José Bordalás: el estilo que ha transformado al Getafe

José Bordalás dejó un estilo reconocible en LaLiga: defensa intensa y juego directo. Repasamos su trayectoria y los clubes que dirigió.

José Bordalás da instrucciones en la zona técnica durante un partido de Europa League entre el Getafe y el Inter de Milán en 2020.
José Bordalás da instrucciones desde la zona técnica durante un partido de la Europa League. Ina Fassbender/Pool Photo via AP

José Bordalás afronta la temporada 2026/27 al frente de un Getafe que no tiene grandes trofeos en la vitrina, pero sí algo más raro en el fútbol español: una identidad reconocible a kilómetros. Renovado hasta 2028, su legado sigue escribiéndose.

De penúltimo en Segunda a equipo de Europa

Antes de Bordalás, el Getafe tenía una sola gran aventura europea en su pasado y un historial de subidas y bajadas entre categorías. Bajo su dirección, el club firmó su mejor clasificación histórica en LaLiga, eliminó a un gigante continental y se convirtió en uno de los rivales más incómodos del campeonato.

El alicantino llegó al banquillo del Coliseum en septiembre de 2016. El club, con Ángel Torres en la presidencia, ocupaba la penúltima plaza de Segunda con apenas seis puntos y una plantilla descreída. Nueve meses después, los azulones volvían a Primera, en el segundo ascenso consecutivo del técnico tras subir al Deportivo Alavés.

Aquel regreso a la élite se selló en la promoción de 2016/17, superando al Tenerife con un global de 3-2. No fue un trámite: el equipo había arrancado el curso al borde del abismo y terminó remontando hasta el play-off. Para una afición acostumbrada a desconfiar, aquel ascenso fue el acto fundacional de lo que vendría después.

La temporada que lo cambió todo

Consolidado en Primera, el Getafe de Bordalás tocó techo en 2018/19. El equipo cerró la Liga en quinta posición con 59 puntos, la mejor clasificación del club en su historia. Ese puesto valió un billete para la Europa League y situó a un equipo modesto donde nunca había estado.

Lo especial de aquel curso no era solo la tabla. El éxito se construyó con un presupuesto limitado, futbolistas descartados por otros clubes y un método que apenas variaba de un partido a otro. La afición del Coliseum empezó a creer en una idea recibida inicialmente con bastante escepticismo.

La Europa League 2019/20 dejó la imagen que mejor resume aquella etapa. El Getafe se midió al Ajax, semifinalista de la Champions anterior, y lo apeó: 2-0 en el Coliseum y derrota por 2-1 en Ámsterdam para un global de 3-2. El estilo de Bordalás funcionaba ante cualquiera.

El sueño terminó en octavos, disputados en agosto de 2020 a partido único por la pandemia. El Inter ganó 2-0 en Gelsenkirchen y cerró la aventura. En cuatro temporadas, Bordalás había llevado al Getafe del barro de Segunda a los octavos europeos. Ese recorrido sostiene su lugar en la historia reciente del club.

El paréntesis del Valencia

En mayo de 2021, el Valencia contrató a Bordalás y le dio la mayor oportunidad de su carrera fuera de Getafe. La temporada 2021/22 lo llevó a su primera final de Copa del Rey, en La Cartuja ante el Real Betis. El partido se decidió en los penaltis y el título se escapó por el margen más cruel.

Su salida de Mestalla fue tan abrupta como dolorosa: Peter Lim cerró la llegada de Gennaro Gattuso y el proyecto terminó después de una sola temporada. La afición valencianista, sin embargo, respaldó al técnico durante buena parte de su etapa. Aquella despedida dejó la sensación de un proyecto interrumpido.

El regreso y la temporada más difícil

Bordalás volvió al Getafe en abril de 2023 para salvar al equipo en los últimos siete partidos del curso, y se quedó. El conjunto terminó duodécimo en 2023/24 y decimotercero en 2024/25, manteniendo nuevamente la categoría. La estabilidad volvió a construirse alrededor del mismo entrenador.

La 2025/26 fue diferente. Los problemas con el límite salarial bloquearon inscripciones, las lesiones se acumularon y la plantilla tuvo que rehacerse sobre la marcha. Aun así, el Getafe acabó séptimo con 51 puntos y obtuvo billete europeo. El propio Bordalás la definió como su temporada más difícil y problemática.

En ese curso llegó también una de las noches que mejor explican su propuesta. El 2 de marzo de 2026, el Getafe ganó 1-0 en el Santiago Bernabéu con gol de Martín Satriano. Doblegar al Real Madrid en su casa condensó el bordalismo: orden, intensidad, solidaridad defensiva y cero complejos.

El premio a la continuidad llegó en junio. Getafe y Bordalás alcanzaron un acuerdo para prolongar su contrato hasta 2028, asegurando la continuidad del técnico que ha definido la etapa reciente del club. Su segunda etapa todavía tiene recorrido por delante.

La temporada 2026/27 ha comenzado además con Europa otra vez en el calendario. El Getafe afronta el nuevo curso con Bordalás todavía en el banquillo y con el desafío de mantener competitivo un proyecto construido a su imagen.

Los hitos de Bordalás al frente del Getafe

El Getafe nunca ha levantado un gran título, así que la trayectoria de Bordalás se mide por clasificaciones, permanencias y noches grandes. Estos son algunos de sus principales hitos al frente del club y los que explican su importancia en la historia azulona:

  • Ascenso a Primera (2016/17): vía promoción, con un global de 3-2 ante el Tenerife.
  • Quinto puesto en LaLiga (2018/19): 59 puntos, la mejor clasificación histórica del club.
  • Octavos de Europa League (2019/20): eliminó al Ajax (3-2) y cayó ante el Inter de Milán.
  • Regreso y permanencia (2022/23): volvió a falta de siete jornadas y evitó el descenso.
  • Séptimo y regreso a Europa (2025/26): 51 puntos y nueva clasificación continental seis años después.

El bordalismo: bloque, presión y el debate del estilo

Si su etapa tiene un nombre, es el bordalismo, aunque el término esté menos asentado que el cholismo o el tiki-taka y circule especialmente entre quienes lo critican. La identidad nace de la disciplina colectiva: líneas juntas, presión coordinada, contacto físico y verticalidad inmediata cuando cambia la posesión.

El debate sobre su fútbol lleva años abierto. El Getafe se ha situado habitualmente entre los equipos con menos posesión y más faltas de LaLiga, lo que le ha valido acusaciones de «antifútbol». Sus críticos ven un modelo que sacrifica el espectáculo por la eficacia y lleva cada partido al terreno más incómodo posible.

Los defensores del proyecto le dan la vuelta al argumento. Con una fracción del presupuesto de los grandes, el Getafe ha construido equipos capaces de conceder muy poco y competir contra plantillas muy superiores. Competir de tú a tú sin los mismos recursos es, para ellos, precisamente el gran mérito del método.

La temporada 2025/26 volvió a ofrecer un ejemplo extremo. El Getafe marcó únicamente 32 goles en 38 jornadas y, pese a ello, terminó séptimo. Pocos datos explican mejor la capacidad de Bordalás para convertir la eficacia defensiva en puntos.

Bordalás es además una figura combativa en sala de prensa, directa y poco amiga de esquivar el conflicto. Su filosofía cabe en una idea: competir con lo que hay, sin preocuparse demasiado por cómo juzgue el estilo el aficionado rival.

Su vínculo con la ciudad ha terminado trascendiendo incluso el fútbol. En abril de 2026, el Ayuntamiento puso en marcha el expediente para nombrarle Hijo Adoptivo de Getafe. El reconocimiento refleja una identificación que ya supera los resultados de cada temporada.

El Getafe de Bordalás no tiene grandes trofeos que enseñar, pero sí una marca de fábrica reconocible en toda LaLiga. Después de un ascenso, dos clasificaciones europeas y casi una década dividida en dos etapas, esa identidad incómoda ya forma parte de la historia del club.

La diferencia es que esta historia todavía no ha terminado. Renovado hasta 2028 y nuevamente con Europa en el calendario, Bordalás sigue al frente del equipo que moldeó a su imagen. Su legado no es todavía algo que deja: es algo que continúa construyendo.