El Valladolid de Escribá no arranca: dudas en el juego y alarma en Zorrilla
El difícil comienzo del Real Valladolid bajo la dirección de Fran Escribá: análisis de sus resultados, fichajes de verano, planteamiento táctico y la creciente preocupación tras cinco jornadas de liga.
La Segunda División rara vez da segundas oportunidades. A veces avisa para después condenarte si no cambian las cosas. En Zaragoza lo saben perfectamente. En Valladolid, por segunda temporada consecutiva, van camino de sufrirlo.
De la expectativa a la cruda realidad
El Real Valladolid ha pasado de una expectativa pesimista a la preocupación. Tras cinco jornadas, el equipo de Fran Escribá suma cuatro puntos de quince posibles, con tres derrotas, un empate y una victoria. El 0-3 ante el Real Oviedo en Zorrilla confirmó una realidad que asusta, amargando el fin de las fiestas patronales en la ciudad del Pisuerga.
Se podrían poner paños calientes por la entidad del rival, que mostró su versión más efectiva, demostrando por qué es el equipo menos goleado de la categoría. Sin embargo, los problemas del conjunto blanquivioleta son estructurales, ajenos a lo que dicta la tabla.
El seguidor blanquivioleta ha sufrido la gestión de Ronaldo Nazario, que terminó con el descenso tras una pésima temporada como colista en Primera. Con la venta del club a la nueva propiedad, el escenario tampoco ha mejorado. El año pasado se salvó sin llegar a los cincuenta puntos, algo difícilmente repetible si mantiene la inercia que arrastra: de los últimos 17 partidos, ha perdido 11.
Por eso resulta difícil pedirle al abonado que no apunte contra todos. Empezando por el banquillo, donde su entrenador hizo un nulo ejercicio de autocrítica después del 0-3, asegurando que el partido contra el Oviedo «no fue un desastre».
Escribá, el principal señalado
A pesar de los siete goles encajados, si algo suele caracterizar a los equipos de Escribá es su trabajo defensivo. El Valladolid lo demostró desde el estreno liguero en Mallorca a pesar de la derrota. En Ipurua, el equipo mejoró con balón, pero volvió a evidenciar sus limitaciones para generar juego ofensivo.
🎙️ RUEDA DE PRENSA
“Vamos a estar juntos porque creo que vamos a hacer un buen año. Vamos a dejarnos todo para hacer un buen partido y ganar”
⬇ Escucha el resto de la rueda de prensa de Escribá ⬇https://t.co/LCvmJpH4bH pic.twitter.com/wSM2VpvWUX— Real Valladolid C.F. (@realvalladolid) September 3, 2026
En Cádiz llegó el primer gol y también el primer punto, con un gol en contra de penalti. La victoria ante el Andorra, la primera hasta la fecha, tuvo al balón parado como protagonista, esta vez con el tanto en propia puerta de Diego Alende. Los primeros encuentros dejaron dos conclusiones preocupantes: al Valladolid le cuesta encontrar recursos para hacer daño en juego abierto y sufre demasiado defendiendo el balón parado.
El talento se mimetiza con la mediocridad
Ante el Real Oviedo, todos esos problemas quedaron expuestos en Zorrilla. Con balón, el equipo volvió a mostrarse previsible y apenas encontró vías para generar peligro. Julián Calero lo entendió y neutralizó a Luis Chacón, rodeándolo de futbolistas para impedir que el gallego entrara en juego. Si él no aparece, al Valladolid le cuesta mucho más encontrar soluciones en ataque.
Con el ex de la Cultural cortocircuitado, el papel de Julien Ponceau debería ser un remedio. Sin embargo, su capacidad para crear juego se ha visto eclipsada por los errores sin pelota, cada vez más habituales en este inicio de competición y por la falta de continuidad en su rendimiento. Y sin delanteros autosuficientes, sin capacidad para dominar a través del balón y con dificultades para defender dentro del área, el Pucela tiene poco a lo que agarrarse.
Y por si fuera poco, el Real Valladolid volvió a sufrir contra el Oviedo el trabajo de laboratorio de los entrenadores rivales: Es el equipo que más goles ha encajado en jugadas de estrategia en lo que llevamos de temporada en Segunda División, con cuatro en cinco jornadas.
Que Escribá no esté siendo capaz de encontrar alternativas para que su equipo crezca no le convierte en el único culpable de la situación que atraviesa el club. El Valladolid necesita velocidad en la circulación para superar líneas y más presencia dentro de ambas áreas. No sería descabellado imaginar un equipo con tres centrales para potenciar a carrileros como Iván Alejo, rodear mejor a Luis Chacón y jugar con dos puntas.
Un mercado con pocas certezas
Víctor Orta también se encuentra en la mirilla de la afición blanquivioleta, que desde hace tiempo le señala por el bajo nivel de los futbolistas incorporados. Siendo el tercer límite salarial más bajo de la categoría, la dirección deportiva buscó perfiles diferentes a coste cero para mezclarlos con jugadores jóvenes procedentes de canteras potentes, buscando dar un salto en sus carreras. Pero con esta situación, es muy difícil que el futbolista dé su mejor versión.
Si además de la llegada de futbolistas aún por contrastar se le suma la pérdida de nivel de futbolistas que ya han jugado sus mejores partidos con la camiseta vallisoletana (por ejemplo Stanko Juric, Juanmi Latasa o Pablo Tomeo), es un hecho que la plantilla se ha ido debilitando progresivamente. Y más allá de Luis Chacón (único jugador por el que se ha pagado traspaso) o Yeray Cabanzón, la enésima remodelación de la plantilla ha debilitado más a un equipo ya descompensado.
La primera final de la temporada
La visita a Ceuta será la siguiente prueba: un partido contra el colista donde coger oxígeno o terminar ahogándose. Después de cinco jornadas, el Pucela afronta su primera final y necesita una respuesta ante tantas dudas futbolísticas. La gran pregunta es si será capaz de encontrarla. Con el mercado cerrado, no va más. Con estos bueyes hay que arar.