El Mundial de Resistencia corre en España por primera vez en su historia. Las 6 Horas de Barcelona se disputan el 18 de octubre en el Circuit de Barcelona-Catalunya, dentro de un fin de semana que arranca el día 16. Montmeló estrena categoría mundial.

La carrera no estaba prevista. Aparece en el calendario porque la guerra en Oriente Medio obligó al campeonato a rehacer su tramo final y buscar sedes en cuestión de meses. Es una prueba nacida de una cancelación.

Una carrera que no estaba en el calendario

El WEC había previsto cerrar 2026 en Oriente Medio, como los últimos cursos. La ronda de Catar cayó primero y las 8 Horas de Baréin, que debían clausurar el campeonato, se suspendieron después. Se quedó sin las dos citas árabes.

La FIA y el promotor necesitaban dos recintos con infraestructura probada y capacidad para montar una carrera de resistencia en pocos meses. Eligieron Montmeló y Monza. Las dos sustitutas son mediterráneas.

El reparto quedó así: Barcelona pasa a ser la séptima cita, el 18 de octubre, y Monza cierra la temporada como octava y última el 8 de noviembre, también a seis horas. Tres semanas separan las dos.

Barcelona llega, por tanto, como penúltima ronda y con los títulos todavía abiertos. Esa posición en el calendario la convierte en algo más que una carrera de relleno. Puede ser una final encubierta.

El calendario reordenado deja además una temporada corta. Con las dos citas de Oriente Medio fuera, el Mundial se queda en ocho carreras, después de haber pasado por Imola, Spa, Le Mans, São Paulo, Austin y Fuji. Son dos rondas menos de lo previsto.

Esa compresión eleva el valor de cada punto. En un campeonato de ocho pruebas, un abandono pesa mucho más que en uno de diez, y las dos últimas citas concentran una parte desproporcionada del desenlace. Cada carrera vale más de lo normal.

El club de los tres mundiales

Con la llegada del WEC, el Circuit entra en una lista muy corta. En 2026 acoge en la misma temporada Fórmula 1, MotoGP y Mundial de Resistencia, algo que en todo el planeta solo consiguen tres trazados. Es un club de tres.

El propio recinto ha subrayado esa lectura al presentar la operación: no se trata solo de sumar una fecha, sino de entrar en un campeonato en crecimiento y con proyección internacional. La cita vale por lo que abre.

Montmeló no es nuevo en resistencia, aunque sí en el Mundial. En los últimos años ha acogido pruebas de la European Le Mans Series y de la Michelin Le Mans Cup, las categorías de acceso a las 24 Horas de Le Mans. La casa ya conocía el formato.

La diferencia es de escala. Una ronda del WEC trae los prototipos de máxima categoría, el paddock completo del campeonato y una cobertura internacional que las series de acceso no mueven. Cambia el tamaño, no el tipo de carrera.

Por qué probablemente sea única

El detalle que conviene retener es que el Circuit no figura en el calendario del WEC para 2027. Salvo cambio de planes, esta será la única oportunidad de ver el campeonato en España. No hay segunda edición prevista.

La razón es que el campeonato ya ha dibujado su vuelta a la normalidad. Durante las 24 Horas de Le Mans, la FIA y el WEC anunciaron que 2027 tendrá nueve carreras, con el arranque de nuevo en Catar. Baréin recupera el papel de cierre.

Ese calendario de nueve pruebas mantiene el esqueleto de 2026 y añade Silverstone. Es decir, las plazas se reparten y las sustitutas de emergencia no tienen sitio garantizado. La excepción vuelve a ser excepción.

De ahí el mensaje del propio circuito a sus aficionados: quien quiera ver hipercoches y GT del Mundial en Cataluña tiene una fecha concreta y probablemente ninguna más. La ventana se abre y se cierra.

La operación tiene también una lectura económica que el propio recinto ha puesto por delante. Un mundial nuevo significa turismo, actividad para la industria del motor local y proyección internacional para Cataluña. El motivo no es solo deportivo.

Las entradas salieron a la venta al mismo tiempo que el calendario actualizado, con opciones por jornada y un abono para los tres días. Es el formato habitual de un fin de semana de resistencia. El sábado también tiene programa.

Qué se puede esperar en Montmeló

El trazado catalán tiene una configuración rápida, con pocas curvas lentas y varias secuencias de apoyo largo. En el paddock se da por hecho que eso favorece a los prototipos con mejor eficiencia aerodinámica. Premia al coche que menos frena.

Ese perfil apunta a los nombres habituales de la categoría de hipercoches, con el Ferrari 499P y el Toyota TR010 Hybrid como referencias que ya han rodado allí en test de las series de acceso. Algunos equipos llegan con deberes hechos.

Conviene tomarlo como lo que es, una expectativa técnica y no un pronóstico. Una carrera de seis horas depende del tráfico entre categorías, de los coches de seguridad y de la fiabilidad más que del ritmo puro. La resistencia no premia la vuelta rápida.

El formato reúne en pista prototipos y GT a la vez, con diferencias de velocidad enormes entre unos y otros. Gestionar esos adelantamientos durante seis horas es buena parte del trabajo. Se compite contra el propio tráfico.

La entrada al campeonato llega además en un momento de crecimiento del WEC, con parrillas llenas de fabricantes y una categoría reina que ha recuperado el atractivo industrial que tuvo hace décadas. Las marcas han vuelto a la resistencia.

Para el aficionado español, el argumento es más simple. El Circuit lleva años defendiendo su papel como recinto de grandes campeonatos, y esta es la prueba más difícil de repetir de las tres. El WEC solo pasa una vez.