Cuatro subidas a la Alhambra: el último día de La Vuelta que puede cambiar al ganador

La Vuelta 2026 cambia Madrid por Granada: 99,4 km en circuito urbano con cuatro subidas al Alto de la Alhambra, de 2,1 km al 7% y rampas del 16%.

Un grupo de ciclistas sube una calle empedrada entre cipreses con la fortaleza de la Alhambra recortada sobre los tejados al atardecer
Cuatro subidas a la Alhambra en el último día de La Vuelta. Imagen generada con inteligencia artificial.

La Vuelta a España no terminará este año con el paseo de siempre. El domingo 13 de septiembre, el pelotón dará cuatro veces la subida a la Alhambra en un circuito por Granada que puede cambiar al ganador.

Cuatro ascensiones y cinco pasos por la línea de meta, que no son lo mismo y por eso las dos cifras circulan mezcladas. Es la primera vez que la carrera acaba en Granada en toda su historia.

Son 112 kilómetros, la etapa en línea más corta de la edición, con salida neutralizada a las 16:20 desde el Carrefour de Granada y meta prevista entre las 19:06 y las 19:24 en el Paseo del Salón. A diferencia de la clausura habitual, aquí hay tiempo en juego hasta el último kilómetro.

Granada en lugar de Madrid

El cambio coincide con una fecha muy concreta. Madrid, sede tradicional del final, estrena su primer Gran Premio de Fórmula 1 del 11 al 13 de septiembre, exactamente los mismos días que el desenlace de la carrera.

La organización buscó alternativa y la encontró en Granada, después de que la clausura en Canarias se descartara por la negativa de Gran Canaria. El resultado es un cierre que rompe con la costumbre de terminar en la capital.

Perder Madrid obligaba a compensar de alguna forma. Sin la foto del pelotón por el Paseo de la Castellana, la carrera necesitaba un último día que aportara algo deportivo, no solo escenografía.

Granada acaba concentrando el desenlace entero. La provincia acoge la etapa reina del sábado, en el Collado del Alguacil, y la clausura del domingo, de modo que los dos días decisivos se corren en el mismo territorio.

Dos circuitos encadenados

El trazado no es un circuito único repetido. La organización ha diseñado cinco vueltas a dos circuitos distintos con tramos comunes, un formato poco frecuente en una gran vuelta.

La etapa entra en la capital por la avenida de Andalucía cuando lleva 64 kilómetros recorridos. A partir de ahí empieza el recorrido urbano, con paso por Camino de Ronda, Severo Ochoa y la avenida de la Constitución.

El circuito continúa por Gran Vía, Reyes Católicos y Acera del Darro hasta la meta, situada en el Paseo del Salón. Son las arterias centrales de la ciudad, con el público a pie de acera.

A partir de la tercera vuelta el trazado cambia. En lugar de repetir el paso por la plaza Einstein, el pelotón recorta por Recogidas y enlaza en Puerta Real con el circuito principal.

La subida que da nombre a la etapa

El atractivo está en el Alto de la Alhambra, en la colina de la Sabika. Se corona junto al acceso nuevo del cementerio, después de subir por las Cuestas de Escoriaza, El Caidero, el Paseo del Generalife y la carretera de la Sabika.

Cada ascensión mide 2,1 kilómetros, con una pendiente media superior al 7% y rampas que llegan al 16%. No es un puerto de montaña, pero sí un muro urbano exigente repetido cuatro veces.

Ese perfil favorece a los corredores explosivos. Un ciclista capaz de repetir esfuerzos cortos e intensos tiene más opciones aquí que un escalador de puerto largo, aunque el desgaste de tres semanas lo iguala todo.

El entorno urbano añade su parte. Se sube por calles y accesos de ciudad, con cambios de rasante y giros continuos, un terreno que penaliza al que va justo de fuerza mucho más que una carretera de puerto.

El punto exacto de la meta es el Paseo del Salón, en el centro de la ciudad. La subida a la Sabika queda algo antes, así que entre la última cima y la línea todavía hay descenso y llano.

Ese detalle importa para la táctica. Un ataque en la cuarta subida no llega directo a meta: hay que sostenerlo unos kilómetros, y eso da opciones al perseguidor que baje bien y encuentre compañía.

Qué se puede decidir el último día

La pregunta es cuánta ventaja hace falta para llegar tranquilo. Con cuatro rampas de ese perfil, un margen de un minuto puede no ser suficiente si el segundo clasificado organiza un ataque bien planteado.

El precedente inmediato juega en contra del líder. La etapa anterior termina en el Collado del Alguacil, así que nadie llegará fresco al domingo, y las piernas cansadas amplifican cualquier diferencia.

Para los equipos, la jornada plantea un problema de control. Un circuito urbano corto es difícil de neutralizar: las escapadas salen con facilidad y la carrera se rompe antes de lo previsto.

El trazado tampoco ayuda a reagrupar. Con dos circuitos encadenados, mobiliario urbano y curvas cerradas, un grupo que se descuelgue pierde tiempo rápido y difícilmente vuelve a conectar.

También cambia la lectura del sábado. Un aspirante que se quede a segundos en la sierra sabe que todavía tiene una bala, y eso puede animar ataques que en otro diseño no se producirían.

Hay un efecto añadido sobre el resto del pelotón. Un circuito de 112 kilómetros con cuatro repechos deja fuera a los velocistas, así que la etapa no la gana un esprínter como en los finales clásicos.

Y para los cazaetapas es una oportunidad rara. Ganar en Granada, el último día y con la Alhambra de fondo, vale mucho más en el mercado que una victoria de mitad de carrera en una llana cualquiera.

Un final con imagen propia

Más allá de lo deportivo, la organización ha comprado un escenario. Terminar junto a la Alhambra, con la ciudad nazarí de fondo, ofrece una postal reconocible en los mercados internacionales donde se vende la carrera.

Es la misma lógica que explica la salida desde Mónaco. La edición empieza en el circuito de Fórmula 1 del principado y acaba a los pies de un monumento nazarí, con 3.275 kilómetros entre medias.

Y este año la carrera llega como el diseño pedía. Tras la contrarreloj de Jerez, Enric Mas defiende el rojo con 1:37 sobre Primoz Roglic y 3:01 sobre Felix Gall, con la etapa reina del Collado del Alguacil todavía por delante el sábado.

Con ese margen, el domingo no es un trámite. Un minuto y medio se defiende bien en una carretera de puerto y se defiende mucho peor en cuatro muros urbanos encadenados, así que Granada puede darle a La Vuelta el mejor último día en años.