Era una cita histórica. De esas en las que, de verdad, pasase lo que pasase ya era para celebrarlo. Por primera vez en la historia del baloncesto 3×3, España disputaba una final olímpica. La primera, en sus primeros Juegos. Esos a los que se llegó de forma rocambolesca, como lo fue la canasta de Gracia Alonso de Armiño en el Preolímpico de Debrecen que dio el billete a París. Esos en los que se avanzó a semifinales con otra carambola -como lo fue el sistema de desempate- y esos en los que el 3×3 nacional ha consagrado su futuro gracias a Vega Gimeno, Sandra Ygueravide, Gracia Alonso de Armiño y Juana Camilión. Las cuatro jugadoras del 3×3 que ya son plata olímpica, pero, sobre todo, referentes de un deporte que a partir de ahora tendrá un antes y un después.
La clave de este partido era disfrutarlo. «Si el primer día nos hubieran dicho que lucharíamos por una medalla olímpica, os llamaríamos locos a todos», aseguraba Ygueravide. Y lo cierto es que aunque se empezó con demasiada presión -Alemania logró ponerse 3-0-, Gracia Alonso, primero con una canasta y luego desde el tiro libre, metió a España en el partido (3-2).
España sabía que la inteligencia y táctica era clave, sobre todo ante una Alemania que también se estrenaba en unos Juegos, pero con jugadoras más altas. Y vaya si lo hizo. Mientras que las alemanas no solían ser jugadoras que se cargasen de faltas, España supo hacer que se pusiera pronto con cuatro faltas -y a las seis ya mandaban a las españolas a la línea de tiro libre-. A partir de ahí, España se creció y con un canastón de Vega Gimeno el marcador fue 4-6 para la Selección.
Dureza, buena defensa, atención al rebote y temple para armar las jugadas logró que España siguiera sumando, mientras que Alemania a 5:13 minutos del final ya se puso con seis faltas, cuando perdía de tres (6-9). Ahí, Vega Gimena sacó a relucir su mejor baloncesto -anda que no se le va a echar de menos en las canchas-, Ygueravide continuó con esa inteligencia brutal para seguir repartiendo juego… aunque con el 10-12, a poco más de tres minutos, la presión empezó a tomar protagonismo.
Alemania se había puesto a uno y España ya sumaba cinco faltas cuando en la sexta, a 2:18 minutos del final hizo que Alemania empatase. Pero daba igual. A Camilión no le tembló el pulso para anotar, primero una de dos, tras lo que empezó un intercambio de canastas entre ambas. Empate a 15, cuando Brunckhorst la metió de dos, Camilión de uno y con 7,8 segundos por delante y perdiendo de uno, llegó un tiempo muerto español… Y aunque Camilión lo intentó para forzar la prórroga, la bola no entró (17-16).
España se lleva una plata que sabe a oro. La décima medalla para España y segunda de este color. Pero, sobre todo, lo que ha logrado esta Selección es haber elevado el 3×3 a la posición que se merece, tras muchos años de trabajo, tras ese doloroso revés ante Japón que en 2020 las dejó sin los Juegos de Tokio. Y tras todo el trabajo que han hecho para ser el escaparate de las que llegarán por detrás.