El FC Barcelona fue también capaz de acallar a las masas de Estambul ante un Galatasaray que recibió una goleada en casa en la segunda jornada de la Champions League. Y al público del Ali Sami Yen no se le puede echar nada en cara. Al contrario. El ruido fue eterno, del primer al último minuto, aunque lo que en la primera mitad era ensordecedor, al final del encuentro parecía un murmullo.
Contundencia también en Europa
El causante de tal hecho fue un Barça que goleó en un estadio repleto de historias y misticismo y experto en hacer parecer pequeños a los rivales más grandes. Llegó, incluso, a asustar levemente a un Barça que se vio, por algunos segundos, dos goles por debajo del marcador, aunque en ese segundo el árbitro viera el error por fuera de juego.
Eso sí, el Galatasaray, que este año tiene más competencia en la liga turca, empezó golpeando en la primera que tuvo. Los de Okan Buruk demostraron ser un equipo contundente con las armas que le quedaban ante un Barcelona que no supo acertar en sus primeras ocasiones, claras y con mucho peligro, pero sin puntería.
Le bastó al Barça ordenarse un poco más con balón, vencer los miedos y encarar una realidad que parecía manifiesta: con paciencia, este equipo es capaz de golear a cualquiera. Y así fue. Con un Lamine Yamal pletórico, con un Rodri ejemplar y un Pedri capital, el Barça consiguió que el partido diera la vuelta.
Despejar las dudas de los primeros minutos
En esos primeros minutos fue claro que el equipo culé pagó la imprecisión. Flick salió sin delantero centro referencia y la movilidad entre Anthony Gordon, Fermín, Dani Olmo y Lamine Yamal primó de manera clara, mostrando las opciones ofensivas que tienen los cuatro en ese intercambio posicional y el peligro que generan.
A pesar de todo, las acciones de peligro no se materializaron y la precipitación no fue buena consejera. De esta forma, en la primera contra completada por el Galatasaray, los turcos lograron abrir el marcador con un gol de Aleksey Batrakov tras una jugada rápida de Rafa Leão desde la izquierda.
El espejismo, para pesar de los turcos, caería con el empate de João Cancelo, que volvió a ser capital como elemento ofensivo desde el lateral zurdo del equipo culé. A partir de ahí, sobre todo desde el descanso, el ritmo fue el que quiso un Barcelona muy superior a su rival en todo: idea, intención, velocidad y precisión.
Los goles tras el descanso de Fermín, Gordon y Adeyemi acabaron por finiquitar una superioridad mucho más notoria que el propio resultado. El juego del Barça estuvo muy por encima de su rival y la labor del Galatasaray se centró en intentar evitar una caída aún más grande, siendo incapaz de aparecer con peligro en casi toda la segunda mitad.
El equipo turco no llegó a tocar el balón en el área de Joan Garcia y solo remató entre los tres palos en una sola ocasión. El monólogo, recurrente desde el descanso, acabó por adormecer al Galatasaray, atento casi exclusivamente a lo que hacían Pedri y compañía con la pelota, que terminó siendo casi totalmente blaugrana.
Una tímida muestra de Lamine Yamal por dentro
En ocasiones, incluso, se pudo mirar al futuro. Lamine Yamal apareció en muchos minutos como el jugador más centrado de los tres de arriba, intercambiando posición con Fermín o apareciendo como elemento sorpresa en el rol de Olmo.
2 – Lamine Yamal 🇪🇸 ha suministrado dos asistencias en un mismo partido con el @FCBarcelona_es por octava vez en todas las competiciones, todas ellas con Hans-Dieter Flick como entrenador.
Cuatro de esos ocho partidos con doblete de asistencias han sido en esta temporada 2026/27.
Incisivo.
— OptaJose (@OptaJose) October 13, 2026
El ’10’ del Barça empezó a fabricarse esas diagonales que, por su forma de jugar, pueden empezar a ser recurrentes para verlo cada día más en esas zonas. El fútbol de Lamine Yamal y su capacidad para ser más notorio en el fútbol ofensivo del Barça parece cada vez más abocado a las zonas interiores que a la banda, aunque el proceso aún tenga que seguir su curso.
Prioridad a la calma y la precisión
El partido se controló, como es lógico, desde la calma. El Barça fue el Barça gracias a su capacidad para guardar balón, hacerlo circular a buena velocidad y a hacerse indetectables para los jugadores ofensivos de un Galatasaray demasiado dependiente de la verticalidad de sus extremos tras pérdida del Barça.
En ese escenario, Rodri y Pedri fueron capitales. Apareciendo como baluartes en salida de balón, la presteza de ambos para encontrar huecos para avanzar y refugio para salvarse de los riesgos fue clave. De ese modo, permitieron a los suyos sobrevivir a esos minutos de zozobra en los que el marcador amenazó la notoria superioridad blaugrana.
Rodri, Cancelo, Pedri y Gerard Martín, líderes en pases en este partido, mostraron una gran calidad para que la salida de balón del Barcelona tuviera un sentido claro, priorizando el perfil zurdo para aprovechar la debilidad de las ayudas de Yunus Akgün al lateral Baris Alper Yilmaz, dos elementos que sufrieron de más en el partido y que fueron objetivo claro del plan de Flick.
Protagonistas vitales y grandes secundarios
Más allá del plan inicial, en el minuto 60, Flick dio paso a una segunda etapa en el partido del FC Barcelona, donde metió una referencia, con Gabriel Jesus en lugar de Olmo, y con Adeyemi en lugar de Gordon. Flick quería vértigo por el perfil zurdo y mayor consistencia en el área.
Los dos tuvieron un papel clave en el cuarto gol, que acabó siendo remachado perfecto a la red de Ugurcan Çakir tras un leve toque del brasileño y una gran volea del alemán, logrando el marcador final de 1-4 y mostrando los dientes también desde el banquillo.
Además, la entrada de Marc Bernal y Gavi, junto a la de Jules Koundé, trató de dar estabilidad, por una parte, a un mediocampo necesitado de calma y juego preciso, y también de piernas nuevas. Especialmente importante resultó el caso del relevo en la banda derecha defensiva, donde Éric García dejó su sitio al internacional francés.