Champions de 24 equipos: así funciona el nuevo formato de la EHF
La Champions de balonmano estrena formato en 2026/27: 24 equipos y seis grupos. Te explicamos cómo avanza el Barça, único español.
La EHF Champions League masculina de balonmano arranca la temporada 2026/27 con un formato nuevo de arriba abajo: pasa de 16 a 24 equipos y de dos grupos de ocho a seis grupos de cuatro.
Para el aficionado español el cambio no es un tecnicismo lejano, porque reordena el calendario europeo del Barça, único representante de la ASOBAL en la máxima competición continental. Conviene entender cómo se avanza, quién cae y dónde se corona el campeón antes de que ruede el primer balón, previsto para el 9 de septiembre.
De 16 a 24: qué cambia en la estructura
El salto más visible es de tamaño. La competición pasa de 16 a 24 clubes y sustituye los dos grupos de ocho por seis grupos de cuatro, un reparto que el Comité Ejecutivo de la Federación Europea (EHF) aprobó en octubre de 2025 y cerró en detalle en su reunión de diciembre en Róterdam.
La primera fase conserva el sistema de ida y vuelta, de modo que cada grupo disputa seis jornadas completas antes de que se reparta un solo billete hacia la siguiente ronda.
El matiz que la EHF repite es que el número total de partidos no crece pese a la ampliación, un detalle pensado para no colisionar con el calendario internacional de selecciones.
Para un club como el Barça, que compite en varios frentes a la vez, ese equilibrio de fechas pesa mucho, porque la Champions se solapa cada semana con la Liga ASOBAL, la Copa del Rey y las ventanas de la selección española.
El contraste con el modelo anterior explica la magnitud del giro. Hasta la 2025/26, la Champions reunía a 16 equipos en dos grupos de ocho, con los mejores accediendo directamente a unos octavos de final a doble partido.
El nuevo diseño multiplica los grupos, reparte más cruces desde el otoño y alarga la vida europea de más clubes, que es justo lo que la EHF perseguía al abrir el torneo.
Cómo se sube y cómo se cae en la fase de grupos
Aquí está el corazón del sistema. Los dos primeros de cada grupo de cuatro avanzan a la ronda principal, la llamada Main Round; los terceros y cuartos, en cambio, no quedan del todo fuera de Europa, porque descienden a la EHF European League, la segunda competición continental del balonmano de clubes.
El nuevo cruce con la European League cambia por completo la lectura de la primera fase. Caer al tercer o cuarto puesto ya no significa el adiós al curso europeo, sino un cambio de escenario hacia un torneo de menor caché.
Para los clubes de la ASOBAL que aspiren al continente, la red de segundas oportunidades se amplía, aunque el objetivo declarado de un grande siga siendo pelear por seguir en la Champions.
En la práctica, el seguidor tendrá que mirar dos cosas a la vez. La clasificación de su grupo de cuatro, para saber si el equipo pelea por el primer o el segundo puesto, y la lógica de desempate, que premia antes que nada los enfrentamientos directos.
Con seis jornadas por delante y rivales de nivel, cada punto pesa desde el arranque, sin el margen que antes diluía un tropiezo en un grupo largo de ocho.
La ronda principal y el acceso a los cuartos
Superada la fase de grupos, la Main Round reduce el campo a 12 supervivientes repartidos en dos grupos de seis, que vuelven a jugar todos contra todos a ida y vuelta desde noviembre. Los cuatro primeros de cada grupo se clasifican para los cuartos de final, de manera que solo ocho equipos pelean el título cuando llega la primavera.
Tampoco en esta ronda la caída es absoluta. Los quintos de cada grupo enganchan los octavos de la European League, mientras que los sextos sí se despiden de toda competición continental. Los cuartos se juegan a doble partido a caballo entre marzo y abril, y de esa criba final salen los cuatro invitados de Colonia, el único cruce puramente eliminatorio de todo el recorrido.
Colonia, el destino que no se toca
En medio de tantos cambios, el gran escenario permanece intacto. La Final Four vuelve al Lanxess Arena de Colonia, donde se corona al campeón de forma ininterrumpida desde 2010, con fecha prevista para el 12 y 13 de junio de 2027.
Que ese punto de llegada no se mueva es una decisión deliberada, porque Colonia es la marca del torneo, su imagen reconocible cada verano europeo. La EHF y la ciudad ya han extendido el acuerdo hasta 2029, y la demanda respalda la apuesta: las primeras 14.000 entradas para la Final Four de 2027 se agotaron en apenas 24 horas.
Más mercados y una sola bandera española
Detrás de la reforma hay una lógica comercial explícita. La EHF ha ampliado para abrir nuevos mercados y dar peso a cada jornada, con una regla de protección que impide más de tres clubes por país y evita duelos entre compatriotas en la fase de grupos. El presidente Michael Wiederer defendió que el producto resultará más competitivo y atractivo para aficionados, medios y patrocinadores.
La ampliación también premia caminos nuevos hacia la elite. El MT Melsungen, dirigido por el técnico español Roberto García Parrondo, entró en la Champions como vencedor de la pasada European League, una vía de ascenso que abre la puerta a más historias con acento español dentro del cuadro. La huella nacional, por tanto, no se limita al azulgrana.
Aun así, el nuevo mapa deja para España una foto agridulce. La ampliación abrió la opción real de un segundo equipo, pero ni el Logroño ni el Granollers entraron en la lista final, así que el Barça repite como único español en la Champions y ambos clubes de la ASOBAL disputarán la European League.
El vigente campeón quedó encuadrado en el grupo E, con debut previsto en el Palau frente a Montpellier, Dinamo de Bucarest y Aarhus. El resultado global es un torneo más largo, con más cruces y menos margen para una eliminación temprana.
Entender esa red de segundas oportunidades cambia cómo se lee cada jornada, con el Barça obligado un año más a sostener la única bandera española hasta la primavera de Colonia.