Zidane toma el mando de la selección gala y lo hace con cambios notorios en su forma de entender el juego. Dentro de las caras nuevas que ha convocado, el máximo exponente es, sin duda, Lucas da Cunha, capitán del Como y uno de los jugadores llamados a aportar creatividad a esta Francia.
Una de las grandes sorpresas del parón
De ser un extremo, ha pasado a ser un interior mucho más sobrio, asociativo, orientado a la participación y a la capacidad de organizar el ritmo y la dinámica ofensiva de sus equipos. Lucas da Cunha ha hecho un viaje larguísimo para decir adiós a las dudas que tuvo en sus inicios y convertirse ahora en uno más en la convocatoria de Zinedine Zidane.
Hoy, es un centrocampista creativo, con tendencia ofensiva, que puede vivir en la base y hacer que la jugada gane coherencia en cada toque. Un jugador con un gran primer toque orientado, con calidad técnica y solvencia para buscar un desarrollo del juego mediante el balón, asociándose entre líneas, en corto y en largo.
Un jugador diferencial a balón parado y que puede ser un recurso interesante para potenciar los argumentos de una Francia que a menudo respiraba con dificultad en su medular a nivel creativo. La inteligencia y los recursos que demuestra tener el jugador del Como 1907 son solo una parte de sus cualidades, pues la versatilidad, madurez y liderazgo que demuestra en Italia no han pasado desapercibidos para ‘Zizou’.
Del rechazo al reconocimiento
Jugador de 25 años nacido en Roanne, Lucas da Cunha empezó a jugar al fútbol en un equipo local, donde mostró su calidad y empezó a soñar con dedicarse a ello. Sin embargo, el rechazo continuo en varios conjuntos galos (Dijon, Olympique de Lyon…), en especial del Saint-Étienne, equipo del que eran seguidores toda la familia, mermó su ánimo.
No significó, no obstante, dar un paso atrás. Tras convencer en Rennes, el equipo ‘Rouge et Noir’ se hizo con los servicios del atacante y empezó a moldearlo para convertirlo en el jugador que es hoy. Un futbolista que a lo largo de su carrera ha mostrado muchas caras, de ser un extremo con capacidad asociativa a asentarse como un interior creativo muy notable.
Tras pasar al Niza en 2020, tuvo dos cesiones importantes que supusieron un plus para su carrera, en Clermont y en el Lausanne suizo. Pasos previos al cambio que supondría un gran salto en su carrera, viajando a las inmediaciones del Lago de Como.
Lucas da Cunha, de todo menos un desconocido
Aunque su presencia en Francia haya sido sonada, se trata de uno de los nombres llamativos del fútbol italiano desde que el Como llegara al máximo nivel. Un jerarca con capacidad para controlar los tiempos y organizar el juego desde zonas intermedias a un equipo acostumbrado al vértigo.
Esa entrega y capacidad le han dado una herramienta imposible de desaprovechar en el Como, donde Da Cunha llegó con el club aún en Serie B. De hecho, el francés fue uno de los héroes de un ascenso épico que abrió el telón de los días grandes de un club que no deja de impresionar y con el que este año está debutando en la Champions.
Un jugador que, en manos de Cesc Fàbregas, ha tenido un crecimiento enorme y ha dejado actuaciones de categoría desde su llegada al club en 2023. Desde entonces, son 135 encuentros disputados con el Como, donde además ha anotado 20 dianas y repartido 14 asistencias con la elástica del conjunto transalpino.
Los planes de ‘Zizou’ en Francia
El trabajo de Zidane en Francia comienza ya y la expectación no podría ser mayor. No son pocos los cambios que se esperan tras la etapa de Didier Deschamps, en la que el equipo, más allá del Mundial 2018 y de seguir compitiendo por grandes títulos, no logró enamorar a la afición.
Le 1er entraînement de Zinédine Zidane et son staff sur le terrain Michel Platini à Clairefontaine ! pic.twitter.com/OrexGEVRVk
— Equipe de France ⭐⭐ (@equipedefrance) September 22, 2026
La llegada de un mito como Zidane no solo garantiza una mirada diferente, sino también una lectura distinta del talento que puede mejorar a la selección gala, así como de las vías tácticas donde podría encajar el devenir de una selección repleta de pólvora. Un equipo que debe crecer en lo creativo, pero que suma capacidad de sobra para seguir dominando.
Con Zidane al mando se espera una dinámica distinta, donde el que fuera centrocampista campeón del mundo en 1998 pueda imponer un sentido competitivo mayor que el visto recientemente y refrescar algo la plantilla con piezas que puedan ir vistiendo en los próximos años la camiseta de ‘Les Bleus’.