La RFEN recupera el Campeonato de España de piscina corta que había eliminado y lo convierte en la puerta a Pekín
El Mundial de piscina corta se nada en Pekín del 1 al 6 de diciembre. La RFEN fija dos selectivos y permite elegir entre el Cubo de Agua y el US Open de Austin.
La natación española ya sabe cómo se va a Pekín, y el camino pasa por un campeonato que la propia federación llegó a suprimir. El Mundial de piscina corta se disputa del 1 al 6 de diciembre en el Centro Acuático Nacional.
La Real Federación Española de Natación publicó los criterios de selección con meses de antelación, algo que no siempre ocurre. Y lo hizo con una novedad que no tiene precedentes recientes.
Los nadadores que cumplan los requisitos podrán elegir entre el Mundial chino y el US Open, que se nada en piscina larga en Austin del 3 al 5 de diciembre, prácticamente en las mismas fechas.
El Cubo de Agua, otra vez
La sede tiene peso propio. El Centro Acuático Nacional de Pekín es el edificio que el mundo conoce como el Cubo de Agua, construido para los Juegos Olímpicos que se celebraron allí en 2008.
En esa piscina Michael Phelps ganó sus ocho oros, el registro que sigue definiendo la disciplina casi dos décadas después. Volver allí para un Mundial es una decisión con intención simbólica.
World Aquatics anunció la concesión a la capital china durante el Mundial de Singapur, en julio de 2025, tras un proceso de licitación competitivo, y confirmó las fechas en septiembre de ese mismo año.
El aval de la ciudad no es una cifra suelta, son sus citas: el Cubo de Agua albergó la natación de 2008 y el hielo de los Juegos de Invierno de 2022, y Pekín es la primera ciudad doblemente olímpica. En 2029 organizará el Mundial completo de deportes acuáticos.
Será la 18ª edición del Mundial de piscina corta y la tercera que se disputa en China, tras Shanghái en 2006 y Hangzhou en 2018. World Aquatics estrenará allí semifinales y finales de diez calles en las pruebas de hasta 400 metros.
La cita se nada en 25 metros, no en 50. Es la variante corta, con más virajes y más impulsos, en la que los tiempos son siempre mejores y las jerarquías no siempre coinciden.
El campeonato que volvió
Para entender la letra pequeña de estos criterios hay que retroceder. En noviembre de 2023, la RFEN eliminó el Campeonato de España de piscina corta y renunció al Europeo al arrancar el ciclo olímpico de París.
Aquella decisión dejó a la modalidad corta sin escaparate nacional. La federación priorizó la piscina larga, que es la que reparte medallas olímpicas, y la corta quedó como un apéndice.
Tres años después, ese mismo campeonato reaparece en el calendario de noviembre y lo hace convertido en algo más grande: es el segundo selectivo hacia Pekín.
La estructura es doble. Los seis mejores del Europeo de París, disputado en piscina larga del 10 al 16 de agosto, entran por el primer criterio, y otros seis se deciden en el Campeonato de España de piscina corta.
Ese nacional se nada del 12 al 15 de noviembre en Madrid, y de él salen los seis pasaportes restantes. Solo después la RFEN comunica la lista definitiva.
La federación se reserva además dos plazas adicionales. Pueden ir a especialistas de relevos si hacen falta para completar cuartetos, una cláusula pensada para las pruebas por equipos.
Y hay un tope global. Entre el Mundial de Pekín y el US Open de Austin, la RFEN no pasará de 14 nadadores internacionales, de modo que las dos citas compiten entre sí.
La primera lista ya trajo una sorpresa
Había un nadador al margen de todos esos criterios. Carles Coll, vigente campeón del mundo y de Europa de 200 braza en piscina corta, quedaba seleccionado de forma directa y con derecho a elegir cita.
La RFEN publicó la lista inicial el 3 de septiembre y ahí llegó el sobresalto: no son siete nadadores, son seis. Coll, que tenía el billete asegurado, no aparece convocado para ninguna de las dos competiciones.
La federación no ha explicado la ausencia y en la convocatoria se ha limitado a seleccionar a los seis mejores del Europeo de París. Quedan seis plazas en juego en el nacional de noviembre, más las dos discrecionales hasta el tope de catorce.
Por qué existe la alternativa de Austin
La opción estadounidense responde a un problema viejo de la natación: el calendario. Diciembre cae en mitad de la temporada, y no todos los nadadores quieren afinar la forma en ese punto.
El US Open se nada en piscina de 50 metros, la olímpica. Para quien planifica a largo plazo, competir allí puede ser más útil que buscar una final en el Cubo de Agua.
La RFEN aplica los mismos criterios para acceder a una u otra, y la elección se consensúa con la Dirección Técnica. No es una vía de escape, sino una bifurcación con las mismas exigencias.
Es una fórmula poco habitual en el deporte español, donde lo normal es que la federación decida el destino. Aquí el nadador entra en la conversación, y eso cambia el equilibrio de poder.
Qué cambia entre 25 y 50 metros
La diferencia no es solo la longitud del vaso. En piscina corta hay el doble de virajes, y cada viraje incluye un tramo subacuático que se recorre más rápido que nadando en superficie.
Eso premia perfiles concretos. Los nadadores explosivos y con buena técnica de pared ganan segundos que en la piscina olímpica no existen, y algunos ránkings se dan la vuelta.
Por eso los récords de las dos modalidades se contabilizan por separado. Un tiempo de 25 metros no se compara con uno de 50, ni World Aquatics lo homologa como tal.
También cambia el calendario mental del nadador. La corta se disputa en invierno y la larga en verano, así que preparar las dos obliga a partir la temporada en dos picos.
Ahí está el nudo de todo este asunto. La federación española lleva años decidiendo cuánto invierte en cada mitad del año, y este ciclo ha decidido invertir en las dos.
Cuándo se sabrá la lista
El calendario deja el desenlace para el otoño. El segundo selectivo se disputa en noviembre, así que la relación definitiva de nadadores no se cerrará hasta entonces.
Ese margen tan corto es habitual en la piscina corta. Entre el último selectivo y el campeonato apenas hay semanas, y la planificación se hace sobre la marcha.
Quién puede estar
El referente sigue siendo Hugo González, que en 2024 se proclamó campeón del mundo de 200 espalda en Doha con su mejor marca personal, una de las cimas recientes de esta natación.
Su relación con la piscina corta, sin embargo, no ha sido lineal. Relevo ya contó cómo la selección afrontó un Mundial de esta modalidad sin sus grandes estrellas, un escenario que la federación quiere evitar ahora.
El resto del bloque llega marcado por el Europeo absoluto de piscina larga, disputado en París del 10 al 16 de agosto. Ese campeonato es la referencia inmediata de forma.
La lectura de fondo es la interesante. La RFEN pasó de borrar la piscina corta del mapa a construir alrededor de ella un sistema selectivo con dos puertas, un tope de 14 plazas y una decisión compartida con los nadadores.
Queda por ver si el cambio de criterio se traduce en resultados. Pero al menos, por primera vez en varios ciclos, las reglas están escritas antes de la carrera.