El japonés más grande de la historia ha puesto fin a más de 20 años de carrera. A los 36 años, el tenista nacido en Shimane ha tenido que tomar la decisión más importante de su vida: decir adiós a un deporte al que lleva ligado desde los cinco años, cuando empuñó por primera vez una raqueta.
Dejó atrás su país a los 14 años
A partir de ahí, nació una estrella. Nueve años después, con solo 14, tuvo que dejar atrás a su familia para soñar con ser profesional. Puso rumbo a la IMG Academy en Bradenton (Florida, EE.UU.), el centro de formación deportiva y académica de alto rendimiento más prestigioso del mundo, por el que pasaron grandes atletas de diferentes disciplinas.
En lo que respecta al tenis, el centro estaba encabezado por el prestigioso entrenador Nick Bollettieri, y en él se han forjado leyendas de la talla de Maria Sharapova, Andre Agassi o Monica Seles.
Kei no hablaba ni una palabra de inglés, pero dominaba a las mil maravillas un lenguaje universal llamado tenis. El japonés logró que todo el mundo entendiese su juego.
12 títulos, una final de Grand Slam y medalla en los Juegos Olímpicos
«Hoy tengo que hacer un anuncio. He decidido retirarme del tenis profesional al final de esta temporada», escribió Nishikori el pasado 30 de abril de 2026. Aquel niño de cinco años jamás se imaginaría que se iba a convertir en el tenista japonés más importante de la historia.
Una carrera brillante guiada por un gran talento. Fue capaz de ser el faro del tenis asiático que iluminó a Japón. No solo por lograr ser por primera vez el número 4 del mundo de su país, sino por todo lo conseguido. Un héroe local.
Deja un palmarés con 12 títulos. Quizá los dos más especiales los logrados en su país. Se coronó en 2012 y 2014 en Tokio, derrotando en las dos finales al cañonero canadiense Milos Raonic. Volvió a intentarlo en 2018, pero se interpuso el ruso Daniil Medvedev para arrebatarle la tercera.
Acarició un Grand Slam. En 2014 llegó a la final del US Open, convirtiéndose en el primer japonés de la historia en hacerlo. Kei era el favorito para levantar el título ante Marin Cilic. El nipón era el número 11 del mundo, pero es que se marcó las mejores dos semanas de su carrera. Ganó a Raonic en octavos, número 6; en cuartos a Wawrinka, número 4; y en semifinales al entonces número 1, Novak Djokovic.
Sin embargo, Cilic le arrebató el sueño. El croata, que partía como número 16 del mundo, ganó en cuartos a Berdych y en semifinales a Federer, y aprovechó la oportunidad de su vida. Nishikori tampoco pudo levantar un Masters 1000. Fueron cuatro finales perdidas: Madrid, Miami, Canadá y Montecarlo.
There’s only one Kei Nishikori 🫶@keinishikori pic.twitter.com/bd5pKrvvp4
— ATP Tour (@atptour) October 1, 2026
Sin duda, el logro más importante de su carrera llegó en Río 2016. El japonés se colgó la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos tras ganar a Rafa Nadal 6-2, 6-7 y 6-3 en 2 horas y 50 minutos de partido. Una auténtica gesta, ya que al saltar a pista solo le había ganado en 1 de 10 partidos. Y Nishikori dio a Japón el primer metal en tenis de su historia.
A la sombra del ‘Big 3’
Puede que Kei Nishikori naciese en una época equivocada para levantar grandes títulos. Un tenista extraordinario en la era de los extraordinarios. El ‘Big 3’ dominó el panorama tenístico durante más de dos décadas.
Cuando Kei empezó a ser profesional, ya dominaba Roger Federer, con el que se lleva ocho años de edad. Luego Nadal, que solo era tres años mayor. Y después se sumó ‘Nole’, siendo el japonés dos años más joven. Entre los tres gigantes se repartieron 296 títulos, 66 de ellos, Grand Slams. Una auténtica salvajada.
De todas formas, Nishikori puede decir que ganó a los tres al menos una vez en su carrera. A Nadal en 2 ocasiones de 14; a Federer 3 veces de 11; y a Djokovic en 2 de 20, destacando las semifinales del US Open en las que alcanzó por única vez la final de un Grand Slam.
Las lesiones como compañero de viaje
Seguramente Kei Nishikori hubiese estirado su carrera si su cuerpo le hubiese acompañado, pero no ha sido así. En Washington de este año explicó la razón de por qué se retiraba: «Tenía dolor en tres o cuatro partes del cuerpo y me di cuenta de que era incapaz de tomar la decisión de volver a ponerme físicamente a punto para luchar otra vez en la pista», contó.
Son numerosas las lesiones que ha sufrido Nishikori, como en 2017 con una cirugía de muñeca y en 2019 de codo, pero sin duda la más importante fue la cadera. Nishikori pasó por el quirófano en febrero de 2022 para evitar el destino de Bob Bryan y Andy Murray, quienes lucen caderas de metal.
«Mi cadera no estaba tan mal, no como la de Andy», dijo Nishikori para la ATP aquel año. «Raspamos un poco de hueso y también tuve un pequeño desgarro en el labrum. Si hubiera seguido jugando sin la cirugía, podría haber tenido que hacer algo como lo que hizo Andy. Afortunadamente, me enteré antes de que se pusiera realmente mal», concluyó.
Un año y medio después, Nishikori regresó a las pistas, pero en los últimos tiempos volvieron a aparecer más molestias, como en el hombro derecho y después en la espalda. Un sinfín de problemas que, a sus 36 años, suponían una cuesta arriba demasiado empinada para un cuerpo que ya no le acompañaba.
Frances Tiafoe fue quien compartió los últimos raquetazos del japonés en una pista que le vio triunfar. El estadounidense derrotó al ídolo local por un doble 6-4 y acabó aplaudiendo a Nishikori, con quien seguramente creció viéndole por televisión. Se apaga otro jugador que marcó una época. Un gladiador que supo brillar en la época estelar del ‘Big 3’.