La era Albert Sánchez comenzó con una victoria convincente en Oviedo. En su estreno, Las Palmas firmó su mejor partido de la temporada y dejó señales de una identidad que necesitaba recuperar.

Un estreno esperanzador

El primer partido de Albert Sánchez en Las Palmas, tercer técnico del cuadro pío-pío tras la destitución de Rubén de la Barrera y el interinato de Juan Manuel Rodríguez, devolvió argumentos futbolísticos y confianza a un equipo que necesitaba ponerse ante el espejo.

La propuesta ofensiva y la movilidad sin balón ofrecieron un excelente punto de partida a un equipo que requería un reset. Queda corregir la defensa del área y cerrar mejor los partidos. Pero de momento, la ilusión se ha vuelto a vestir de amarillo.

Albert Sánchez, ADN Masía para recuperar la identidad

Albert Sánchez es un técnico joven, de 39 años y con una metodología de trabajo altamente influida por su paso por el Espanyol y la Masía, donde fue primer entrenador del filial del Barcelona en 25 partidos.

También fue asistente de Rafa Márquez en el Barça Atletic después de varias aventuras por ligas exóticas como Arabia, Kuwait o China. Llega procedente del Dunkerque francés, donde no tuvo el tiempo ni las piezas necesarias para desarrollar su idea.

El técnico barcelonés se definió en su presentación como un entrenador ofensivo, aunque sin olvidarse de la importancia de encajar menos goles, poniendo el foco en la defensa del área en momentos de presión, algo que en el Tartiere le costó en los minutos finales.

También, incidió en la importancia del factor psicológico y en recuperar la mejor versión de sus líderes. Dicho y hecho. Ya en su primer partido, ha dejado señales de mejoría muy esperanzadoras, especialmente en la intención de juego y en el nivel de Jesé y Kirian Rodríguez.

Las primeras señas de identidad

La principal carencia que tenía Las Palmas de Rubén de la Barrera era su horizontalidad. Tener el cuero no implicaba profundidad y durante fases del juego, la previsibilidad era un defensa más para el equipo que tuviera enfrente. Sin embargo, eso ha cambiado (al menos de momento).

El ejercicio de personalidad de Las Palmas en un escenario como el Carlos Tartiere fue, sencillamente, una delicia. A los veinte minutos ya iba ganando tras una combinación de alta velocidad. Cinco minutos más tarde, Jesé duplicaba la diferencia de penalti. En las dos jugadas, un denominador común: Valentín Pezzolesi, asistiendo y forzando el penalti.

Curiosamente, el esquema no ha cambiado: 4-4-2 de partida pero con matices. En defensa, el inicio de juego en corto se produce con tres centrales. La jerarquía del balón no se degrada, sigue siendo sagrado como mecanismo para buscar la superioridad. La diferencia principal recae en la presión más organizada y la cantidad de movimientos sin balón para generar espacios.

Producto del dinamismo que quería introducir el entrenador, tanto Kirian como Loiodice se ofrecieron por todo el campo. Y en el caso particular de los extremos, se fueron permutando las posiciones. No tanto el MVP del partido, Taisei Miyashiro, que vivió más pegado a la banda izquierda, como Iván Jaime, que apareció por todo el campo.

Manu Fuster y Jesé, los dos teóricos puntas del equipo, se movieron sin acomodarse en posiciones de remate dentro del área. En defensa trabajaron, como el resto del equipo, hasta la extenuación para ensuciar la salida del conjunto carbayón. Ni David Costas ni Carlos Domínguez tuvieron una referencia a la que defender mientras el Real Oviedo se iba desordenando en cada pase.

Ante un rival incómodo y con capacidad para llevar los partidos a donde le interesa, el Oviedo de Julián Calero tardó 37 minutos en asomarse a la portería de Caro. La afición local cayó en el nerviosismo, pitando a sus jugadores para buscar una reacción que no llegaba ante el dominio arrollador de la Unión Deportiva Las Palmas.

Un final con una asignatura pendiente

Tras el descanso, el Oviedo cambió de esquema, adelantó líneas y buscó agitar el partido con tres sustituciones. Calero dio entrada a Morales, Pedrola y Jacobo. Tres jugadores que debían aportar desborde y gol en ataque. Pero a los 9′ de la reanudación, un pase de Loiodice al desmarque de Miyashiro terminó con el japonés batiendo a Escandell.

En una hora de juego, Las Palmas había sido capaz de marcar tres goles en el campo del Real Oviedo, cuando los asturianos, en los cinco partidos anteriores, solamente habían recibido dos.

Aunque no todo fue perfecto en el primer partido. Las Palmas no gestionó de la mejor manera los minutos finales, ante un Real Oviedo volcado para buscar la remontada.

Finalmente, con 2-3 y más sufrimiento de lo esperado, el equipo fue capaz de sellar tres puntos clave para empezar a crecer desde el convencimiento. Asignatura que mejorar en los próximos encuentros para ser un equipo fiable, también en defensa, cuando el físico baje tras el esfuerzo y la presión inicial.

La ilusión vuelve a Gran Canaria

Es demasiado pronto para dar por recuperado al conjunto insular en esta Liga HyperMotion. Pero después de un inicio dubitativo, particularmente fuera de casa, conquistar un feudo tan complicado con la autoridad que lo hizo es una carta de presentación inmejorable. El último entrenador que llegó desde la Masía fue García Pimienta.

Si el nuevo entrenador de Las Palmas consigue hacerlo en la isla la mitad de bien que el actual técnico del Almería, el paso de Albert Sánchez por la Unión Deportiva ya habrá sido un éxito. Ahora le corresponde construir su propio camino. De momento, el primer paso ha sido inmejorable.