El reencuentro de Inglaterra con su viejo orgullo

Inglaterra ha llegado a semifinales por cuarta vez en su historia con una serie de cambios potentes para evolucionar de la mano de un estratega como Tuchel.

Harry Kane, en primer plano, celebra junto a varios de sus compañeros el pase de Inglaterra a las semifinales del Mundial 2026.
AP Photo/George Walker IV

La llegada de la selección de Inglaterra a semifinales no es una casualidad y ha sido fruto de una potente mezcla entre la exigencia de un Tuchel que se ha presentado con las ideas muy claras en el Mundial y una plantilla que ha sabido salir de los enredos con herramientas muy diversas.

De las dudas al convencimiento

La convocatoria dejó muchas dudas sobre si los ‘Three Lions’ podían acercarse al objetivo. Más allá de los citados, la ausencia de jugadores como Cole Palmer o Phil Foden llamaron poderosamente la atención, además de dejar en casa a Trent Alexander-Arnold, uno de los hombres clave en procesos anteriores con Southgate.

Pero Thomas Tuchel mostró sus porqués en pocos partidos. Las razones del alemán se vieron en los espacios en la frontal. Sobre todo, dejando a Kane toda la potestad del ritmo y la oportunidad en ataque del juego de Inglaterra.

Con tantos gallos en la frontal, en el caso de haber citado a Palmer o Foden, esa disputa por la batuta hubiera existido en cada duelo inglés. Sin ellos, la idea de Tuchel no corría peligro y las claves que tenía en la cabeza tomaban forma.

Las claves de esta Inglaterra en 2026

Una de esas claves, sin la cual no se entiende el éxito, es cómo interpreta Inglaterra el espacio de Harry Kane. El jugador del Bayern es mucho más importante de lo que parece. En lo que llevamos del Mundial 2026, son seis goles y una asistencia, ejerciendo como ‘9’, pero también como elemento integrador de juego en la frontal.

Este Mundial, de hecho, ha sido la oportunidad perfecta para que Jude Bellingham refuerce la visión de que su posición ha de ser la de llegador para sacar el mejor jugo a su fútbol. El inglés ha generado los mismos goles que Kane (similares números) y lo ha hecho como un resorte intercambiable en esa posición de interior con llegada.

Pero, por detrás, más allá de la visión general del mediocampo, hay que entender y valorar el peso del bastón de mando de Declan Rice. El jugador del Arsenal está en todas. Capacidad para dar pases clave, para crear oportunidades y para robar y cortar juego rival. Un multiusos que marca los tiempos con un despliegue envidiable.

Fluidez y asimetría

Sobre el papel, Inglaterra se asoma al campo con un 1-4-2-3-1 (o, en ocasiones, un 1-4-3-3), pero lo cierto es que rápidamente muta su dibujo para poder acomodar su fórmula de juego. A lo largo del partido, Tuchel suele acomodar a los suyos en un 1-3-2-5 o 1-2-3-5 para hacer sitio a un lateral invertido (generalmente en izquierda).

Esa caja interior la conforma, normalmente, Nico O’Really, una de las claves atrás, pues asume la función de incluirse en la circulación metiéndose por dentro, adelantando su posición y dotando al equipo de más efectivos por dentro e incluso llegada en el carril interior.

Ese rombo interior permite a Inglaterra generar superioridad numérica y liberar la pieza y el espacio de Kane, que cae a zonas de frontal para dejar espacio a las subidas de Jude Bellingham o al desafío hacia dentro de sus extremos, sean Rashford, Gordon, Saka o Madueke. Todos tienen esa doble vía amenazante por fuera y por dentro.

Solidez funcional

La solidez de este equipo nace precisamente de esa realidad. La medular, construida con un doble pivote funcional y muy complementario con Rice y con Elliot Anderson, ha dado un equilibrio clave a Inglaterra. La resistencia ante la presión de los rivales y la capacidad para dar salida con balón se cimenta sobre el gran nivel de sus centrocampistas.

Si Rice está afanado en dar al equipo abajo y arriba, Anderson está siendo quien mide alturas, encuentra líneas de pase para romper presión y se ofrece continuamente a los centrales para poder dar continuidad a cada jugada. El resorte y el eje de un centro del campo que con él en el once ha dado un salto cualitativo sorprendente.

Tuchel-Bellingham: El choque que explica el éxito

Justo después de hacerse un sitio en las semifinales (por cuarta vez tras 1966, 1990 y 2018), las declaraciones de Tuchel dijo en sala de prensa que no le había gustado el desempeño de su equipo ante Noruega. “Fue un partido lleno de errores técnicos”, espetó ante los medios el técnico alemán.

Ante la prensa, minutos después, Jude Bellingham, llegaba a la conclusión de que las palabras de Tuchel eran equivocadas y lanzaba un dardo muy sonado y sorprendente al seleccionador, diciendo que “quizá no sabe lo que es jugar en ese tipo de condiciones contra Erling Haaland, Odegaard, Nusa o Sorloth”.

Unas palabras que, desde muchos medios han querido ver como un desafío al entrenador por su poca experiencia como jugador, pero que también hace ver que el choque de egos ha hecho avanzar también a Inglaterra en busca de su segunda Copa del Mundo 60 años después.

Según Jude, no siempre se puede llevar a cabo el plan para ganar. “A veces debes ganar como sea, haciendo lo necesario y es lo que hemos hecho”, sentenció Jude, que muestra que el equipo, más allá de lo colectivo, bebe también de una realidad individual indiscutible que, a menudo, le ha sacado de apuros en estas semanas de competición.