La costa del Maresme vuelve a llenarse de triatletas. El IRONMAN Calella-Barcelona se disputa el domingo 4 de octubre desde las 8:00 en la playa Gran de Calella, en la duodécima edición de una de las pruebas de larga distancia más multitudinarias de Europa.
Una prueba de 226 kilómetros
El recorrido es el de cualquier Ironman: 3,8 kilómetros de natación, 180,2 de bicicleta y un maratón de 42,2 para cerrar el día. En Calella, la natación se hace a una sola vuelta en el Mediterráneo, con el agua en torno a los 22 grados, y la carrera a pie se completa en tres vueltas por la costa.
El segmento ciclista discurre por las carreteras del Maresme, con un trazado rápido que ha convertido a Calella en una de las pruebas más veloces del calendario. En 2024, los cuatro primeros clasificados bajaron de las siete horas y 40 minutos, con maratones por debajo de las dos horas y 42 minutos.
El clima también ayuda. En octubre, la temperatura y la humedad apenas cambian entre el amanecer y la tarde en la costa catalana, así que el viento es el único factor variable, con diferencias entre las primeras horas de la mañana y el tramo final de la jornada.
El récord de Stratmann y el triunfo de Marta Sánchez
La edición de 2024, la del décimo aniversario, dejó dos nombres para la historia de la prueba. El alemán Jan Stratmann ganó con un tiempo de 7:28:25, el mejor de la historia de la prueba, aunque aquel día el segmento ciclista midió 175 kilómetros y el de carrera a pie, 41.
La catalana Marta Sánchez se impuso en categoría femenina en 8:31:32, la mejor marca de una española en un IRONMAN.
Sánchez construyó aquella victoria desde el agua: salió de la playa de Calella en primera posición, con cuatro minutos de ventaja sobre Sarissa de Vries, firmó el segundo mejor tiempo en bicicleta y aguantó en el maratón el empuje de la sueca Sara Svensk, ganadora en Calella en 2019.
La victoria llegó solo 14 días después de su sexto puesto en el Mundial de Niza. Sánchez fue así la primera profesional española en completar dos IRONMAN en dos semanas.
Aquella jornada tuvo también acento español en la clasificación masculina. Mikel Ugarte fue cuarto y primer español, un resultado que anticipaba su progresión: dos años después, tanto Ugarte como Sánchez se han clasificado como profesionales para el Mundial de Kona del 10 de octubre.
La prueba de 2025 fue distinta. No hubo categoría profesional y la victoria fue para triatletas de grupos de edad: el británico Fraser Minnican en hombres y la danesa Janette Dommer en mujeres, que cruzó la meta en 9:20:22 tras bajarse de la bicicleta en primera posición.
Detrás de Dommer terminaron Willoughby, a poco más de cinco minutos, y la belga Fridel Cuypers, que protagonizó la gran remontada del día para completar el podio femenino con 9:26:22 tras un maratón muy sólido.
Más de 3.000 triatletas de todo el mundo
La cifra de participación es la gran seña de identidad de Calella. En 2025, más de 3.000 triatletas tomaron la salida en una prueba que agotó sus inscripciones seis meses antes, y la organización abrió las plazas para 2026 apenas dos días después de terminar aquella edición.
Este año la cifra vuelve a crecer. Para el domingo hay más de 3.300 triatletas inscritos, y el 57,3% competirá por primera vez en una prueba IRONMAN, según la Federación Española de Triatlón.
El público internacional domina la parrilla. En la edición del décimo aniversario, el 89% de los participantes llegó del extranjero, de hasta 91 nacionalidades distintas, lo que convierte el fin de semana en un escaparate turístico para toda la comarca y para la ciudad de Calella.
Entre los aficionados que la completan cada año aparecen caras conocidas. En 2025 terminaron la prueba el creador de contenido Sergio Turull, conocido como Pitufollow, en poco más de diez horas, y el actor indio Milind Soman, una estrella en su país, que necesitó casi 15 horas.
Evento de excepcional interés público
El Gobierno reconoció en 2025 la importancia de la prueba. Un real decreto ley publicado en el Boletín Oficial del Estado del 9 de julio de aquel año la declaró evento de excepcional interés público, una figura que reconoce su peso deportivo, económico y social para el territorio que la acoge.
La prueba nació en 2014 y ha crecido hasta convertirse en una referencia del circuito IRONMAN en Europa. Es además puntuable para el ranking nacional de media y larga distancia de la Federación Española de Triatlón, lo que atrae también a los triatletas españoles que compiten por esa clasificación.
Una puerta hacia Hawái
Para muchos participantes, Calella es algo más que un reto personal. La prueba reparte 55 plazas para el Mundial de Kona de 2027, en Hawái, con el nuevo sistema de IRONMAN: cada grupo de edad tiene una plaza garantizada para su ganador y el resto se reparte según el rendimiento.
Ese sistema compara el tiempo de cada triatleta, ajustado por edad y sexo, con el llamado Kona Standard, la media de los más rápidos de su categoría en las últimas ediciones del Mundial. Ya no basta con ganar a los rivales del día; cuenta lo cerca que se esté de la élite de la franja.
La coincidencia de fechas es llamativa. Calella se corre seis días antes del Mundial de Kona, que el 10 de octubre vuelve a reunir a hombres y mujeres en una sola jornada, con cinco profesionales españoles en la salida. Quienes consigan plaza el domingo miran ya a la edición de 2027.
Cómo vivir la carrera
La salida desde la playa Gran es uno de los momentos más vistosos del día, con miles de triatletas entrando al agua por oleadas. El paseo marítimo y el centro de Calella concentran después el ambiente de la carrera a pie, con varios pasos por la misma zona que permiten ver a los participantes en distintos momentos.
La jornada se alargará hasta la noche, cuando los últimos triatletas crucen la meta. El domingo 4, Calella volverá a ser la capital del triatlón de larga distancia en España, con miles de historias personales repartidas entre la playa, las carreteras del Maresme y el paseo marítimo. La edición de 2027 ya tiene fecha: el 3 de octubre.