Los Gallos llegan a Valencia peleando por el título de SailGP

El SailGP estrena sede en Valencia el 5 y 6 de septiembre con Los Gallos, el equipo de Botín, metido en la pelea por el título mundial.

La flota de catamaranes F50 de SailGP navega en línea durante una regata, con el barco español a la derecha
La flota de F50 durante una regata de SailGP.

La Fórmula 1 del mar atraca por primera vez en aguas del Mediterráneo español, y lo hace con un equipo de casa metido en la pelea mundial. Valencia releva a Cádiz los días 5 y 6 de septiembre, con Los Gallos como gran reclamo local.

La gran cita europea llega en el mejor momento

El Rolex SailGP Championship afronta en 2026 su sexta temporada con 13 equipos y 13 sedes repartidas por medio planeta, de Nueva York a Abu Dabi. Valencia es la décima parada del calendario y la única prueba en España, un cartel que la ciudad no piensa soltar pronto.

La cita valenciana no funciona solo como estreno de sede. Llega con un guion deportivo que hace meses nadie firmaba: el equipo español desembarca en la gira europea instalado entre los aspirantes al título, y con la sensación de que su mejor versión está por llegar. Ese es el verdadero gancho de la Malva-rosa.

Halifax, la victoria que lo cambió todo

El giro tiene fecha y lugar. El 21 de junio, en las aguas de Halifax, Los Gallos ganaron el Gran Premio de Canadá y firmaron su primera victoria de la temporada. Llegaban de encadenar cinco finales seguidas sin premio, un peaje largo para un equipo que llevaba meses avisando de que estaba cerca.

Aquel triunfo, resuelto por foto finish en la última boya ante Suecia, sirvió para algo más que levantar un trofeo. La victoria aupó al equipo de Diego Botín al segundo puesto de la general, por delante de Estados Unidos y Gran Bretaña. Solo los australianos del Bonds Flying Roos aparecían por encima.

Lo que vino después confirmó el arranque. El 26 de julio Los Gallos volvieron a ganar, esta vez en Portsmouth, y el 23 de agosto acabaron terceros en Sassnitz tras remontar desde el fondo de la flota. Tres podios seguidos y ningún otro equipo con esa racha.

La tabla llega a Valencia con la cuenta clara. Los australianos del Bonds Flying Roos mandan con 76 puntos, Los Gallos son segundos con 62 y los suecos de Artemis, terceros con 53. Catorce puntos de diferencia y cuatro regatas por delante, Valencia incluida.

Botín lo resumió tras ganar en Canadá: el equipo está en un momento realmente bueno y ha subido al podio en cada Gran Premio que ha disputado esta temporada. Esa regularidad sobre el agua es la que sostiene el discurso de aspirante, más allá de una posición concreta en la clasificación.

Por qué Valencia y no Cádiz

Durante cuatro ediciones, el SailGP español fue cosa de Cádiz. La bahía gaditana acogió el circuito hasta convertirlo en una fiesta náutica, pero el relevo estaba pactado: la organización mueve la sede a Valencia y estrena el campo de la Malva-rosa, con la costa a pocos metros de las carreras.

El cambio no es de un año. Valencia firmó un acuerdo que la incorpora de forma estable al calendario del campeonato hasta el año 2028. La capital del Turia será sede en 2026 y 2027, mientras que en 2028 el testigo pasará a Alicante. La Comunidad Valenciana encadena así tres citas seguidas del circuito.

Detrás hay una lectura económica que explica el interés de las instituciones. La última edición gaditana fue la de más impacto de la historia de la regata, con más de 95 millones de euros y unos 98.000 espectadores durante el fin de semana. Valencia aspira a superar esas cifras con activaciones de marcas y equipos.

Para Valencia, además, la operación tiene un punto de reivindicación. La ciudad presume de campo de regatas desde la America’s Cup de 2007 y del Trofeo SM La Reina, y el gobierno local ha vendido la llegada del SailGP como recuperar la vela de competición para un escenario que llevaba tiempo infrautilizado. El mar vuelve a ser argumento turístico.

Catamaranes que vuelan a más de 100 km/h

El espectáculo se entiende mejor sobre el agua. Los F50 son catamaranes que apenas rozan la superficie: se elevan sobre unos apéndices sumergidos y navegan en foiling, esa técnica que los hace volar sin tocar el mar. En condiciones de viento superan con holgura los 100 km/h.

Sassnitz acaba de subir el listón. El francés Quentin Delapierre firmó allí el 22 de agosto el récord absoluto del circuito, 107,63 km/h, y Los Gallos llegaron a 106,55 en la misma tanda.

El formato concentra la emoción en pocas horas. El sábado se disputan las mangas de clasificación y el domingo llegan las finales, con los mejores del fin de semana citados en una carrera corta y decisiva. Mover todo aquello no es menor: la flota viaja en más de un centenar de contenedores y hasta un buque de carga.

Un proyecto español con nombres propios

El equipo tiene rostro reconocible. Al timón va Diego Botín, y a su lado Florian Trittel como wing trimmer, el encargado de ajustar la vela rígida. La pareja se colgó el oro olímpico en París 2024 y ya sabe lo que es ganar el campeonato: fueron campeones de la cuarta temporada del circuito, la de 2023-24.

El resto de la tripulación tampoco es de relleno. El menorquín Joan Cardona ejerce de táctico y grinder, Joel Rodríguez controla el vuelo del barco y la neerlandesa Nicole van der Velden aporta la estrategia, con Bernardo Freitas y Andrés Barrio como grinders. Los Gallos presumen de ser el equipo más joven del circuito.

La ambición también se mide en dinero. En 2026, el fondo Quantum Pacific Group compró Los Gallos en la mayor inversión en un equipo de vela español. El mismo grupo tiene participaciones en otras entidades deportivas, una señal de que las franquicias de SailGP empiezan a leerse como activos con recorrido.

Lo que se juega en la Malva-rosa

Competir en casa es una oportunidad y una losa a partes iguales. Los Gallos nunca han corrido ante la afición valenciana, y lo harán con el foco puesto en ellos: los favoritos locales, con dos campeones olímpicos al frente, buscando una victoria delante de los suyos. La presión, esta vez, viene de dentro.

El título no se decide en Valencia, sino más adelante, con la gran final del campeonato reservada para Abu Dabi. Pero la parada mediterránea puede ser el punto donde España confirme, o corrija, la pelea que abrió en Halifax. Por eso septiembre en la Malva-rosa importa más de lo habitual.