El Eibar y el arte de reinventarse sin romper con todo

El nuevo proyecto de la SD Eibar, bajo la dirección de Jokin Aranbarri, se basa en la continuidad, la formación de jóvenes talentos y una identidad clara, con el objetivo de que el club consiga el ascenso a LaLiga.

Jokin Aranbarri, el nuevo entrenador de la SD Eibar, durante una sesión de entrenamiento al comienzo de la temporada 2026/27.
Foto: SD Eibar

Hay clubes que, cuando se quedan a las puertas del objetivo, deciden romper con todo: cambian de entrenador, a media plantilla y hasta la manera de entender el fútbol. El Eibar ha elegido su propio camino.

Lo que funciona no se toca

Después de quedar octavo, con opciones de entrar en el playoff hasta la última jornada durante la pasada campaña, el conjunto armero no se ha reinventado a golpe de revolución. Lo que funciona no se toca. Si bien la promoción era un sueño y no un objetivo, la respuesta ha sido la continuidad en un alarde de coherencia.

Con la salida de Beñat San José rumbo al Rayo Vallecano, el club eibarrés volvió a apostar por la escuela vasca con la figura de Jokin Aranbarri: un técnico de 41 años que conoce perfectamente el club y la prolífica cantera del fútbol vasco. Tras su paso por filiales como el del Athletic y las categorías inferiores del Eibar, la oportunidad de debutar en el fútbol profesional le ha llegado en plena transición dulce del conjunto armero.

El Eibar ha decidido redoblar la apuesta por su propia identidad. Lejos han quedado los años en los que, tras el descenso, el club invertía grandes cantidades en firmar estrellas para intentar retornar a Primera División cuanto antes. Las plantillas plagadas de estrellas han ido dejando paso a una nueva realidad más austera que ha definido la personalidad actual del club presidido por Amaia Gorostiza.

Un comienzo prometedor

Tras un debut titubeante en esta Liga HyperMotion en casa contra el Tenerife, el conjunto armero ha encadenado tres victorias (contra Valladolid, Andorra y Granada) que le permiten pasar la semana en ascenso directo. Quizás sea demasiado pronto para sacar conclusiones, pero las buenas sensaciones que ha transmitido el equipo eibarrés son inmejorables.

El equipo se ha reafirmado con una convincente victoria ante el Granada de Pacheta, que llegaba a Ipurua lanzado. Guruzeta dio una auténtica exhibición, Madariaga impartió una masterclass en el centro del campo y Álvaro Rodríguez y Adu Ares demostraron que han empezado el curso como un tiro.

Pasarse tres semanas sin encajar es una noticia excelente. Más teniendo en cuenta que se han marchado jugadores importantes en el engranaje defensivo como Marco Moreno y Aritz Arambarri, además del versátil José Corpas. Incluso con la salida de Beñat San José, el Eibar no ha perdido esa seña de identidad, tan arraigada en su historia: la máxima competitividad y el esfuerzo innegociable.

El plan del Eibar: cantera, continuidad y hambre

Por los pasillos de Ipurua no se ha escuchado de forma explícita la palabra ascenso como el objetivo primordial de la presente temporada. No ha hecho falta. Al igual que aquella temporada 2013/14, cuando la plantilla entrenada por Gaizka Garitano y liderada por Jota Peleteiro terminó siendo campeona. Nadie lo pierde de vista pero sin añadir una responsabilidad innecesaria a un equipo que puede volar sin el peso de la presión.

La llegada de Jokin Aranbarri es un mensaje de congruencia con el proyecto. Un proyecto que mira al futuro para potenciar el talento joven y prometedor desde el primer día. Literalmente.

Porque el guipuzcoano no quiso esperar a que avanzara la temporada para darle la oportunidad a dos jóvenes canteranos. Ya desde la jornada uno ante el Tenerife, se vieron los primeros minutos de Markel Arana y Éric Pérez en el fútbol profesional. Toda una declaración de intenciones reafirmada por los nombres que han ido completando las convocatorias en los primeros cuatro partidos, como Iker Zubiria o Lucas Sarasketa (que terminó saliendo rumbo al Athletic), pero no van a ser los únicos.

Procedente del Athletic ha llegado Elijah Gift, Lucas Núñez ha sido cedido por el Valencia y Carlos Lumbreras ha cambiado Pamplona por Eibar. Ninguno ha cumplido aún los 22 años. Con todo el talento bruto por tallar, han recalado en el País Vasco jugadores experimentados que ya conocen la casa.

Son los casos de Imanol García de Albéniz e Iván Gil (que se inventó un golazo de media distancia el pasado domingo contra el Granada). Además, se han incorporado a la plantilla a Pejiño, el ex de la UD Las Palmas, y el excentral del Levante, Unai Elgezabal. Todo ello sin gastar un euro en traspasos.

Sin embargo, la columna más resistente del proyecto reside en la continuidad. Nueve de los once titulares contra el Granada ya formaban parte de la plantilla el curso pasado. Entre ellos, el incombustible veterano de 39 años, Anaitz Arbilla. Además, mantiene su pareja de delanteros y de centrocampistas y a uno de los mejores porteros de la categoría: Jonmi Magunagoitia.