Dakar 2026: África estrena por fin unos Juegos Olímpicos, cuatro años después de lo previsto
Del 31 de octubre al 13 de noviembre, Dakar acoge los primeros Juegos Olímpicos celebrados en África: 2.700 deportistas, 153 pruebas y tres sedes en Senegal.
El 31 de octubre, Dakar enciende el pebetero de los primeros Juegos Olímpicos celebrados en África. Son los Juegos Olímpicos de la Juventud, duran hasta el 13 de noviembre y llegan al continente con cuatro años de retraso sobre lo previsto.
La competición, en realidad, empieza antes que la ceremonia. El 30 de octubre se juegan las eliminatorias de baseball5, la versión callejera del béisbol, así que la primera bola de estos Juegos rueda un día antes de que se encienda nada.
Senegal ganó la candidatura en 2018 por unanimidad del COI, en una elección en la que el continente africano tenía preferencia declarada. La cita estaba prevista para 2022 y la pandemia la empujó hasta 2026.
Un aplazamiento de cuatro años
El 15 de julio de 2020, el COI y Senegal acordaron posponer los Juegos de 2022 a 2026. El motivo no fue sanitario en sentido estricto: fue el efecto en cadena de mover Tokio 2020 a 2021 y reordenar detrás todo el calendario olímpico.
Aquella decisión dio a Dakar cuatro años más de obras y, de paso, convirtió la cita en la primera bajo la presidencia de Kirsty Coventry. El aplazamiento cambió el marco político del evento tanto como su fecha.
Las fechas definitivas tampoco son casuales. Coinciden con el Día de la Juventud de África, el 1 de noviembre, una celebración importante en Senegal, y se eligieron atendiendo al calendario escolar y a la meteorología del país.
Las cifras de una cita distinta
Es la cuarta edición de los Juegos de la Juventud de verano, después de Singapur 2010, Nankín 2014 y Buenos Aires 2018. Aquella cita argentina reunió a unos 4.000 deportistas y fue la primera en igualar el número de chicos y chicas convocados.
Dakar 2026 reunirá a 2.700 deportistas de hasta 17 años, con participación abierta a los 206 comités olímpicos nacionales y, por primera vez en unos Juegos de la Juventud, a un equipo olímpico formado por jóvenes refugiados.
El programa tiene 153 pruebas repartidas en 73 femeninas, 73 masculinas y 7 mixtas. Es la primera vez que unos Juegos de la Juventud de verano alcanzan la paridad exacta en número de pruebas por género, la misma que ya tuvo París 2024.
Son 25 deportes de competición y 10 de movilización, estos últimos sin medalla y pensados para arrastrar a la gente del barrio. El cartel mezcla atletismo, natación o judo con baseball5, breaking, skateboarding, wushu y lucha de playa.
Tres de esos deportes se estrenan aquí. Baseball5, skateboarding y wushu debutan en unos Juegos de la Juventud de verano, y el wushu lo hace además como deporte con medalla por primera vez en un evento del ciclo olímpico.
Los diez de movilización se disputan todos en la Corniche Ouest y dicen bastante de la idea: piragüismo, golf, hockey, kárate, pentatlón moderno, tiro, escalada, surf, tenis y halterofilia. Ninguno reparte medalla; todos ponen actividad en la calle.
La selección responde al enfoque flexible que el COI aplica ahora al programa: adaptarse al contexto local en lugar de repetir el mismo cartel en cada sede. Es la lógica que explica por qué aquí pesan tanto los deportes de playa.
Tres ciudades y ocho sedes
La organización se reparte en tres zonas y ocho recintos de competición. En la capital están la Tour de l’Oeuf y el Iba Mar Diop, más la Corniche Ouest, que acoge los diez deportes de movilización y la salida y llegada del ciclismo en ruta.
Diamniadio, la ciudad nueva levantada a 30 kilómetros de Dakar, aporta cuatro sedes: el centro ecuestre, el Dakar Arena, el estadio Abdoulaye Wade —el mismo que aparece en algunos documentos como Estadio Olímpico de Diamniadio— y el Dakar Expo Centre. En ese estadio se celebra la ceremonia inaugural del 31 de octubre.
La Villa Olímpica de la Juventud también está en Diamniadio y no es una construcción nueva: es un campus universitario que hoy funciona como residencia de estudiantes. Saly, en la Petite Côte, aporta la única sede de playa.
El reparto responde a una lógica de legado: repartir la inversión en lugar de concentrarla en un único parque olímpico que después cueste mantener. Saly Beach West, de hecho, es una instalación temporal montada solo para estas dos semanas.
Lo que Senegal se juega
El lema oficial lo resume: «África da la bienvenida, Dakar celebra». El comité organizador insiste en que son Juegos continentales, no solo senegaleses, y ha construido todo el relato alrededor de esa idea.
Las cuentas también apuntan a que el país quiere llenar los recintos. Las entradas cuestan entre 1.000 y 3.000 francos CFA, y la ceremonia inaugural va de 2.000 a 45.000. Senegal espera recaudar unos 5,8 millones de dólares entre taquilla y actividad comercial.
El resto de la cuenta llega de fuera. Senegal calcula 12,2 millones de dólares en donaciones de organismos extranjeros y ha reservado unos 5,7 millones, dentro del contrato de sede, solo para preparar a sus propios deportistas.
La mascota, Ayo, se presentó el 31 de octubre de 2025 en el Gran Teatro Nacional de Dakar. La canción oficial, «Teranga», la firma Mamy Mbaye y se estrenó el 23 de julio, a 100 días del arranque. Teranga es la palabra wolof para la hospitalidad.
El hilo español
España competirá, aunque con cuentagotas: son Juegos de plazas muy contadas. En vela, la Real Federación Española designó a Olivia Sánchez Moral, del Club Náutico Sevilla, para la plaza española de Techno 293 sub-17 femenina.
Su currículo explica la designación: fue campeona del mundo sub-15 de Techno en 2024 y revalidó el título en 2025 en Gales. En atletismo, la federación española abrió sus propios criterios de preselección para repartir las plazas disponibles.
El legado que más se ha empujado no es de ladrillo. La Learning Academy formará a más de 400 profesionales senegaleses de entre 21 y 35 años, y el festival Dakar en Jeux llega a su cuarta y última edición antes de los Juegos.
Por qué importa más allá de la anécdota
Ningún país africano había organizado nunca un evento olímpico, ni de verano, ni de invierno, ni juvenil, pese a que el continente aporta delegaciones a todas las ediciones desde hace más de medio siglo. Dakar rompe esa cuenta.
Los Juegos de la Juventud son, además, el laboratorio del movimiento olímpico: ahí se probaron formatos y deportes que después subieron a los Juegos grandes. Dakar añade una variable nueva, la de una sede sin infraestructura olímpica previa.
Si sale bien, la conversación sobre una sede africana para unos Juegos de verano deja de ser teórica. Si sale mal, se retrasa otra década. Ese es el peso real que carga Senegal en noviembre.