No todas las derrotas saben igual. Lo normal era que Sara Sorribes perdiera en la primera ronda de los Juegos Olímpicos ante la checa Barbora Krejcikova, número 10 del mundo y ganadora hace un par de semanas en Wimbledon. Y perdió. Pero se quedó muy cerca de ganar (6-4, 0-6, 6-7), y cuando tienes tan cerca una victoria así no es tan fácil de digerir.

Se necesita un tiempo para pasar página y pensar en los siguientes objetivos, que los tiene. Pero este domingo le dolía haberlo tenido tan cerca y no poder haber ganado.

Así que Sorribes pasó por la zona mixta entre un mar de lágrimas. «Todavía queda, pero hace 15 minutos que acabo de perder y es lógico que te duela, un partido tan ajustado, en el que creo que he tenido mis opciones«, declaró a duras penas en la SER. Las lágrimas también aparecieron en su entrevista con RTVE.

A Sorribes no solo le dolía no haber podido ganar, también no haberlo hecho delante de su madre y su hermano, presentes en Roland Garros para verla jugar. Ambos viajaron por sorpresa a la capital francesa.

«Mi madre y mi hermano tenían el hotel y los billetes cogidos desde hace bastantes meses y no me dijeron nada porque sabían la ilusión que me hacía. Y me hubiese encantando poder ganar hoy, pero no ha podido ser», explicó en la SER Sorribes, que reconoció que en los últimos meses los JJOO han sido un tabú para ella.

A Sorribes aún le quedan por delante dos objetivos en los Juegos Olímpicos de París: el dobles junto a Cristina Bucsa y el dobles mixto con Marcel Granollers.