Acosta, medio año de naranja: la victoria que le falta antes de subirse a la Ducati oficial
Pedro Acosta será piloto del Ducati Lenovo Team en 2027 junto a Marc Márquez. Antes quiere ganar un domingo: ya es el rey de los podios sin victoria.
A Pedro Acosta le quedan medio año de naranja y una cuenta pendiente. El murciano será piloto del Ducati Lenovo Team en 2027, pero antes quiere cerrar su etapa en KTM con la victoria que se le resiste desde que subió a MotoGP.
Es la anomalía más llamativa de su carrera. Acosta ha sido campeón del mundo dos veces, ha ganado Grandes Premios siendo un adolescente y ha acumulado podios en la categoría reina, pero todavía no ha ganado un domingo en MotoGP.
El fichaje que reordenó la parrilla
Ducati hizo público el movimiento el 24 de junio de 2026. El acuerdo cubre las temporadas 2027 y 2028, y coloca a Acosta en el box más codiciado del campeonato junto a Marc Márquez.
La operación se cerró en 48 horas. Primero llegó la renovación de Márquez, después la salida de Pecco Bagnaia y, dos horas más tarde, el anuncio del murciano como su sustituto en la moto oficial de Borgo Panigale.
Luigi Dall’Igna, director general de Ducati Corse, explicó la lógica del fichaje: tras asegurar a Márquez, la marca buscaba un piloto joven y rápido, y consideró que Acosta encajaba en el perfil ideal para el futuro de la escudería.
Claudio Domenicali, consejero delegado de Ducati Motor Holding, añadió el argumento comercial. Definió al murciano como uno de los pilotos más talentosos del paddock y apuntó a su personalidad directa y desenfadada como algo que enamorará a los ducatistas.
Un currículo precoz
El palmarés previo explica la expectativa. Acosta ganó la Red Bull MotoGP Rookies Cup en 2020, el Mundial de Moto3 en 2021 y el de Moto2 en 2023, siempre dentro de la estructura de KTM.
Aquel título de Moto3 lo convirtió, con 17 años y 166 días, en el español más joven de la historia en ganar un Mundial de velocidad. Solo Loris Capirossi lo había logrado antes con menos edad.
Su irrupción fue todavía más ruidosa. En 2021 ganó el Gran Premio de Doha con 16 años saliendo desde el pit lane, y se convirtió en el primer debutante en 73 años capaz de subir al podio en sus cuatro primeras carreras.
El salto a la categoría reina llegó en 2024 con GasGas Tech3. Fue Rookie del Año, terminó sexto en la general y firmó dos podios en sus primeros tres Grandes Premios, una progresión sin apenas precedentes.
Los récords que ya tiene
Aquel primer año dejó dos marcas en los libros. En su debut, el Gran Premio de Catar de 2024, se convirtió en el piloto más joven en firmar la vuelta rápida de carrera en MotoGP, con 19 años y 290 días.
El anterior poseedor de ese registro era Fabio Quartararo, que lo había establecido con 19 años y 324 días. Poco después, en Portugal, Acosta fue el tercer piloto más joven en subir al podio de la categoría reina.
Solo Eduardo Salatino y Randy Mamola lo habían hecho antes con menos edad, y por un margen de días. El murciano llegó a ese podio con 19 años y 304 días, en su tercera carrera en la categoría.
Su forma de pilotar también ha generado literatura técnica. Paul Trevathan, su jefe de mecánicos en KTM, ha explicado que Acosta utiliza el cuello y la parte superior del cuerpo para frenar con más fuerza que la mayoría.
Dos años en el equipo oficial
Desde 2025 corre con el Red Bull KTM Factory Racing. Aquella temporada mejoró hasta la cuarta plaza final, elevó su cuenta a diez podios en la categoría y firmó tres segundos puestos, siempre a la espera del escalón que falta.
2026 empezó de la mejor manera posible. Acosta ganó la carrera al sprint de Tailandia y encadenó podios tanto los sábados como los domingos, en lo que ha sido su mejor inicio en la categoría reina.
Los números dejan claro el contexto. Tras la reanudación en Silverstone, donde fue sexto en el sprint y quinto el domingo, el murciano marcha séptimo con 163 puntos, a 77 del líder Jorge Martín.
Ese balance dejó en Hungría un récord que no buscaba. Su segundo puesto en Balaton Park, por detrás de Marc Márquez, fue el decimotercer podio de su carrera en la categoría reina y le convirtió en el piloto con más podios sin haber ganado nunca en MotoGP, por delante de Colin Edwards.
No era solo la moto
El propio Acosta señala dónde está el techo. La RC16 no ha sido este año ni de lejos tan competitiva como la Ducati GP26 o la Aprilia RS-GP, y esa diferencia ha marcado el arco de la temporada.
A eso se han sumado tres abandonos en la primera mitad del curso. Dos fueron por problemas técnicos de la RC16, pero el de Assen fue suyo: paró al quedarse sin sensibilidad en tres dedos de la mano derecha y el 30 de junio pasó por el quirófano para tratarse un síndrome del túnel carpiano que arrastraba desde hacía un año.
Su propia nota de la primera mitad es un siete, y se la pone por lo que ha hecho sobre la moto: una victoria al sprint y tres podios en domingo en las once primeras citas. Los abandonos, reconoce, son lo que le baja la valoración.
Su lectura del segundo tramo es optimista pese a todo. Confía en que algunos circuitos de septiembre y octubre le permitan un resultado decisivo, y sostiene que están mucho más cerca de lo imaginable a principios de año.
El mensaje hacia dentro es de compromiso. Acosta ha repetido que hasta final de año seguirá en KTM y que hará lo necesario para devolver a la marca austriaca al escalón más alto del podio.
Lo que viene después
El emparejamiento de 2027 tiene un morbo evidente. Márquez y Acosta compartirán la mejor moto del campeonato, y con ella la presión de un box que puede funcionar como máquina de títulos o como polvorín.
El propio piloto ha reconocido que formar dupla con el 93 será su mayor reto hasta la fecha. No llega para aprender junto al nueve veces campeón, sino para competir con él desde la primera carrera.
Antes queda el otoño de naranja. Si la victoria llega con la KTM, Acosta cerrará su etapa austriaca con la cuenta saldada; si no, aterrizará en Ducati con la misma pregunta a cuestas, solo que con una moto ganadora debajo.