AD Ceuta: cuándo el fútbol no puede mirar para otro lado
El Ceuta afronta su segunda temporada en LaLiga HyperMotion con multiples condicionantes: la crisis migratoria de la ciudad, los cambios en su plantilla y un difícil inicio liguero que lo sitúa como colista.
Todas las temporadas empiezan del mismo modo: con un balón en el centro del campo antes del pitido inicial. A partir de ese momento, cada club lleva su propio camino. La del Ceuta empezó en Andorra, en el primer partido de la temporada 2026/27, llevándose un doloroso 5-1. Obviamente, muy condicionado por lo que estaba pasando en las calles de su ciudad.
Año dos, máxima dificultad
El espectáculo debía continuar. Convertida en el epicentro de una crisis migratoria, hablar de deporte resulta casi imposible. Porque este verano el fútbol ha tenido que compartir espacio con una realidad de la que está siendo imposible abstraerse.
Subir de 1RFEF es un salto de calidad evidente, pero en muchos casos la inercia, la ilusión y ser la novedad en la categoría pueden convertir a cualquier equipo bien trabajado en un ‘matagigantes’. Normalmente, los clubes que ascienden de 1RFEF intentan mantener el bloque para dar continuidad a un modelo que ha funcionado en la categoría de bronce. Un gran ejemplo es el Tenerife, que sostiene la columna vertebral del curso pasado.
Esto provoca que clubes más grandes se fijen en irrupciones que pasan por debajo del radar. Opciones muy atractivas en el mercado por encontrarse como agentes libres al tener contratos de corta duración. Por citar algunos ejemplos: Younness Lachhab y Aisar Ahmed se han marchado al Oviedo, Diego González y Rubén Díez al Zaragoza y Marcos Fernández, tras una cesión exitosa, ha vuelto al Espanyol para jugar en Primera.
Por eso, los segundos años en LaLiga Hypermotion son más complicados que los primeros. Tus rivales ya conocen tus debilidades y tus fortalezas, mientras convives con la dificultad de retener a tus mejores activos en plena reconstrucción estructural. Sin embargo, en el caso del conjunto ceutí, se une un condicionante que dificulta aún más la posibilidad de firmar futbolistas competentes.
Un mercado condicionado
Durante el verano llegaron, entre otros, Ale Meléndez, Cedric Teguía, Jordi Escobar, Álex Camacho, Albert Caparrós, Adrián Lapeña o Álex Petxarroman. Perfiles muy apropiados para la idea de juego de José Juan Romero. Sin embargo, la fotografía del mercado sigue incompleta. El club necesita reforzar todas las líneas.
En el caso del centro del campo es necesario incorporar perfiles creativos que puedan suplir el gran poso que dejó Rubén Díez. Y arriba, adquirir perfiles de ataque que eleven el nivel de la delantera se antoja fundamental. No es realista pensar en suplir los 14 goles de Marcos Fernández, pero si la cesión del delantero Omar Sadik sale la mitad de buena que la del punta de Cambrils, el Ceuta podrá darse por satisfecho.
La pregunta es si Eduardo Villegas va a poder captar un número de futbolistas con calidad suficiente para que la temporada no se le haga larga. No por la capacidad de persuasión del director deportivo, sino por la situación que atraviesa la ciudad autónoma. No es una cuestión menor. Para un futbolista que debe decidir dónde vivir la próxima temporada, el lugar también forma parte del contrato. Y ahora mismo la incertidumbre que rodea a Ceuta no ayuda a cerrar operaciones.
Dos partidos, cero puntos y muchas preguntas
Una semana después del severo correctivo en Encamp, llegó uno de los gallos de la competición al Alfonso Murube: la UD Las Palmas. Lo mejor para el conjunto caballa, sin duda, su actitud durante todo el partido, especialmente en los primeros 25 minutos. Pese al gol de Miyashiro, el equipo no se vino abajo, pero Rubén de la Barrera fue capaz de imponer su oficio sobre el verde y, en transición, sentenciar el choque con un gol de Manu Fuster.
El partido, lógicamente, estuvo opacado por todo lo que rodea a la ciudad. Ambos equipos saltaron al césped con camisetas que llevaban el mensaje “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende”. Antes del comienzo, los futbolistas locales permanecieron unidos los primeros 30 segundos como gesto de protesta.
— AD CEUTA FC (@ADCeuta_FC) August 24, 2026
La pregunta es: ¿Era necesario obligar a jugar a un club cuya ciudad se encuentra en plena crisis migratoria? Habiendo eliminado las jornadas intersemanales, ¿no hay margen para reprogramar los primeros compromisos? ¿Es más importante el hongo de Balaídos que una situación de emergencia en una ciudad de España?
Y aún hay más cuestiones. ¿Por qué existe tan poca sensibilidad por parte de LaLiga con uno de sus productos estrella como es LaLiga Hypermotion? Salvando las distancias… ¿alguien se imagina que el fútbol en Valencia no hubiera parado por la dana? ¿Un simple tuit de apoyo desde sus redes sociales es suficiente siendo presidente de una liga de fútbol profesional? El fútbol no puede mirar para otro lado.
Una situación insostenible
José Juan Romero ha sido el altavoz más importante en estas últimas semanas y el líder que necesita la ciudad autónoma, reivindicando una situación que no se puede separar del fútbol. Problemas para firmar incorporaciones, jugadores planteándose su continuidad y con dificultades logísticas para llegar a un entrenamiento debido a los dispositivos desplegados. Dos partidos perdidos y el domingo, a Mallorca.
Con el equipo colista, tiene que enderezar el rumbo para volver a afrontar la dureza competitiva de la Segunda División mientras su afición intenta reconstruir su propia normalidad. Porque ningún otro vestuario empieza la temporada con la ciudad entera jugando su propio partido paralelo al fútbol de Javier Tebas. Aunque a veces, no es fútbol, es LaLiga.