Alcaraz vuelve en Cincinnati: cuatro meses sin competir
Cuatro meses parado por la muñeca. Alcaraz reaparece en Cincinnati con el reloj en contra y dos títulos que defender en tres semanas.
Carlos Alcaraz reaparecerá en el Masters 1000 de Cincinnati tras cuatro meses parado por la muñeca derecha, apenas dos semanas antes de un US Open que también defiende como vigente campeón.
Vuelve donde fue campeón, sin apenas rodaje
Alcaraz ha confirmado que disputará Cincinnati, del 13 al 23 de agosto, precisamente donde levantó el título en 2025 ante Jannik Sinner. Pero volver a competir no significa estar al cien por cien.
El Masters 1000 será su primera competición oficial desde abril y la única antes del US Open, que comienza el 30 de agosto. Dos semanas para preparar un grande siguen siendo un margen mínimo después de un parón tan prolongado.
El murciano no compite desde el 14 de abril, cuando se retiró del Trofeo Conde de Godó tras ganar su estreno a Otto Virtanen. Cuatro meses sin coger una raqueta en competición representan el parón más largo de su carrera, en un historial físico ya cargado.
La lista de bajas asusta: se perdió el Mutua Madrid Open, Roma, Roland Garros, Queen’s y Wimbledon, y renunció también al Masters 1000 de Canadá. Tras todos esos grandes torneos y Grand Slams fuera del calendario son seguramente demasiado para un tenista que peleaba por el número uno.
Qué le pasa exactamente en la muñeca
Todo empezó en Barcelona. Alcaraz notó que la muñeca le fallaba en un resto durante su estreno y, pese a ganar a Virtanen, el dolor fue a más. Días después apareció con una férula rígida en la mano derecha, la primera señal de que la molestia iba muy en serio.
El diagnóstico que ha trascendido es una tenosinovitis de De Quervain: la inflamación de la vaina que recubre los tendones del pulgar en la muñeca derecha, la dominante. Provoca dolor, rigidez y limita el gesto de sujetar la raqueta.
El equipo médico optó por un tratamiento conservador, sin pasar por quirófano: reposo, antiinflamatorios, férula y fisioterapia. Ese camino evita la artroscopia, pero alarga los plazos y exige paciencia. La muñeca solo responde cuando vuelve a golpear la pelota con intensidad.
La recuperación ha sido un ejercicio de prudencia. Tras semanas de inmovilización, Alcaraz pasó a férulas más flexibles y, ya en julio, a entrenar sin protección. Primero llegaron golpeos suaves; después aumentó progresivamente la intensidad, siempre pendiente de que la muñeca no volviera a quejarse.
Los últimos entrenamientos en El Palmar terminaron de convencer al jugador y a su equipo. Alcaraz ya golpea con intensidad sobre pista dura y ha completado las sesiones necesarias para dar el siguiente paso en competición.
La lesión que más asusta en el circuito
La muñeca es la articulación más temida en el circuito. Juan Martín del Potro, campeón del US Open 2009, se operó por primera vez en 2010 y nunca recuperó del todo su derecha. Ese precedente explica por qué el entorno de Alcaraz no quiere prisas.
Dominic Thiem se lesionó la muñeca derecha en 2021 y jamás volvió a ser el mismo, hasta retirarse en 2024. Rafael Nadal, en cambio, superó molestias parecidas mediante prudencia y cargas muy progresivas. El desenlace depende del tipo de lesión y del ritmo de vuelta.
Las voces autorizadas han pedido calma durante todo el proceso. Varios extenistas recordaron que una muñeca no debe forzarse y que un regreso apresurado puede costar mucho más que unos puntos. El mensaje del entorno se mantuvo siempre igual: paciencia por encima de las prisas.
El riesgo de reaparecer sin un solo partido
Un Masters 1000 y un Grand Slam en tres semanas son un examen exigente para cualquiera. Afrontarlos sin haber disputado un partido oficial en cuatro meses añade incertidumbre. Alcaraz llegará a Cincinnati para medir la muñeca en carga real, aunque compita con ambición.
La lógica del equipo es transparente. Cincinnati funciona como banco de pruebas ideal: pista dura, máximo nivel y la última gran cita antes de Nueva York. Si la muñeca aguanta el pulso de la competición, llegará al US Open con sensaciones y un rodaje imposible de conseguir entrenando.
La lesión de Alcaraz en su muñeca parece estar totalmente curada, a tenor del vídeo que el propio tenista ha publicado de sus entrenamientos en El Palmar.
En las imágenes, se le ve golpeando de "derecha" con buena intensidad sobre pista dura, la misma superficie de Cincinnati. pic.twitter.com/cHu9CpAj8S
— RTVE Región de Murcia (@RTVEMurcia) July 30, 2026
El propio Alcaraz confirmó su regreso con un mensaje esperado después de varias semanas aumentando las cargas. Viajará a Cincinnati para disputar su primer torneo en cuatro meses, aunque el objetivo principal será probar la muñeca antes de defender su corona en Nueva York.
La confirmación elimina la duda sobre su presencia, pero no sobre su rendimiento. Solo la competición mostrará cómo responde la articulación ante saques, restos y partidos completos. Por eso conviene leer su reaparición como un ensayo competitivo.
3.000 puntos y un ranking que se ha movido
El calendario le cobra factura doble. En Cincinnati defiende 1.000 puntos y en el US Open, otros 2.000: 3.000 puntos en juego en tres semanas. Es el precio de haber ganado ambos títulos en 2025, justo lo que ahora debe revalidar tras cuatro meses parado.
La lesión ya le ha costado terreno. De pelear con Sinner por el número uno, Alcaraz ha caído al tercer puesto y cede más de 5.000 puntos con el italiano. Alexander Zverev aprovechó el hueco para ganar su primer Grand Slam en Roland Garros 2026.
El contexto añade morbo. Sinner llega lanzado tras ganar Wimbledon y como número uno indiscutible, mientras la pista dura estadounidense ha ofrecido sus mejores capítulos. Un posible reencuentro en Cincinnati sería el mejor termómetro del regreso.
En Nueva York la exigencia subirá todavía más. Alcaraz figura en la lista oficial del US Open, donde parte como vigente campeón y aspira a su tercer título tras los de 2022 y 2025. Defender esa corona con un solo torneo previo sería una hazaña poco habitual.
Duele más porque 2026 había arrancado de ensueño. Este mismo año conquistó el Open de Australia ante Novak Djokovic y completó el Grand Slam de carrera, como el más joven de la historia en lograrlo. Siete grandes con solo 23 años y, de golpe, cuatro meses parado.
La imagen de agosto será extraña: el vigente campeón de Cincinnati y del US Open vuelve después de confirmar su recuperación, pero sin saber cómo responderá la muñeca ante la máxima exigencia. Los puntos y los títulos importan, aunque esta vez lo único innegociable es la muñeca sana.