Vuelve la Liga ASOBAL y vuelve la Copa: un Logroño-Barça para abrir el curso
La Liga ASOBAL arranca el 12-13 de septiembre y recupera la Copa dentro de la jornada 1: un Logroño-Barça a un solo partido reparte el primer título.
El balonmano español ya sabe cuándo y cómo vuelve. ASOBAL publicó el 16 de julio el calendario de la Liga NEXUS ENERGÍA ASOBAL 2026/27, que arrancará el fin de semana del 12 y 13 de septiembre, y lo hizo con una decisión que reparte un título en la primera jornada.
La Copa ASOBAL regresa tres años después y se disputa dentro del estreno liguero, a un solo partido, entre el campeón y el subcampeón del curso anterior. El escenario es el Palacio de los Deportes de Logroño, donde el Dicorpebal Logroño La Rioja recibe al Barça para abrir la temporada con algo más que dos puntos en juego.
Un calendario de 30 jornadas con truco de estreno
La competición mantiene su formato reconocible: 16 equipos, 30 jornadas y 240 partidos que se extenderán hasta el fin de semana del 5 y 6 de junio de 2027. Sobre ese esqueleto habitual, la novedad no está en el número de encuentros, sino en que la jornada inaugural estrena y reparte trofeo.
El sorteo dejó en la primera fecha el Dicorpebal Logroño-Barça, y ese choque concreto llevará la etiqueta de 34ª Copa ASOBAL: quien gane el partido se lleva la Liga en su primer día y también una copa.
La fórmula rompe con lo que era la Copa ASOBAL clásica, un torneo de cuatro equipos jugado a finales de diciembre en una sede fija y rotatoria. Ahora no hay concentración ni sede propia, sino un único partido integrado en el calendario regular.
Es una manera de recuperar un nombre con historia sin montar un evento aparte, y de dar al arranque de septiembre un titular que va más allá del reparto de puntos.
Por qué a la Liga le interesa un trofeo en septiembre
La lectura interesante es de producto, no solo deportiva. La Copa ASOBAL desapareció en 2023, cuando la última edición se jugó en León y quedó sustituida por la Copa de España que organiza la Federación.
Recuperarla en formato de partido único permite a la patronal esquivar el choque competencial con la Federación, que se reserva la potestad de organizar competiciones oficiales de ámbito estatal. Los clubes lo aprobaron en asamblea la pasada primavera y lo han encajado como reconocimiento al ganador de esa primera jornada.
El contexto ayuda a entender el movimiento. La Liga afronta el curso sin una plataforma de televisión estable tras el cierre de la ventana que emitía sus partidos, un vacío que reduce el escaparate de una competición que aspira a profesionalizarse.
En ese cuadro, abrir la temporada con un título que repartir es una forma barata y eficaz de generar relato desde el primer día, sin esperar meses a que la clasificación cuente algo.
Logroño-Barça, una final de mayo repetida en septiembre
Para el Dicorpebal, el sorteo tiene algo de guion cerrado. El último partido de los riojanos en la temporada 2025/26 fue precisamente ante el Barça, el 31 de mayo y en su propio Palacio de los Deportes.
Tres meses después vuelven el mismo rival y el mismo escenario, ahora para inaugurar el curso con una copa sobre la mesa. El proyecto que dirige Miguel Ángel Velasco arranca, por tanto, con la prueba más exigente posible y con público en casa.
El atractivo está en la asimetría. Recibir al vigente dominador del balonmano español en la primera jornada es un examen de máxima dificultad y máxima visibilidad, con el matiz de que un equipo sin rodaje siempre deja una rendija a la sorpresa en septiembre.
Para Logroño, medirse al campeón en el estreno es un escaparate que pocos clubes de la categoría tienen, y una oportunidad de arrancar la temporada con un golpe de efecto.
El Barça llega con todo por revalidar
Enfrente estará el equipo de Carlos Ortega, que la pasada campaña ganó los siete títulos que disputó: Liga, Copa del Rey, Copa de España, las dos supercopas, el Mundial de Clubes y la Champions.
Con la Copa ASOBAL de nuevo en el calendario, el conjunto azulgrana afronta una temporada en la que puede optar a ocho trofeos, una cifra que resume su distancia con el resto y que convierte cualquier título doméstico en una obligación más que en una meta.
La hegemonía azulgrana es también el gran condicionante del relato liguero. El Barça es el equipo más laureado de la historia de la Copa ASOBAL y ganó la última que se disputó, en 2023, de modo que parte como favorito indiscutible al primer título del curso.
La duda razonable no es tanto quién ganará la Liga como cuánto tardará el resto en arañarle algo, y la jornada 1 ofrece a Logroño la primera ocasión para intentarlo.
Una temporada con fuerte acento territorial
Más allá del duelo inaugural, el calendario dibuja un mapa reconocible del balonmano español, con clubes repartidos por Logroño, Barcelona, Granollers, Irún, Ciudad Real, León o Sevilla.
El arraigo regional es el verdadero motor de afición de la competición, y el sorteo ya ha marcado sus grandes citas: el derbi catalán entre el Fraikin Granollers y el Barça se jugará en las jornadas 8 y 23, y el clásico entre el Bidasoa Irún y el propio Granollers caerá en las jornadas 13 y 28.
La nómina de 16 equipos incorpora savia nueva con tres ascendidos, el Fertiberia Puerto Sagunto, el Cajasol Sevilla Proin y el Horneo EÓN Alicante, que estrenan o recuperan sitio en la élite.
A ellos se suman escenarios que ya funcionan como reclamo, como el Quijote Arena del Caserío Ciudad Real, donde el año pasado se vivió la mejor entrada de la Liga en más de una década y adonde el Barça acudirá en la jornada 18.
Septiembre marca así el arranque real de un deporte que en España vive de sus derbis y de sus pabellones llenos. La Copa ASOBAL en la primera jornada es el gancho, pero la temporada larga se decide en los pabellones de media España, semana a semana, desde Logroño hasta Sevilla.