Dacia gana el Dakar y se marcha: cuatro pilotos de primera fila se quedan sin coche
Dacia ganó el Dakar 2026 con Al-Attiyah y se retira un año antes de lo firmado. Loeb, Moraes y Cristina Gutiérrez también buscan volante para enero.
Dacia ganó el Dakar el 17 de enero, en su segunda participación, y en febrero anunció que no volverá. La marca del grupo Renault cierra su programa de rally-raid al acabar el Mundial de 2026, un año antes de lo que tenía firmado.
El efecto secundario no es menor: cuatro pilotos de primera fila se quedan sin coche para enero. Entre ellos, el vigente ganador del Dakar y el hombre que lleva una década persiguiendo el touareg sin conseguirlo.
El adiós llega un año antes de lo firmado
Cuando entró en la disciplina, Dacia dijo que su proyecto duraría tres ediciones: 2025, 2026 y 2027. La última nunca se disputará. La decisión se enmarca en la revisión de programas deportivos que abrió el grupo Renault con François Provost como nuevo consejero delegado.
No es la única víctima: el mismo recorte cierra el Alpine del WEC. En el caso del rally-raid, la paradoja es que el hachazo llegó semanas después de cumplir el objetivo por el que nació el proyecto Sandrider.
El equipo no se disuelve de inmediato. Dacia competirá hasta el final del Mundial de Rally-Raid, con el Abu Dhabi Desert Challenge como última cita, y se marcha con un objetivo declarado: irse campeona del mundo.
Es una cuenta pendiente. En 2025 el título se le escapó en la última prueba por un fallo administrativo de Al-Attiyah en el Rally de Marruecos: no paró en el control horario posterior al tramo y la hora de penalización lo dejó segundo.
El beneficiado fue Lucas Moraes, que aquel día era rival. Ganó el Mundial de 2025 con Toyota, junto a Armand Monleón, y días después fichó por Dacia: el campeón y el hombre al que se lo había quitado acabaron compartiendo garaje.
Los cuatro que se quedan sin volante
Nasser Al-Attiyah ganó en enero su sexto Dakar junto al belga Fabian Lurquin, con 48h56m53s y 9m42s de ventaja sobre el Ford de Nani Roma. Fue el primer Dakar de Dacia y, para él, el sexto con la cuarta marca distinta.
De paso igualó otro registro: su victoria de etapa número 50, la misma cifra que Ari Vatanen y Stéphane Peterhansel. Su lista de triunfos en el raid es 2011, 2015, 2019, 2022, 2023 y 2026.
Sébastien Loeb acabó cuarto, a 15m10s, y fue por primera vez en su carrera el hombre que se queda justo fuera del podio del Dakar. Sigue sin ganarlo. Es la única gran cita que se le resiste al nueve veces campeón del mundo de rallies.
Los otros dos son Lucas Moraes, vigente campeón del Mundial, séptimo en enero en su estreno con el equipo, y Cristina Gutiérrez, undécima con Pablo Moreno de copiloto y con contrato firmado hasta 2027.
Y hay un matiz que agranda el problema. Dacia tiene cuatro pilotos pero alinea tres coches por carrera, y decide prueba a prueba quién se queda fuera. Cuatro nombres de primera fila peleando por tres asientos dentro del equipo, y por ninguno a partir de enero.
El plan de Prodrive: el mismo coche con otro nombre
El Sandrider no es de Dacia, lo construye Prodrive. La escuadra de David Richards busca fabricante sustituto y negocia con hasta tres marcas para volver al Dakar en 2027 con la misma máquina bajo otra insignia.
Richards ha marcado su propio calendario: quería poder hablar de sus planes al final del verano europeo, es decir, ahora mismo, y presentar el proyecto definitivo antes de que acabe el año. Ese anuncio es el que desatasca el mercado.
Al-Attiyah se agarra a esa vía. «El coche es bueno, el mejor que he pilotado nunca. Me gustaría seguir con Prodrive y con nuestro coche. Seguro que no será bajo la marca Dacia, quizá cambie el nombre», dijo en julio.
Su plan B es Toyota, con la que ya ganó tres Dakar. Y apunta más lejos: confía en el interés de los fabricantes chinos y cree que 2028 abrirá muchas puertas. Mientras tanto, bromea con que Carlos Sainz le ceda su asiento en Ford.
Conviene recordar de dónde sale ese coche. Prodrive levantó el Sandrider sobre el antiguo Hunter del Bahrain Raid Xtreme, aunque lo rediseñó casi por completo, y lo mueve un V6 biturbo de tres litros de origen Nissan.
Loeb no piensa esperar
El francés lo dejó claro en L’Équipe: «Que Dacia se retire no significa que yo lo haga». Dice que cumplirá su contrato hasta diciembre y que no peleará por liberarse antes, aunque le gustaría poder rodar con otro coche.
Ya ha movido ficha. Sus dos puertas son las mismas que las de sus compañeros: Ford, donde tiene buena relación con Malcolm Wilson, y Toyota Gazoo Racing, con la que reconoce un primer acercamiento. No hay una tercera realista.
Ahí está el problema. Los cuatro pilotos de Dacia buscan sitio en dos estructuras oficiales que ya tienen las plazas ocupadas, y ninguno quiere llegar a enero sin haber rodado antes con el coche que va a pilotar.
Qué se juega España
El caso español es el de Cristina Gutiérrez. La burgalesa llegó al equipo a finales de 2024 y es, según la propia prensa del sector, la primera mujer en décadas en un oficial de cross-country. Su contrato apunta a 2027, pero el equipo no llegará.
En el lado contrario está Ford, que en enero colocó a Nani Roma y a Ekström en el podio y a Carlos Sainz quinto. Es la casa con más asientos de primera fila y, por tanto, la que más presión va a recibir estos meses.
Toyota llega al mercado con otra prioridad. Su gran novedad para el próximo Dakar no es un fichaje: es el DKR GR FC Hilux de hidrógeno líquido, que correrá en la categoría Mission 1000, el laboratorio tecnológico del raid, no en la lucha por la victoria.
Un mercado con fecha de caducidad
El calendario aprieta. Quedan el Rally de Marruecos, del 26 de septiembre al 3 de octubre, y Abu Dhabi. Después, apenas dos meses hasta el Dakar, que en 2027 vuelve a Arabia Saudí en la primera quincena de enero.
Lo que se decida en esas semanas define algo más que cuatro contratos. Decide si el ganador del Dakar defiende su corona y si Loeb tiene una última bala. Por primera vez en años, el mercado del raid importa tanto como la carrera.