Madrid acoge la última parada del circuito en España antes de las Finals de Barcelona

El Premier Padel Madrid P1 se juega del 31 de agosto al 6 de septiembre con Coello, Galán, Lebrón y Bea González. Última parada antes de las Finals.

Un jugador de pádel golpea una bandeja en la red mientras su pareja espera detrás, en una pista central con las gradas llenas
Un jugador golpea una bandeja en la pista central de un torneo de pádel. Imagen generada con inteligencia artificial.

El circuito profesional de pádel aterriza en Madrid del 31 de agosto al 6 de septiembre y lo hace con una etiqueta incómoda: es la última parada del año en España antes de las Finals de Barcelona.

El Premier Padel Madrid P1 llega además una semana después del debut del pádel como deporte con medallas en los Juegos del Mediterráneo. Dos torneos seguidos con foco español y dos modelos opuestos de competición.

Por qué este torneo pesa tanto

La categoría P1 es el segundo escalón del circuito, por debajo de los Majors, y reparte una cantidad de puntos que decide buena parte del ranking de final de temporada. Para las parejas españolas es una parada obligatoria.

El factor local no es menor en este deporte. El pádel nació en México, pero fue en España donde se disparó, y las pistas centrales españolas siguen siendo las que más público mueven del circuito, con ambientes que no se reproducen en otras sedes.

Ahí están los nombres que sostienen el torneo. Arturo Coello, Ale Galán, Juan Lebrón, Bea González y Gemma Triay son la columna vertebral del pádel español, y todos juegan en casa esta semana.

Es también uno de los pocos torneos donde el aficionado español puede ver en directo a los números uno del mundo. El calendario del circuito ha ido desplazándose hacia Oriente Medio y Asia, y las paradas locales escasean.

Un calendario que se ha vuelto global

El mapa del pádel profesional ha cambiado en muy poco tiempo. Premier Padel ha crecido apoyado en inversión de Oriente Medio, y ese dinero ha reordenado el calendario alejándolo de su base histórica en apenas tres años.

Los datos del propio calendario lo confirman. De los Majors que quedan en el año, ninguno se juega en España, y el que debía disputarse en Catar en abril acabó aplazado.

Después de Madrid, el circuito encadena el Major de París del 7 al 13 de septiembre y el P2 de Róterdam a finales de mes, antes de irse a Milán, Kuwait, Dubái y Acapulco. La temporada se cierra en Barcelona, con las Finals del 7 al 13 de diciembre.

El crecimiento también ha traído críticas, además de dinero. Los Mundiales por selecciones celebrados en Catar dejaron imágenes de gradas prácticamente vacías, un contraste evidente con lo que ocurre en Madrid.

El motivo de ese desplazamiento es el dinero, no la afición. Las sedes de Oriente Medio pagan cánones de organización que ninguna ciudad europea iguala, y el circuito ha priorizado los ingresos garantizados.

El efecto secundario es de audiencia. Los torneos asiáticos y árabes se juegan en horarios incómodos para el mercado español, que sigue siendo el que más consume pádel del mundo y el que menos torneos recibe.

El año que se decide en Catar

Hay un motivo por el que este otoño importa más de lo normal para las selecciones. El Mundial por selecciones se disputa a final de año en Catar, y ahí España se juega su condición de gran potencia.

Ahí está la explicación de algunas ausencias recientes. Lebrón, Galán y Bea González no acudieron a los Juegos del Mediterráneo precisamente para reservarse, porque enfrente estará Argentina, el rival histórico por el oro.

La rivalidad tiene fondo deportivo real. Galán y Lebrón han sido los mejores jugadores españoles de la historia y llegaron a encadenar tres años como número uno del mundo, un dominio que en Argentina se sigue con respeto desde entonces.

Con ese horizonte, Madrid funciona como termómetro. Es el último torneo en casa antes del tramo asiático y de Oriente Medio, y el escaparate donde las parejas enseñan con quién van a jugarse el año.

Hay además un relevo en marcha que Madrid enseña bien. Arturo Coello lleva temporadas instalado en lo más alto y ha desplazado la conversación desde la generación de Galán y Lebrón hacia la suya, a base de finales ganadas.

En el cuadro femenino la transición está más avanzada. Bea González y Gemma Triay han asumido el papel de referencia con Argentina apretando por detrás, en un circuito cada vez más repartido.

El pádel entre dos mundos

La coincidencia de fechas con Taranto dibuja bien el momento del deporte. Una semana reparte medallas entre federaciones, con selecciones pequeñas y sin apenas dinero; la siguiente reparte puntos y premios entre profesionales del circuito.

Las dos cosas apuntan al mismo objetivo declarado. La Federación Internacional lleva años acumulando argumentos, torneo a torneo, para acercar el pádel al programa olímpico, y necesita las dos vías.

La institucional avanza. Tras los Juegos Europeos de 2023 y el estreno mediterráneo de este agosto, el pádel ya compite por medallas en dos eventos multideportivos reconocidos por el movimiento olímpico.

La comercial avanza más rápido todavía, pero con un riesgo. Un circuito que depende de un puñado de inversores puede crecer muy deprisa y también encogerse con la misma velocidad.

Y queda el debate de siempre sobre el formato. Premier Padel convive con torneos de exhibición y con circuitos paralelos, una fragmentación que el tenis resolvió hace décadas y que el pádel arrastra todavía.

Lo que hay que mirar en Madrid

Más allá del cuadro, el torneo dará dos señales. La primera, cuánto público mueve una parada española en un calendario cada vez más disperso, que es el argumento comercial del pádel europeo.

La segunda, en qué estado llegan las parejas españolas a la recta final del año. Quedan cuatro meses de circuito y un Mundial, y de aquí a diciembre se decide todo lo que importa.

Nada de esto es menor en un deporte que ha crecido exportando su calendario. Cada torneo que se va fuera resta horario cómodo al aficionado español, que es todavía el núcleo de la audiencia.

Y para el aficionado, una razón más simple. Hasta que en diciembre lleguen las Finals de Barcelona, es la última semana en la que podrá ver a los mejores del mundo sin madrugar ni cambiar de huso horario.