Yassir Zabiri: nunca te enamores de un jugador cedido… o sí
Yassir Zabiri firma cinco goles en cinco jornadas (uno cada 56 minutos) y ha protagonizado las dos victorias del Racing. El joven marroquí deslumbra en Santander, aunque su cesión desde el Rennes no incluye opción de compra.
Yassir Zabiri pertenece al Rennes y el Racing no tiene opción de compra. Quizá convenga recordarlo ahora que el delantero marroquí suma cinco goles en LaLiga y empieza a convertirse en uno de esos futbolistas de los que resulta peligroso enamorarse.
Cinco goles y las dos victorias del Racing llevan su firma
El último capítulo llegó ante el Alavés. El conjunto vitoriano aterrizó en El Sardinero como una de las grandes revelaciones del inicio de LaLiga, invicto después de cuatro jornadas, y salió con su primera derrota. El Racing remontó para ganar 2-1 y los dos goles volvieron a llevar la firma de Zabiri.
El primero igualó el encuentro antes del descanso y el segundo completó la remontada. Dos goles que elevan su cuenta hasta cinco en otras tantas jornadas y que dibujan una curiosidad todavía más llamativa: las dos victorias del recién ascendido llevan directamente su sello. Tres al Elche y dos al Alavés. Si Zabiri marca, de momento, el Racing gana.
Contra el Elche ya había dejado casi todo su catálogo en su primera titularidad. Abrió la cuenta presionando y aprovechando un grave error de Matías Dituro, volvió a marcar atacando el espacio y completó el hat-trick con una tijereta. No fue únicamente una tarde de inspiración: fueron tres goles distintos para explicar a un mismo delantero.
Un delantero que siempre parece encontrar el espacio
Zabiri no es un nueve que espere dentro del área a que el partido llegue hasta él. Se mueve, abandona la referencia de los centrales, cae a los costados y, sobre todo, interpreta con enorme facilidad el espacio a la espalda de la defensa. Chema Aragón ya lo definió durante su presentación como un futbolista que «va bien al espacio y tiene una gran definición».
Las primeras semanas en Primera están dando la razón al director deportivo. Su capacidad de desmarque obliga a los centrales a decidir constantemente si seguirlo o proteger su espalda. Y cuando llega el momento de terminar la jugada aparece la segunda virtud: una finura en la definición impropia de alguien que acaba de aterrizar en la categoría.
A eso añade trabajo sin balón. El primer gol contra el Elche nació precisamente de su presión sobre la salida rival y del error posterior de Dituro. Zabiri corre hacia el espacio cuando su equipo tiene el balón y hacia el defensor cuando no lo tiene. Para una defensa, prácticamente nunca está quieto.
El Racing que convenció a Zabiri
Hay otra parte de la historia que habla muy bien del propio Racing. Zabiri tenía otras propuestas, pero explicó en su presentación que el estilo de juego del equipo le convenció para venir. «Me decidí rápido porque me gustan el juego del equipo y el país», reconoció. También dejó clara su preferencia por un fútbol colectivo y conectado con sus compañeros.
Eso es exactamente lo que José Alberto intenta construir pese a tratarse de un recién ascendido. El Racing no ha regresado a Primera para esconderse. Quiere balón, gente con talento cerca y muchos futbolistas capaces de intercambiar posiciones. Cuando coinciden Sergio Canales, Iñigo Vicente, Pablo García y Zabiri, siempre aparece alguna razón para quedarse otros diez minutos delante de la pantalla.
«Ha interpretado muy bien dónde estaban los espacios a los lados del pivote y a espaldas de la línea de tres centrales y es un gran definidor», afirmó su entrenador tras el partido ante el Alavés, confirmando el acierto total que supuso su fichaje por parte de Chema Aragón. Y es que justo ahí es donde el marroquí encuentra su razón de ser. Y lo hace dentro de un ecosistema que es prácticamente perfecto para sus virtudes.
En el libreto de José Alberto, Canales puede recibir entre líneas, Iñigo Vicente tiene regate, atracción de rivales y último pase, Pablo García aporta nervio y caídas a los costados y Zabiri es quien estira y amenaza. No es casualidad que un delantero cuya principal virtud es atacar espacios eligiera un equipo dispuesto a generárselos.
Diez goles como objetivo: ya está a mitad de camino
Cuando llegó a Santander se puso una cifra: diez goles. Parecía un objetivo razonablemente ambicioso para un futbolista de 21 años que acababa de disputar únicamente 42 minutos con el Rennes. Cinco jornadas después, ya ha recorrido exactamente la mitad del camino.
Su irrupción tampoco nace de la nada. Zabiri fue una de las grandes estrellas del Mundial sub-20 de 2025. Marruecos conquistó el título por primera vez y él terminó con cinco goles, incluidos los dos de la final contra Argentina, además de recibir el Balón de Plata del torneo.
⏹️ ¡¡FINAAAAAAAAAAAAAAAAAAL!!
Racing 2-1 Alavés
(🎯 Zabiri x2)#RacingAlavés pic.twitter.com/FD0xC2KYyd
— Real Racing Club (@realracingclub) September 12, 2026
El siguiente escalón llegó muy pronto. El 26 de mayo de 2026 debutó con la selección absoluta de Marruecos ante Burundi y pocos meses después aterrizó en LaLiga con apenas 21 años. Ya es internacional absoluto y todavía tiene casi toda su carrera por delante para confirmar lo que todos ya estamos empezando a ver: que estamos ante un proyecto de delantero centro de muchos quilates.
El problema: no es del Racing
Y aquí aparece la letra pequeña que da sentido a toda la historia. Zabiri llegó a Santander cedido por una temporada. El Rennes pagó por él meses antes, le firmó hasta 2029 y decidió que necesitaba minutos después de participar únicamente en seis partidos y 42 minutos en Francia. La cesión no incluye opción de compra.
Es una fórmula conocida. Philippe Coutinho apareció cedido por el Inter en el Espanyol antes de convertirse en una estrella mundial; Martin Ødegaard encontró en la Real Sociedad el escenario donde demostrar todo lo que llevaba años prometiendo; y Take Kubo llegó prestado al Mallorca por primera vez con 18 años y acabó siendo una de las revelaciones de LaLiga. El club disfruta el talento mientras otro conserva sus derechos.
Para el Racing, esa contradicción puede esperar. El objetivo de una cesión es precisamente este: que el futbolista crezca y que el equipo que lo recibe aproveche ese crecimiento. En su caso, para amarrar la permanencia en Primera División. Si Zabiri mantiene el ritmo, el problema de junio será doloroso, pero significará que durante diez meses Santander disfrutó de un delantero extraordinario.
A veces, sí vale la pena enamorarse de un cedido
Hasta ahora cada defensa podía acercarse a Zabiri pensando en el joven delantero que había venido a foguearse a España. Sin darle una importancia extra. Esa idea empieza a quedarse obsoleta. Después de un hat-trick, un doblete y dos victorias construidas alrededor de sus movimientos, ya no puede recibir el tratamiento de una promesa anónima.
A partir de ahora habrá centrales que preparen durante la semana cómo seguir sus desmarques, laterales pendientes de sus caídas y entrenadores que recuerden específicamente su nombre en la pizarra. Es el pequeño privilegio que acompaña a quienes irrumpen demasiado rápido: dejar de sorprender para empezar a ser vigilados de cerca.
El 30 de junio de 2027 tendrá que regresar al Rennes y nadie en Santander puede cambiar hoy esa realidad. Pero quizá ahí esté también parte de la gracia. Algunos futbolistas pasan por un club durante una década y otros necesitan apenas unos meses para dejar recuerdo. No te enamores de un cedido, dicen. Aunque viendo cómo juega este y cómo está acercando al Racing a su objetivo, quizá merezca la pena hacerlo igualmente.