MUNDIAL DE CATAR

La inauguración del Mundial en casa de un catarí: halcones, mucho té...

Gran parte de los cataríes que no fueron al estadio recurrieron a los majlis. Te contamos qué son y cómo lo vivieron allí.

Varios cataríes durante la inauguración del Mundial. /SALVADOR FENOLL
Varios cataríes durante la inauguración del Mundial. SALVADOR FENOLL

Gran parte de los cataríes que no fueron al estadio recurrieron a los majlis. Te contamos qué son y cómo lo vivieron allí.

Mayca Jiménez
Salvador Fenoll

Mayca Jiménez y Salvador Fenoll desde Catar

Catar se dividió este domingo en dos 'mundos'. Y ambos tuvieron al fútbol y al Mundial como denominador común. El país entero se paralizó cuando la pelota comenzó a rodar en el estadio Al-Bayt. Por un lado, aficionados de todas las partes del planeta, incluido los del propio país del Golfo Pérsico, se agruparon ante la pantalla en hoteles, restaurantes y zonas habilitadas en la calle con una fiesta que se expandió más allá del estadio más típico (simula una casa del desierto) de esta Copa del Mundo. Y, por otro, un gran número de cataríes lo vivieron en los majlis, la sala de estar donde reciben y disfrutan con sus amigos o vecinos.

En este típico lugar se agrupan sólo hombres. Según indican, las mujeres no tienen prohibida la entrada a estos lugares, aunque tradicionalmente se dan cita en otra sala de la casa. E incluso actuaron con normalidad y hospitalidad con el hecho de que una periodista, occidental, eso sí, decidiera ver el partido inaugural con ellos.

Un recinto cerrado en el que no faltó el té

Rodeados de sofás y decoración típica árabe, estos majlis sonaron a fútbol durante la inauguración del Mundial. Un primer partido en el que los de Félix Sánchez no dejaron un buen resultado (0-2, ante Ecuador). "Les ha podido la presión y les ha dado miedo por el impacto mediático. Mejoraremos para la segunda jornada", aseguró a Relevo Jassim, dueño de la casa en la que se dieron cita una veintena de personas en la zona de West Baw, centro financiero de la ciudad.

La mayoría eran cataríes, que representan al 15% de la población en Qatar, pero también algún vecino y trabajador migrante de la India, Bangladesh y otros países. Todo el que pasara por aquel lugar, un recinto cuadrado al aire libre (en invierno es aire libre por el buen tiempo y en verano se realiza en casitas cerradas), era bienvenido, con varios desconocidos que entraron para sentarse delante del televisor durante el partido que abrió el Mundial más polémico de la historia.

Uno de los catarís viendo el partido en el majlis.  SALVADOR FENOLL
Uno de los catarís viendo el partido en el majlis. SALVADOR FENOLL

El mundo entero se mostró crítico tanto con Catar como con la FIFA por el hecho de organizar este torneo en un país que viola los derechos humanos y que presenta desigualdades para mujeres, homosexuales o inmigrantes. Ambos se defendieron con sendos comunicados y conferencias, con una prensa nacional que enfureció en la previa del torneo mundialista.

También se mostraron dolidos los cataríes durante este partido inaugural. "¿Te gusta Catar?, ¿por qué dicen que está mal que se haga el Mundial aquí?...?", preguntaban algunos de los asistentes. Un hecho al que se sumó la decepción con su selección, que perdió ante los ecuatorianos defraudando a una afición que confiaba en un estreno triunfante en este Mundial.

Seis halcones para ver la inauguración del Mundial de Catar

Sus caras largas tras el pitido final fueron muestra de ello. Durante el duelo, el té, mucho té, y la comida típica (lebanese pastry, dátiles…) fueron pasando de lado a lado de la sala. En el centro de ella, seis halcones, la mascota por excelencia de los cataríes. O, mejor dicho, de los cataríes más adinerados, puesto que este animal, único que puede viajar en Qatar Airways (ni perros, ni gatos...), representa un gran lujo. "Este cuesta en torno a 200.000 reales cataríes (unos 53.000 euros)", presumía.

Uno de los halcones con la bandera de Catar detrás durante el partido inaugural en un majlis.  SALVADOR FENOLL
Uno de los halcones con la bandera de Catar detrás durante el partido inaugural en un majlis. SALVADOR FENOLL

Mientras, otros preguntaban sobre cómo estaba Benzema con cierto interés, que no mucho, por el fútbol y el Mundial. Este deporte no es el más practicado en el país del Golfo Pérsico, pero sí que han aumentado sus aficionados durante la preparación de esta Copa del Mundo. Una cita de la que se mostraban orgullosos. "Estamos muy felices. Es un momento muy importante", decía uno mientras veía la ceremonia de inauguración, con una gran bandera de Catar ondeando sobre sus sofás.

También rodeaba el lugar una guirnalda de banderas de muchos países. La misma que adorna muchos establecimientos y hoteles de la ciudad, que se ha vestido con sus mejores galas para una cita a la que llegaron con el gran sueño de levantar la Copa. "Si hemos podido traer un Mundial a Catar, ¿por qué no vamos a poder ganarlo?", decía uno de ellos en un día festivo que no decayó pese a la derrota de su país.

Celebraron el gol anulado a Ecuador y poco más, puesto que no hubo mucho más que aplaudir de sus jugadores sobre el verde. Lo que sí es cierto es que ninguno de ellos olvidará nunca este día, que se cerró con una comida típica y una buena sobremesa en la que siguieron bebiendo té. Alejados de las calles abarrotadas de turistas y aficionados indios en el centro, todos ellos protagonizaron la otra fiesta de Catar en el inicio de este Mundial.