En casi todos los torneos de golf profesional llega un momento, el viernes por la tarde, en el que la mitad del campo hace las maletas. Es el corte, la criba que separa a los jugadores que siguen en competición el fin de semana de los que se quedan fuera. Entender cómo funciona ayuda a seguir las dos primeras jornadas de cualquier torneo.

Si buscas la definición básica, aquí se explica qué es el corte en un torneo de golf. En este artículo repasamos la regla de cada circuito en 2026 y las excepciones de los cuatro grandes torneos.

El principio es sencillo. Tras las dos primeras vueltas, es decir, después de 36 hoyos, solo los mejores clasificados juegan las dos últimas rondas. El resto queda eliminado y, en el golf profesional, no cobra premio: el dinero se reparte únicamente entre los que superan el corte y terminan el torneo.

Los 65 primeros y empatados

En el circuito estadounidense PGA Tour y en el europeo DP World Tour, la regla general es la misma: pasan el corte los 65 primeros clasificados y todos los jugadores empatados con el que ocupa el puesto 65. Por eso el número final de jugadores que llegan al fin de semana casi nunca es exactamente 65, sino algo más.

Hay una excepción dentro del propio PGA Tour: en el Genesis Invitational, el Arnold Palmer Invitational y el Memorial Tournament, tres de los torneos Signature con jugador anfitrión, el corte es más generoso: pasan los 50 primeros y empatados, además de cualquier jugador a diez golpes o menos del líder.

Esa cláusula de los empates tiene un efecto curioso. Si muchos jugadores coinciden en el golpe que marca el corte, el fin de semana puede llenarse de jugadores, porque nadie queda fuera por desempate. Es una regla pensada para ser justa: dos jugadores con el mismo resultado deben correr la misma suerte, aunque eso alargue el torneo.

La regla se aplicó, por ejemplo, en el Open de España que se disputó del 8 al 11 de octubre en el Club de Campo Villa de Madrid, un torneo del DP World Tour con 132 jugadores en la salida.

Allí, como en casi todo el circuito europeo, el viernes decidió quién seguía en la pelea por el título y quién se marchaba sin premio. Para los jugadores españoles con menos ranking, el corte en casa es también una oportunidad de sumar dinero y puntos ante su público.

Cada Grande, su propio corte

Los cuatro grandes torneos masculinos tienen reglas propias. El Masters de Augusta, con un campo que no suele llegar a los 100 jugadores, corta a los 50 primeros y empatados. Hasta 2020 se aplicaba además la regla de los diez golpes, que salvaba a cualquiera que estuviera a menos de diez del líder, pero esa excepción ya no existe.

El US Open, con 156 jugadores en la salida, corta a los 60 primeros y empatados. El PGA Championship y el Open Británico son los más generosos: pasan los 70 primeros y empatados.

En el PGA Championship de 2026, en Aronimink, el corte se fijó en cuatro golpes sobre el par y 82 jugadores llegaron al fin de semana, más de lo habitual por la cantidad de empates.

Hasta los mejores sufren con el viernes. En el Masters de 2024, por ejemplo, Jon Rahm salvó los muebles y pasó el corte en Augusta después de unas primeras vueltas muy por debajo de su nivel, una muestra de que ningún nombre está a salvo de la criba.

Ninguno de los cuatro grandes hace un segundo corte entre la tercera y la cuarta vuelta. Una vez superado el viernes, todos los jugadores juegan los 72 hoyos, salvo retirada, y cobran su parte del premio según la posición final, incluso quien termina en último lugar entre los que pasaron el corte.

Torneos sin corte

No todos los torneos cortan. El circuito LIV Golf, en el que juegan Jon Rahm y otros nombres importantes, no tiene corte: todos los jugadores disputan todas las vueltas y todos cobran. Tampoco lo tienen los torneos de campo reducido ni los de formato por equipos, como la Ryder Cup, que se juega en formato de juego por hoyos.

Algunos torneos del PGA Tour con campos pequeños, como los eventos exclusivos de principio de temporada o los últimos del calendario, también prescinden del corte. Con pocos jugadores en la salida, eliminar a la mitad dejaría el fin de semana con un número demasiado reducido y restaría atractivo a la competición para el público y la televisión.

Los aficionados también cuentan

Los jugadores aficionados que participan en los grandes torneos compiten en igualdad de condiciones para pasar el corte. En el US Open, por ejemplo, cuentan dentro de los 60 primeros y empatados, aunque no cobran premio. Si un aficionado pasa, el reparto del dinero se ajusta para que cobren los profesionales que quedan por detrás de él.

Para muchos aficionados, pasar el corte en un grande es un logro en sí mismo, y para los profesionales más jóvenes, también. Superar el viernes asegura un premio, puntos para los rankings y la posibilidad de jugar el fin de semana con el público y la televisión pendientes del torneo, algo que cambia una temporada para los jugadores que pelean por mantener su tarjeta.

Por qué importa el viernes

El corte convierte la segunda jornada en una de las más tensas de cada torneo. Mientras los favoritos suelen jugar tranquilos, decenas de jugadores pelean por un golpe en los últimos hoyos, conscientes de que fallar significa irse a casa sin premio.

Por eso las retransmisiones prestan tanta atención a la línea del corte, que se va moviendo a medida que terminan los grupos. Un solo golpe, en el último hoyo de la tarde, puede dejar dentro o fuera a una docena de jugadores.