de Roberto Martínez. Será la última cita de una de sus mejores generaciones históricas. El entrenador evidenció por enésima vez que Bélgica confía en que Hazard tenga algún arrebato de lucidez. Que una jugada de aquel futbolista del Chelsea sacuda algún partido. La paciencia le duró una hora a Roberto, sustituyó a Hazard por Trossard, que amenaza con quitarle la titularidad. Canadá anuló toda la creación de juego belga. De Bruyne se desesperó, MVP por sorpresa, no encontró socios. El gol de Bélgica nació del hastío y la impotencia del mismo equipo: un balonazo con poca fe encontró a Batshuayi y el delantero convirtió. En 2018 nadie habría proyectado para Catar una Bélgica tan pobre de recursos y de juego.

Modric se queda solo

De la Croacia subcampeona del mundo solo quedan ruinas. Lo único bueno del empate a nada ante Marruecos fue el punto que se llevaron los de Dalic. En pleno lifting generacional, Modric sigue liderando una selección plenamente dependiente de él. Si Luka aparecía en la zona de creación, Croacia echaba de menos un generador en la mediapunta. Si se movía por tres cuartos de campos, nadie conseguía conectar con él. Modric es inicio y fin de una Croacia que echa de menos a un extremo derecho y más colmillo en ataque. Lo tiene en el banco: Mandzukic es la mano derecha de Dalic.