El Albacete es colista, con un punto y cuatro goles en siete jornadas. Todo ello, unido a una plaga de lesiones, está condicionando severamente el inicio de temporada en el equipo de Alberto González.

Del éxtasis de la Copa a un inicio liguero preocupante

La pasada temporada fue un curso memorable para el Albacete. Eliminar al Real Madrid en Copa del Rey fue toda una gesta a pesar de que el conjunto del debutante Álvaro Arbeloa no afrontaba su mejor momento. Aquella noche en el Carlos Belmonte fue el preludio de un final de temporada tranquilo, en el que Alberto González selló su renovación hasta 2027 tras sumar 59 puntos y terminar con un parcial de 12 puntos en los últimos cinco partidos.

El verano dejó algunas salidas importantes. La más sensible, precisamente, la del héroe de la Copa: Jefté Betancor, que firmó por la UD Las Palmas tras finalizar contrato con el Olympiacos. Toché, en su labor de director deportivo, tenía difícil suplir los 18 goles totales que marcó el punta grancanario durante la temporada.

Desde entonces, todo ha dado un giro de 180 grados. La Segunda División no espera a nadie. El ‘Alba’ se ha visto colista en un turbulento inicio de temporada en el que todavía no ha sido capaz de ganar un encuentro, con la agridulce sensación de estar haciendo buenos partidos, pero con una falta de contundencia en las áreas que está penalizando al conjunto del Carlos Belmonte.

Menos puntos que juego

La falta de gol es uno de los problemas más importantes que están arrastrando los manchegos. Su falta de anotación no reside tanto en la escasez de ocasiones como en la efectividad: es el segundo equipo de la liga con el índice de conversión más bajo y el sexto con mayor número de situaciones claras falladas.

En defensa, es el tercer equipo con más goles esperados en contra de la categoría. Está concediendo ocasiones propicias para que los rivales vean portería y 90 minutos en Montilivi bastaron para demostrarlo. Nada más empezar, el Girona ya iba por delante tras un centro al segundo palo de Álex Moreno, tocado por Boñar y rematado por Abel Ruiz. Poco antes del descanso, una conducción dirigida por Carles Pérez derivó en el segundo tanto, de Donny van de Beek. Dos acciones mal defendidas, dos goles.

El Albacete tuvo oportunidades claras (repartidas en 20 disparos) para haber podido empatar el partido. Al igual que contra el Córdoba, donde el guion fue muy diferente pero el desenlace, idéntico. Incluso empezando el encuentro con un gol en el primer minuto de Álex Rubio y generando ocasiones para haber sentenciado mucho antes, los andaluces aprovecharon los peores momentos del equipo manchego en la segunda mitad para llevarse tres puntos del Carlos Belmonte.

Confianza en el entrenador… de momento

Alberto González conserva, por ahora, el respaldo de la entidad y del vestuario. La plantilla ha manifestado públicamente su apoyo al técnico, mientras el club decidió mantenerlo después de analizar el comienzo de temporada. La continuidad, sin embargo, está ligada a los resultados. Toché evitó garantizar que González siga en el cargo si el equipo pierde ante el Eibar.

Ahora mismo, los de Jokin Aranbarri son el peor rival posible para intentar salir de una crisis. Un equipo que genera situaciones de peligro constantemente gracias a un ritmo altísimo de juego que desemboca en multitud de situaciones de gol que está sabiendo aprovechar. Capaz de forzar errores y penalizar al rival, el Eibar es todo lo contrario a lo que es el ‘Alba’: un equipo con la moral por las nubes y una eficacia goleadora admirable.

Una enfermería plagada de lesionados

Y por si fueran pocos los problemas del Albacete, para el partido ante el Eibar cuenta con nueve bajas que están lastrando las alineaciones de Alberto González: ocho por lesión, una por sanción (Ortuño vio la roja en Montilivi en el tiempo de descuento). El técnico está completando convocatorias con futbolistas del filial. En Girona, hasta cinco jugadores de la cantera ocuparon plaza en el banquillo.

Las lesiones están impidiendo que se consolide una pareja de centrales. Con Pepe Sánchez, Javi Moreno y Jesús Vallejo fuera de combate, Carlos Neva está jugando de central y Agus Medina, de lateral izquierdo. Arriba, Munir solamente ha podido disputar 18 minutos contra el Oviedo. Obeng estará KO toda la temporada por una grave lesión de rodilla, mientras que Antonio Puertas continúa recuperándose de una rotura de cruzado. Un panorama desolador que hace más difícil encontrar soluciones para salir de la crisis.

Algo a lo que agarrarse

Si empieza a recuperar activos, el equipo dispone de futbolistas con calidad para competir como lo venía haciendo hasta esta temporada. Pero, independientemente de las lesiones y los problemas en las áreas, el Albacete debe insistir en su modelo de juego. Tiene una propuesta vertical, con capacidad para trenzar juego entre líneas a base de asociaciones rápidas.

Es esa idea la que tiene explotar para convertir cuanto antes sus buenas fases de juego en puntos. Eso sí, si su pegada no aumenta en los próximos encuentros, la salvación va a ser imposible sin una mejor defensa del área. Alberto González necesita encontrar la vía para que su equipo no permita segundas jugadas ni remates en el segundo palo (su principal lastre). El Albacete todavía tiene margen para reaccionar, pero debe dejar de merecer y empezar a sumar.