Carlota Ciganda y las que vienen detrás: el relevo del golf español

Ciganda superó los 70 grandes y ya no está sola: una generación española empuja y la Solheim Cup dirá si el relevo es real.

Carlota Ciganda golpea la bola en el hoyo 3 durante la primera ronda del U.S. Women's Open
Carlota Ciganda golpea en el hoyo 3 durante la primera ronda del U.S. Women's Open, el 4 de junio de 2026 en Pacific Palisades, Los Ángeles. AP Photo/Ashley Landis

Carlota Ciganda rebasó esta primavera la barrera de los 70 grandes disputados y sigue siendo el buque insignia del golf femenino español, pero por primera vez ya no camina sola por delante. En el KPMG Women’s PGA de junio coincidieron hasta cinco españolas y España revalidó en julio el oro del Europeo Absoluto por equipos.

Una generación entera asoma detrás de la navarra. La Solheim Cup del 11 al 13 de septiembre, en Bernardus Golf, era el examen para saber si ese relevo es real o un espejismo estadístico. Ya está corregido.

Una referencia que dejó de caminar sola

Durante más de una década, el golf femenino español se pudo resumir casi en un nombre propio. Ciganda, nacida en Pamplona en 1990, llegó a la élite como la excepción que sostenía todo un país: tres títulos en el LPGA Tour y una regularidad en los grandes que ninguna compatriota se acercaba a igualar.

Su recuento de citas mayores, que superó las 70 esta temporada, dibuja una carrera de fondo más que un pico aislado. Nadie en el golf español ha sostenido tanto tiempo ese nivel.

Lo que ha cambiado no es su estatus, sino el paisaje que tiene detrás. Por primera vez, hay una fila esperando su turno, no una única heredera señalada a dedo. Julia López, Carla Tejedo y Carolina López-Chacarra ya no son promesas de folleto: pisan cuadros de grandes, superan cortes y ganan títulos profesionales.

La propia López-Chacarra estrenó su casillero de victorias en el circuito europeo este mismo verano. La conversación dejó de ser quién sucederá a Ciganda para pasar a ser cuántas lo harán a la vez.

El major que midió la profundidad

El retrato más nítido llegó en el KPMG Women’s PGA Championship, tercer grande del año, disputado en Hazeltine a finales de junio. España colocó allí cinco jugadoras en un mismo major, algo sin precedente.

A Ciganda, Julia López, Carla Tejedo y Carolina López-Chacarra se sumó a última hora Azahara Muñoz, que firmaba su grande número 44. Tres jóvenes y dos veteranas en el mismo campo dicen más que cualquier discurso institucional.

No fue un espejismo de una semana. Carla Tejedo debutó en julio en el Amundi Evian Championship, cuarto grande del calendario, mientras Julia López encadenaba presencias en Estados Unidos con la vista puesta en el salto definitivo. La élite dejó de tener una sola dueña, y los cuadros de los grandes lo fueron confirmando torneo tras torneo a lo largo de 2026.

La cantera que alimenta el relato

El empuje no nace de la nada, sino de un vivero amateur que lleva años produciendo. En julio, España revalidó el oro del Europeo Absoluto por equipos, su segundo título consecutivo, tras vencer a Francia por 5-2 en el recorrido irlandés de PGA National Slieve Russell.

El sexteto era íntegramente amateur: Andrea Revuelta, Paula Martín, Cayetana Fernández, Paula Francisco, Balma Dávalos y Paula Balanzategui. Esa es, literalmente, la siguiente oleada.

El símbolo de esa cantera tiene nombre reciente. Carla Bernat, castellonense formada en la Universidad de Kansas State, hizo historia en 2025 al ganar el Augusta National Women’s Amateur, una gesta que ninguna española había firmado.

Este año dio el salto al profesionalismo dentro del Pro Spain Team. Tras ella empujan Cayetana Fernández, Paula Martín o Andrea Revuelta, universitarias en Estados Unidos con el mismo destino en el horizonte.

La distinción importa para no confundir titulares. Una cosa es la profundidad amateur, brillante y sostenida, y otra convertirla en profesionales capaces de competir cada semana en el LPGA. El puente entre una cosa y otra es precisamente donde el golf español había fallado en el pasado, y donde ahora, por fin, empieza a haber tránsito de verdad.

La Solheim ya tiene respuesta

Todo este relato se ordenaba en un punto del calendario, y ese punto ya pasó. El 3 de agosto, Anna Nordqvist cerró el equipo europeo para la Solheim Cup que se disputa del 11 al 13 de septiembre en Bernardus Golf, en los Países Bajos. Y hay dos españolas.

Carlota Ciganda entró por la vía automática, entre las ocho que no dependen de nadie. Es su octava Solheim Cup, después de debutar en 2013 y no faltar desde entonces, y la logró por su posición en el Ranking Mundial Rolex al término del Abierto Británico.

La sorpresa fue la segunda. Julia López Ramírez, malagueña de Benahavís, de 23 años, recibió una de las cuatro invitaciones de la capitana, junto a la irlandesa Leona Maguire y a las debutantes Nastasia Nadaud y Mimi Rhodes. Se estrena en la competición.

Sus números de 2026 explican la elección. 86.ª del Ranking Mundial y 68.ª en la Race to CME Globe, con 24 torneos disputados, 15 cortes superados y más de medio millón de dólares en premios en su primera temporada completa en el LPGA.

Ella misma lo contó sin adornos: «Si hace unos meses alguien me hubiera dicho que iba a estar en el equipo europeo, no me lo habría creído». Y añadió lo que importa del sitio: «Es un sueño representar a Europa y hacerlo, además, en suelo europeo».

El equipo se completa con las inglesas Charley Hull y Lottie Woad, la alemana Esther Henseleit, las suecas Maja Stark y Linn Grant, la francesa Céline Boutier y la danesa Nanna Koerstz Madsen. Enfrente estará el equipo de Angela Stanford, cerrado más tarde, ya en la segunda mitad de agosto.

El relevo dejó de ser una hipótesis

El examen que planteaba este reportaje era sencillo de formular: si Bernardus reunía a más de una española, el relevo dejaría de ser una hipótesis. Reúne a dos, y la segunda es una debutante. La respuesta llegó antes de que se jugara un solo golpe.

Queda el matiz que impide cantar victoria. López entró por invitación, no por derecho propio, y esa es exactamente la diferencia entre una generación que asoma y una que ya manda. La distancia se mide en las próximas dos temporadas, no en septiembre.

Lo que sí queda medido es el sitio de Ciganda. Ocho ediciones seguidas desde 2013 y un papel decisivo en Finca Cortesín en 2023, cuando Europa encadenó su tercer título consecutivo por primera vez en la historia. Sigue siendo la referencia, no el pasado.