Pogačar decidió La Vuelta en Andorra: qué queda por repartir hasta Granada
Andorra, Valdelinares, Aitana, Calar Alto, La Pandera, la crono de Jerez y el Collado del Alguacil: las jornadas que deciden la general de La Vuelta 2026.
La Vuelta 2026 se diseñó para decidirse en la última semana y se ha decidido en la primera. Tadej Pogačar atacó en Andorra a 50 kilómetros de meta, ganó en solitario y se marchó con más de tres minutos sobre el segundo.
Eso cambia la pregunta. Ya no se trata de saber qué jornadas importan, sino de si algo puede recortar tres minutos y medio a un corredor que este año no ha encontrado rival cuando la carretera sube.
Andorra ya respondió
La cuarta etapa, el 25 de agosto, salió y llegó en Andorra la Vella y midió 104,8 kilómetros, la más corta de la carrera. Era la primera de montaña pura y llegaba en la primera semana: el filtro funcionó demasiado bien.
Pogačar se fue en la Collada de Beixalis y no lo volvieron a ver. Sacó 2:39 al primer grupo perseguidor, con Roglič, Enric Mas, Sepp Kuss, Óscar Onley y Felix Gall dentro, y pasó a mandar la general por 3:21.
Fue su ofensiva ganadora más larga en una gran vuelta, por delante de los 43 kilómetros del Tour de 2026 y de los 39 de la Vuelta de 2019, cuando ganó en la Plataforma de Gredos su primera etapa en una grande. Andorra le sienta bien.
La frase que este mismo artículo defendía —que en Andorra nadie gana La Vuelta pero sí se puede perder— quedó contestada por la vía de los hechos. Sí se puede ganar, y en la cuarta etapa.
El Bartolo, ya pasado
La sexta etapa, entre Alcossebre y Castellón, incluía unos tres kilómetros de tierra en la subida al Bartolo, después de un primer paso por el Desierto de las Palmas. Era la trampa escondida del recorrido.
Ese tipo de terreno multiplica los pinchazos y obliga a los equipos a llevar al líder delante durante horas. Es desgaste puro en una jornada que no aparecía en ninguna quiniela, y ya está descontada.
Valdelinares y Aitana, el cierre del primer bloque
El 28 de agosto llega Aramón Valdelinares, en Teruel, tras 149,8 kilómetros desde Vall d’Alba. Es un final en alto que estrena categoría de meta y aparece justo antes del fin de semana.
Dos días después, el 30, la novena etapa sube al Alto de Aitana desde Villajoyosa, con 187,4 kilómetros por delante. Es la última jornada antes del primer descanso y la primera criba seria de la general.
Aitana es un puerto largo, de los que no permiten esconderse. Quien llegue al lunes de descanso con minutos perdidos ahí tendrá que cambiar de objetivo y empezar a pensar en etapas.
Calar Alto y La Pandera, el golpe andaluz
El 3 de septiembre, la duodécima etapa lleva al pelotón de Vera a Calar Alto en 166,6 kilómetros, con Velefique en el camino. Son dos ascensiones almerienses encadenadas de las que ordenan una clasificación.
Dos días más tarde, el 5, la carrera sube a Sierra de La Pandera desde Jaén tras 154,5 kilómetros. Es un puerto corto y muy empinado, terreno de ataques secos más que de desgaste progresivo.
Entre las dos hay una media montaña entre Almuñécar y Loja, de 192,8 kilómetros. El bloque de tres días es el momento en que la general suele quedar prácticamente cerrada en ediciones con este perfil.
Después llegan dos jornadas de respiro relativo, con la media montaña de Palma del Río a Córdoba y el segundo lunes de descanso. Es la última pausa antes del tramo final de la carrera.
Ese descanso del 7 de septiembre marca la frontera. Todo lo que venga después se disputa en seis días, con una crono, dos finales en alto y el circuito de Granada, sin margen para recomponerse.
La crono de Jerez, la única contra el reloj que pesa
El 10 de septiembre llegan los 32 kilómetros entre El Puerto de Santa María y Jerez de la Frontera. Es la segunda y última contrarreloj, y la única con distancia suficiente para mover posiciones reales.
Su ubicación no es casual. Cae en la última semana, cuando el desgaste ya se nota, y justo antes de las dos jornadas más duras del recorrido. Un mal día ahí no se recupera después.
Para los escaladores puros es la jornada de resistir. Para quien se defienda bien contra el reloj, es la última oportunidad de construir un colchón antes de la sierra granadina.
La distancia está calculada para eso. Con 32 kilómetros, un buen contrarrelojista puede sacar más de un minuto a un escalador puro, diferencia suficiente para cambiar el orden del podio pero no para sentenciar la carrera.
Peñas Blancas y el Alguacil, lo que queda de verdad
El 11 de septiembre, la decimonovena etapa va de Vélez-Málaga a Peñas Blancas, una de las jornadas más largas de la carrera y con final en alto. Es una combinación poco habitual tan tarde, y llega con el desgaste de dos semanas encima.
Al día siguiente está la etapa reina: 186,8 kilómetros de La Calahorra al Collado del Alguacil, con el Purche y el Alto del Hotel del Duque por el camino. El Alguacil es la novedad absoluta del recorrido y nunca se había subido en una gran vuelta.
Sus cifras son 8,3 kilómetros al 9,8 % de media. Es el tipo de puerto donde tres minutos y medio se pueden recortar, pero solo si el que va delante tiene un mal día, porque nadie se los ha quitado a Pogačar por rendimiento este año.
La secuencia es deliberada: la etapa larga con final en alto un viernes y la más dura al día siguiente, sin jornada de recuperación entre ambas. El desgaste se acumula, y ese es el único aliado que les queda a sus rivales.
Y todavía queda Granada
Lo inusual es que la carrera no termina con el Alguacil. La última etapa, el 13 de septiembre, son 99,4 kilómetros por Granada con varias subidas encadenadas al Alto de la Alhambra, un repecho de 2,1 kilómetros al 7 % de media.
En el diseño original, ese domingo era la octava jornada decisiva: con un líder por debajo del minuto, cualquiera de esas rampas podía dar la vuelta a tres semanas. Con la ventaja actual, es una etapa de exhibición.
Y ahí está la ironía del recorrido. Con solo 41 kilómetros de contrarreloj en 3.275, se diseñó para obligar a atacar cuesta arriba hasta el último domingo. Alguien atacó cuesta arriba el cuarto día y lo dejó resuelto.
Quedan, eso sí, dos carreras dentro de la carrera. La del podio, con Roglič, Mas, Kuss y Onley separados por muy poco, y la de las etapas: Calar Alto, La Pandera, la crono de Jerez, Peñas Blancas, el Alguacil y Granada siguen repartiendo victorias.