Viking, Sabah y LASK se presentan en la Champions 2026/27
Tres realidades poco acostumbradas a los focos de la lujosa élite europea se verán las caras con equipos españoles en esta edición de la Champions League.
Los bombos del sorteo de la Champions League 2026/27 llevaban consigo tres nuevas realidades interesantes que analizar para poder disfrutar de una nueva edición atípica con equipos realmente sugerentes como Sabah, Viking y LASK.
Un mapa que expande las fronteras del fútbol
Un nuevo escenario continental en la máxima competencia de clubes en Europa que vuelve a dar puntos al nuevo formato y que acerca la realidad de la competición. Un mapa continental repleto de contrastes donde la memoria, el nivel competitivo y la ilusión convergen bajo el manto de la sintonía de la Champions League.
Las bolitas extraídas en el sorteo de Mónaco no solo han emparejado a las mejores estrellas y grandes presupuestos, han vuelto a demostrar que el fútbol de élite todavía reserva parcelas de gloria para proyectos surgidos lejos de los focos y que llevan las estrellas de la Champions a lugares poco habituales y/o remotos.
La presencia de clubes poco habituales en la máxima competición continental dignifica la esencia misma de un torneo que necesita oxigenar su relato. El crecimiento del coeficiente en federaciones periféricas ha permitido que geografías históricamente postergadas reclamen su cuota de protagonismo.
Que la Champions League viaje a comunidades alejadas de las grandes capitales europeas redime la dimensión humana de un deporte cada vez más monopolizado por los recursos financieros.
Una apertura que, sin duda, representa un triunfo cultural que conecta raíces locales con la élite continental a través del formato inaugurado en 2024 y que hoy abre las puertas a tres equipos con historias y caminos llamativos.
Viking FK, el campeón a la sombra de Bodø
Desde las frías costas de Stavanger, el Viking FK regresa a la gran vitrina europea tras conquistar la Eliteserien y superar una durísima travesía de décadas. El hecho de haber destronado al Bodø/Glimt ya es una gesta en Noruega, dada la calidad y la altura de algunas de sus estrellas, pero la realidad actual en Champions es que los dos equipos estarán en la edición 2026/27.
Fundado en 1899, es destacable la anécdota de su equipación, pues el club noruego vestía inicialmente de blanco, pero la insignia desteñía la tela al lavarla y obligaba a descoser el escudo en cada limpieza, por lo que adoptaron el azul oscuro que hoy define su identidad.
Bajo la dirección táctica de Bjarte Lunde Aarsheim y Morten Jensen en un inusual pero efectivo sistema de 1-4-3-3, el campeón noruego basa su éxito en la presión alta y la vertiginosa ocupación de espacios por banda, liderado por el capitán Zlatko Tripić.
🇳🇴 For the first time in 27 years, they’ll be two Norwegian clubs in the Group/League Phase of the UEFA Champions League:
🇳🇴 Bodø/Glimt
🇳🇴 Viking pic.twitter.com/iyMJaXw3i0— The European Football Express (@TheEuroFE) August 26, 2026
Los emparejamientos no serán sencillos. Los aficionados del equipo noruego podrán sacar entradas para la Champions para verse las caras ante Bayern, PSV, Feyenoord y Sabah, mientras que tendrán que ir fuera para visitar a Atlético, Aston Villa, Nápoles y Stuttgart. Un duro reto para seguir haciendo historia en esta edición 2026/27 de la Champions, una competición que no visitan desde la 1992/93.
Sabah FK, el equipo del lago rosa
Sin duda, la aparición más asombrosa del torneo. El gran protagonista de la Champions League en cuanto a equipos ‘random’ se refiere es el del Sabah FK de Azerbaiyán, un club con menos de una década de vida que dio un golpe de mano al destronar al poderoso Qarabağ.
Establecido en Bakú, pero originario de Masazır, una localidad famosa por su icónico lago rosado (que inspiró los detalles y colores de su indumentaria), el equipo articulado por el técnico lituano Valdas Dambrauskas superó cuatro rondas previas con una propuesta táctica ultraflexible.
Alternando el 1-4-2-3-1 con repliegues medios en 1-5-3-2 para las noches continentales, el conjunto azerí explota la velocidad al espacio del atacante Joy-Lance Mickels, máximo goleador del equipo, convirtiendo su primera experiencia en Champions League en una oda a la efectividad estratégica.
Con una apariencia que recuerda a la equipación de equipos como Palermo o Inter Miami, estos héroes de rosa y negro se tendrán que medir en esta edición de la Champions a gigantes como Barça, Dortmund, Nápoles y Slavia en Bakú; y a Arsenal, Manchester United, Villarreal y Viking fuera de casa.
LASK Linz, la resurrección de los pioneros
Por su parte, siendo el más grande de los tres nombrados, pero con una historia de notoriedad reciente muy importante, el LASK austriaco representa la victoria de la perseverancia sobre la quiebra institucional.
Se trata del primer campeón histórico de la liga de Austria ajeno a los clubes de Viena (1965), algo nada desdeñable para encuadrar al conjunto de Linz dentro de la historia del balompié austriaco. El equipo rozó la desaparición a inicios de siglo antes de ser rescatado por un grupo de aficionados locales.
Hoy, instalados en el vanguardista Raiffeisen Arena, los pupilos de Dietmar Kühbauer practican un fútbol de ritmo asfixiante en el que su clásico esquema 1-3-4-2-1 prioriza la contrapresión agresiva tras pérdida y el despliegue de sus carrileros como arma esencial.
Con esa fórmula con la que lograron tumbar a un histórico como el Celtic para certificar su regreso triunfal a la aristocracia europea y quedar encuadrado en el cuarto bombo y ser seleccionado para medirse a Liverpool, Real Madrid, Porto, Sporting de Portugal, Fenerbahçe, Bodø/Glimt, Slovan Bratislava y AEK Atenas.
Una edición marcada por el choque de realidades
La nueva edición 2026/27 de la Champions League arranca con la promesa de que estos emparejamientos fascinantes puedan poner en aprietos a los gigantes de la competición, que deberán descifrar la complejidad de estos sistemas emergentes y más desconocidos.
El rigor táctico de Dambrauskas, la disciplina física del bloque noruego y la intensidad conceptual del LASK aseguran que la fase de liga no sea un mero trámite para los favoritos, que deberán conocer de primera mano estas realidades para no llevarse sustos.
La Champions League abre de nuevo sus puertas a la diversidad de escuelas, demostrando que sobre el césped la memoria histórica y la audacia táctica aún pueden mirar a la cara a los presupuestos desorbitados que dominan el éxito en Europa.