Teresa Perales sigue: la nadadora que a los 50 no se baja del podio
A los 50 años, Teresa Perales sigue ganando y becada en el Plan ADOP 2026 mientras el deporte paralímpico español busca cómo relevarla.
Teresa Perales cumplió 50 años sin bajarse del podio: sigue en el Plan ADOP 2026, sigue ganando en las Series Mundiales y sigue apuntando a Los Ángeles 2028. Su permanencia retrata también al equipo paralímpico español que, mientras la ovaciona, busca la manera de relevarla.
Una veterana en un equipo que quiere rejuvenecer
A los 50 años recién cumplidos, el 29 de diciembre, la nadadora zaragozana es el rostro más reconocible del deporte paralímpico español y, a la vez, el ejemplo exacto de lo que el Comité Paralímpico Español intenta cambiar. Su continuidad plantea una pregunta incómoda que el propio Comité ha puesto sobre la mesa: la del recambio generacional.
Perales figura entre los 191 beneficiarios del Plan ADOP 2026, el programa de becas con el que el Comité Paralímpico prepara a sus deportistas rumbo a los próximos Juegos. Dentro de ese listado, publicado en abril de 2026, la natación es el bloque más numeroso, con 27 nombres becados.
Estar becada no es lo mismo que competir
Aparecer en una lista de ayudas no equivale a seguir en activo, y ahí está la trampa a la hora de contar el caso Perales. El ADOP reparte becas de entre 2.750 y 300 euros mensuales, y hacerlo no confirma por sí solo que compitas: solo dice que el sistema te respalda.
La diferencia importa porque el propio programa mira hacia delante, no hacia atrás. Las cuantías se calculan por opciones reales de medalla en Los Ángeles 2028 o en los Alpes Franceses 2030, es decir, por proyección de podio, no por palmarés ya cerrado. Perales entra en esa cuenta por lo que aún puede rendir.
La temporada 2026 despeja las dudas
Lo que confirma que sigue en la élite no es la beca, sino la piscina. A finales de mayo de 2026 se llevó dos oros y una plata en las Series Mundiales de Fuji-Shizuoka, en Japón, la sexta parada del circuito.
El primero de esos oros vino con marca. En la serie de clasificación de los 150 metros estilos SM2 paró el crono en 4:17.71 y batió el récord del mundo de la distancia, el único del campeonato, antes de ganar la final.
Al día siguiente firmó las otras dos. Plata en los 50 metros espalda, con 1:13.51, y oro en los 50 braza, con los que se cerraba el programa individual, a sus 50 años recién cumplidos.
Semanas antes, en Berlín, se había colgado el oro en los 50 metros libre dentro del mismo circuito internacional. Son resultados de este 2026, no viejas glorias de archivo: la aragonesa gana y bate marcas nadando solo con el brazo derecho, algo que ella misma tardó en aceptar dentro del agua.
Detrás de esos registros hay una estructura pequeña y estable. Perales compite con el Club de Natación Pozuelo y entrena a las órdenes de Darío Carreras, que resumió el récord de Japón con una frase seca: «Era el primer objetivo del año y ella no falla».
Ese detalle explica su dimensión actual. Tras los Juegos de Tokio, en 2021, perdió la movilidad del brazo izquierdo por la misma neuropatía que la dejó en silla de ruedas a los 19 años, y tuvo que aprender a competir con un solo brazo. Volvió a la piscina desde cero y siguió subiendo al podio.
El antecedente reciente refuerza el presente. En el Mundial de Singapur de septiembre de 2025 fue subcampeona en los 200 metros libre de su categoría y alcanzó la medalla número 95 de su carrera. La cuenta, sumando Juegos, Mundiales y Europeos, no ha dejado de crecer temporada a temporada.
Solo en Juegos Paralímpicos, su cuenta se detiene en 28 medallas, las mismas que atesora Michael Phelps en la natación olímpica. Perales igualó al estadounidense en París 2024, con un bronce que la confirmó como la deportista española más laureada en toda la historia de los Juegos.
El desglose explica por qué se la llama leyenda. Siete oros, diez platas y once bronces repartidos en siete Juegos consecutivos, de Sídney 2000 a París 2024, sin faltar a ninguno desde que se subió a un podio por primera vez.
La pirámide de edad que el Comité quiere invertir
El caso Perales cobra su verdadero sentido dentro de un plan más amplio. El Comité Paralímpico Español aprobó el ADOP 2025-2028 con un objetivo declarado por escrito: invertir la pirámide de edad del equipo e incrementar la presencia de mujeres y de deportistas con gran discapacidad de cara a los próximos ciclos.
El empeño tiene respaldo económico. El Comité Paralímpico quiere elevar el presupuesto del ADOP hasta el entorno de los 26 millones de euros de cara a 2028, desde los algo más de 20 con los que preparó París 2024. La apuesta por el relevo, en consecuencia, va acompañada de dinero.
Para lograrlo, el Comité refuerza dos programas concretos. Promesas Paralímpicas selecciona a jóvenes con proyección en siete deportes, la natación entre ellos, y los acompaña hasta el alto nivel. Relevo Paralímpico, junto a las comunidades autónomas, acerca la práctica a niños con discapacidad que todavía no la han descubierto.
El detalle territorial no es menor para esta historia. Relevo Paralímpico funciona ya en seis comunidades y aspira a implantarse en otras, entre ellas Aragón, la tierra de la propia Perales, donde tiene hasta una estatua y donde ha lamentado en más de una ocasión la falta de una federación de deporte adaptado que sostenga la base.
Ahí asoma la paradoja de fondo. Perales es a la vez el argumento del proyecto, porque demuestra que una veterana rinde al máximo, y su contraargumento, porque el equipo que la aplaude necesita encontrar quién ocupe su calle el día que ella decida salir por la puerta.
Kocaeli y el horizonte de Los Ángeles
El calendario, mientras tanto, no le da respiro. El Campeonato de Europa de paranatación se disputa del 7 al 12 de septiembre de 2026 en la Piscina Olímpica de Gebze, en Kocaeli (Turquía), y marca la gran cita continental del curso para una selección española que llega con nombres en forma.
Su horizonte, en todo caso, tiene nombre propio y fecha lejana: Los Ángeles 2028. Serían sus octavos Juegos Paralímpicos y la ocasión de perseguir la medalla número 100 de su carrera, una cifra redonda que ella misma ha convertido en meta pública y que explica por qué no se plantea el adiós todavía.
Después sí llegará la retirada, que ha situado unos meses más tarde de esos Juegos para no eclipsar la competición con la despedida. Hasta entonces, cada carrera suya funciona como un recordatorio doble: de lo que aún da una leyenda y de la urgencia de preparar a quien venga detrás.