Montaña, jóvenes y equipos: los otros maillots que también se deciden en Granada

Buitrago manda en la montaña con 69 puntos y Onley en el blanco por 30 segundos. Así puntúa cada clasificación en la última semana.

Un ciclista se ajusta el maillot blanco de lunares azules de la montaña junto a las vallas de meta
Un ciclista se enfunda el maillot de la montaña al término de una etapa. Imagen generada con inteligencia artificial.

La Vuelta a España 2026 llega al fin de semana decisivo con Enric Mas de rojo, ya con la contrarreloj de Jerez resuelta, y con otros cuatro premios abiertos. Ninguno se gana de la misma manera: uno se cobra en las cimas, otro en las metas, otro ni siquiera se puntúa y el último lo vota el público desde casa.

Santiago Buitrago manda en la montaña con 69 puntos, Wout van Aert en la regularidad, Oscar Onley entre los jóvenes y el Decathlon en la tabla por equipos. El reglamento explica cada una de esas ventajas, y también por qué unas se defienden desde la fuga y otras nunca.

Los lunares se cobran arriba, no en la meta

El maillot blanco con lunares azules solo suma en los altos puntuables, y esta edición tiene 51. La escala cambia con la categoría del puerto: los de tercera reparten 3, 2 y 1 punto; los de segunda, 5, 3 y 1; los de primera, 10, 6, 4, 2 y 1 entre los cinco primeros en coronar.

Por encima está la categoría especial, con 15 puntos al primero, y sobre ella la Cima Alberto Fernández, que reparte 20. Este año son el mismo puerto: el Collado del Alguacil, meta del sábado 12 de septiembre, 8,3 kilómetros al 9,8% y último gran juez de la general.

El desequilibrio explica el resto. De los 51 puertos puntuables, 34 son de segunda o tercera y están repartidos por jornadas que el pelotón le concede a la escapada. Ahí se construye el maillot de lunares: puntos baratos, lejos de la meta y sin que los favoritos se den por aludidos.

Quedan 73 puntos de montaña y 53 son del sábado

Las etapas 16, 17 y 18 no repartieron un solo punto de montaña: Huelva, Sevilla y la contrarreloj de Jerez eran terreno de rodadores. La montaña se cierra en dos jornadas, el viernes 11 y el sábado 12 de septiembre, y ahí está todo lo que aún se puede sumar.

El viernes, camino de Peñas Blancas, hay dos puertos de segunda —Las Abejas y el Puerto del Viento— más la meta, de primera: 20 puntos como máximo. El sábado se juega casi el triple, con Los Blancares, El Purche dos veces, El Duque y el Collado del Alguacil: 53 puntos.

Buitrago, del Bahrain Victorious, aventaja en 29 puntos a Van Aert, segundo con 40, y en 45 a Enric Mas, tercero con 24. La cuenta sigue abierta sobre el papel, pero lo que queda es alta montaña pura, terreno del colombiano mucho más que del belga.

Buitrago va vigésimo de la general, a 47:37, que es exactamente la posición desde la que se caza este maillot: lejos del podio y con permiso para irse en la fuga. El otro colombiano de la carrera va por el camino contrario: Harold Tejada subió con la crono al décimo puesto, a 9:57, y es el mejor de su país en esta Vuelta.

El verde paga el puesto en meta, no el sufrimiento

La clasificación por puntos funciona al revés: no mira dónde se sufre, sino dónde se cruza la línea. Cada etapa tiene su propio baremo, y el reglamento las agrupa en seis bloques según lo llana que sea la llegada y lo probable que resulte un esprint masivo.

Las etapas 11 y 17 son las mejor pagadas, con 50 puntos al ganador. Las de perfil mixto dan 30 y las de montaña, igual que las contrarrelojes, se quedan en 20. Un final en alto vale menos que un esprint, y por eso el verde casi nunca acaba en manos de un escalador.

A eso se suma un esprint intermedio por etapa, que reparte 20, 17, 15, 13 y 10 puntos. Van Aert pasa de los 260 puntos y saca más de 100 a Matthew Brennan, su compañero en el Visma, y algo más al italiano Alessandro Romele, tercero de la tabla.

El blanco no se puntúa: se hereda de la general

El maillot blanco es el único que no tiene baremo propio. Lo lleva el joven mejor situado en la clasificación general por tiempos al final de cada etapa, y en 2026 solo optan a él los corredores nacidos a partir del 1 de enero de 2001.

Oscar Onley, del Netcompany-Ineos y nacido en octubre de 2002, es quinto de la general y lo defiende sobre Jakob Omrzel. El esloveno es el más joven del pelotón: cumplió 20 años el pasado marzo y ganó en Calar Alto el 3 de septiembre desde la fuga.

La contrarreloj de Jerez ya dijo algo. Onley es quinto a 6:07 de Mas y Omrzel, sexto a 7:00, así que el margen se ha estirado a 53 segundos justo antes de las dos etapas donde el esloveno tiene que atacar por fuerza. El tercero, Léo Bisiaux, está fuera de la discusión.

Equipos: tres relojes por día y ningún maillot

La clasificación por equipos no reparte jersey. Se calcula sumando los tres mejores tiempos individuales de cada formación en cada etapa, y gana la que menos acumula al final. Un equipo reducido a menos de tres corredores queda directamente eliminado de esa tabla.

Manda el Decathlon CMA CGM, con el XDS Astana segundo y el Bahrain Victorious tercero. El Movistar es octavo pese al líder, porque aquí no puntúa el mejor de cada casa sino el fondo del bloque: tres corredores por día, todos los días.

Los corredores del equipo que manda llevan un dorsal rojo distintivo, todo el reconocimiento visible que tienen. El primer clasificado cobra 12.500 euros, y cada etapa reparte otros 700 entre los tres mejores conjuntos del día, como recogen los palmareses de ediciones anteriores.

La combatividad la decide el voto del público

El último premio es el único que no deciden los cronómetros. Un jurado presidido por el director general de carrera propone tres nombres al acabar cada etapa en línea. El público vota por internet o teléfono y el más apoyado se lleva el galardón de la jornada.

Tampoco hay maillot para él: el elegido corre al día siguiente con el dorsal sobre fondo amarillo. Solo puntúan las etapas en línea, 18 según el cuadro de premios, a 200 euros cada una. El Supercombativo se elige el domingo y sube al podio final de Granada con 3.000 euros.

El caso más redondo de esta Vuelta fue el de Sinuhé Fernández, del Burgos-Burpellet BH, casi 130 kilómetros escapado en solitario el 29 de agosto. Es la clasificación más subjetiva de todas, y ya explicamos en detalle cómo se concede el premio a la combatividad.

El dinero ordena la jerarquía real. La montaña paga 13.000 euros al ganador; la regularidad y el mejor joven, 11.000 cada uno; los equipos, 12.500. El campeón se embolsa 150.000 euros, el mayor cheque de la carrera y más de 11 veces lo del rey de la montaña.