El US Open abrió una previa para los doblistas y ninguno pasó de cuartos

Ocho parejas se jugaron dos plazas del cuadro de 16 el 24 de agosto. El millón acabó en manos de Muchova y Mensik, dos jugadores de individuales.

Katerina Siniakova golpea la bola en la final de dobles femenino del US Open
Katerina Siniakova, de República Checa, devuelve la bola junto a Taylor Townsend, de Estados Unidos, ante Ashlyn Krueger y Robin Montgomery en la final de dobles femenino del US Open, el viernes 11 de septiembre de 2026, en Nueva York. AP Photo/Kirsty Wigglesworth

El torneo de dobles mixto del US Open tiene campeones desde el 26 de agosto y no son los que el circuito de dobles esperaba. Karolina Muchova y Jakub Mensik, dos jugadores de individuales, se llevaron el millón de dólares y el primer Grand Slam de sus carreras.

Dos días antes, el 24 de agosto, Flushing Meadows estrenó una fase previa: ocho parejas peleando por las dos últimas plazas de un cuadro de 16. Era la respuesta del torneo a un año de quejas, y la pregunta es si devuelve el sitio a los doblistas o solo lo maquilla.

La puerta trasera que el US Open abrió el 24 de agosto

El cuadro de 2026 mantuvo las 16 parejas, pero movió el reparto: las entradas directas por ranking combinado de individuales bajaron de ocho a seis y las invitaciones de la federación estadounidense siguieron siendo ocho. La novedad fueron las dos plazas reservadas a la previa, un minitorneo de ocho parejas jugado el lunes 24 en el Grandstand y con entrada gratuita.

La lista de esa previa era un quién es quién del dobles: Katerina Siniakova y Henry Patten, cada uno número uno mundial de su especialidad; Gabriela Dabrowski y Harri Heliovaara; Luisa Stefani y Neal Skupski; Aleksandra Krunic y Mate Pavic. Ninguno tenía sitio garantizado en el cuadro grande.

Ni siquiera esa previa era solo de especialistas: seis parejas entraron por derecho propio y dos lo hicieron con invitación, la de Tatjana Maria y Valentin Vacherot y la de Peyton Stearns y Christian Harrison.

Pasaron dos. Siniakova y Patten ganaron a Tatjana Maria y Valentin Vacherot y después a Peyton Stearns y Christian Harrison, las dos veces por 4-1 y 4-2. Erin Routliffe y Lloyd Glasspool tumbaron a Stefani y Skupski por 4-1, 3-5 y 10-7. Dos partidos en una tarde para entrar.

«Parece que tengo que hacer más»: el recado de Siniakova

La checa acumula 11 títulos de Grand Slam en dobles femenino y un oro olímpico, y aun así tuvo que pasar por la previa. Cuando en la entrevista a pie de pista le preguntaron cómo se mantiene motivada después de ganarlo todo, respondió con una frase que arrancó un murmullo en la grada.

«Parece que necesito hacer más y más, porque sigo jugando la previa», soltó. No era una salida de tono: la entrada directa se repartía por ranking de individuales, donde ella figura sobre el puesto 39, de modo que su número uno de dobles no contaba.

El desquite llegó al día siguiente. Siniakova y Patten borraron a Aryna Sabalenka y Novak Djokovic, primeros cabezas de serie, por 1-4, 4-2 y 10-2, y ella cerró el partido con un saque directo al serbio en el punto decisivo. La previa se comió al cartel.

Duró poco. En cuartos cayeron ante Elina Svitolina y Gael Monfils por 5-4, 4-5 y 10-8, después de encadenar tres partidos en menos de 24 horas. Routliffe y Glasspool ya se habían despedido ante Serena Williams y Carlos Alcaraz por 5-3 y 4-1. La puerta trasera daba a poco.

El título se lo llevaron dos jugadores de individuales

La final se jugó la noche del miércoles 26 de agosto en la Arthur Ashe y acabó ya en la madrugada del 27. Muchova y Mensik ganaron a Belinda Bencic y Flavio Cobolli por 6-3, 1-6 y 10-6, con un saque directo del checo a más de 210 kilómetros por hora en la tercera bola de campeonato. Un millón de dólares para los campeones.

Mensik, semifinalista en Roland Garros este año, no había jugado nunca un dobles mixto. Muchova tampoco tenía un grande en su palmarés. Los dos se estrenaron como campeones de Grand Slam en un torneo que dura 48 horas, y esa es la parte que sigue escociendo a los especialistas.

Su entrada estuvo en el aire hasta el final: necesitaban que el ranking de Mensik subiera lo suficiente o una invitación, y llegó la invitación. Muchova venía del mejor año de su carrera, con su primer WTA 1000 en Doha siete años después de su anterior título y una final de Wimbledon.

Las cuatro parejas de semifinales estaban formadas por jugadores de individuales: Svitolina y Monfils, Bencic y Cobolli, Muchova y Mensik, y Mirra Andreeva con Andrey Rublev. Los ocho jugaban además el cuadro individual que arrancó el 30 de agosto. Ningún doblista llegó al último día.

De la «injusticia profunda» de 2025 a un cupo de dos plazas

Conviene recordar de dónde viene esto. En 2024, el dobles mixto del US Open todavía se jugaba dentro de la quincena, con 32 parejas y 200.000 dólares para los campeones. Lo ganaron Sara Errani y Andrea Vavassori, dos especialistas. Un año después ese torneo desapareció.

La federación estadounidense lo trasladó a la Fan Week, lo dejó en 16 parejas y subió el premio al millón. Errani y Vavassori hablaron de «pseudoexhibición» y de «injusticia profunda»; Jamie Murray lo llamó «exhibición glorificada». La revolución puso en pie de guerra al dobles desde el mismo día del anuncio.

Los italianos entraron con invitación y ganaron igual, en agosto de 2025, a Iga Swiatek y Casper Ruud por 6-3, 5-7 y 10-6. «Si no llegamos a hacer el comunicado, no habríamos jugado este torneo», admitió Vavassori. Fueron la única pareja de especialistas de aquel cuadro.

En 2026 volvieron a necesitar una invitación, otra vez porque las entradas directas se reparten por el ranking de individuales. Y esta vez cayeron de salida ante Andreeva y Rublev por 4-1, 1-4 y 9-11, con una bola de partido a favor. El reinado duró dos ediciones.

Andreeva y Rublev no se pararon ahí. En cuartos eliminaron a Diana Shnaider y Casper Ruud, finalista el año anterior con Iga Swiatek, de modo que tumbaron a tres de los cuatro finalistas de 2025 antes de llegar a semifinales.

Lo que el cupo arregla y lo que deja igual

El balance del arreglo es corto. Con la previa, el cuadro pasó de una pareja de especialistas en 2025 a cuatro en 2026: los dos clasificados, Errani y Vavassori con invitación, y Kristina Mladenovic con Marcelo Arévalo como repescados. Tres de esas cuatro cayeron de entrada.

El dinero explica parte del enfado. Presentarse a la previa pagaba 10.000 dólares y llegar a su segunda ronda, 20.000. Perder el primer partido del cuadro grande pagaba 40.000. Para un doblista, el lunes entero vale menos que una derrota exprés del martes.

El fondo es más grande que Nueva York. Patten lleva meses alzando la voz contra el plan de la ATP de recortar los cuadros de dobles a partir de 2028, y el US Open sigue siendo el único Grand Slam con este formato: Australia, Roland Garros y Wimbledon no han tocado su dobles mixto.

Ahí está la trampa del cupo. La previa reparte dos plazas de 16, el lunes y en una pista secundaria; la final se juega el miércoles de noche en la Arthur Ashe. En 2023, cuando dos doblistas que ni se conocían ganaban el título, nadie tenía que pedir permiso para competir.